Archives for category: Viajar SLOW

En los próximos días, cerramos Delhicatessen por vacaciones. Vacaciones dentro de las vacaciones, metavacaciones, llamadlo como queráis. Cada año la Youth Comission de Taiwan organiza un concurso de ideas de viajes temáticos. Mi propuesta de un viaje en ciclomotor alrededor de la isla para descubrir plantaciones de te, turismo ecológico, proyectos de cooperación relacionados con el te, pero también restaurantes temáticos del te, salones tradicionales donde disfrutarlo y spas con terapias de teína rejuvenecedoras han merecido uno de estos premios. Me voy tres semanas a esta isla que descubrí en 2007 y que robó mi corazón, no en vano su publicidad fue durante años “Taiwan. Touch your heart”.

Seguiremos actualizando Delhicatessen con ideas de viaje SLOW, pero durante estos días si queréis leerme, el lugar es el blog Sea Tea Tour, en inglés, dedicado a la ruta temática por Taiwán.

¿Nos vemos a la vuelta? Y si estáis pensando en las vacaciones de verano, recordad que Tailandia SLOW todavía tiene plazas disponibles.

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Parecía una ciudad alicaída, sin apenas vida. Los templos esparcidos por la isla de Ayuthaya sufrían las inclemencias del sol justiciero. Apenas los amarillos que cubrían los budhas se permitían el lujo de brillar cuando topamos con el Museo del Millón de Juguetes . La entrada, un jardín de pequeñas piedras de río, cantos que recuerdan jardines de la infancia, el sonido inolvidable de las piedras juguetonas bajo los pies que involuntarios ejecutan un paso de twist. Unas abuelitas encantadoras regentan el restaurante donde sirven un poco de todo lo que hay que probar en un almuerzo rápido thailandés. Me decanto por el Pad ka-prao mou, cerdo picado frito con chiles y albahaca. Nos despiden las ancianas a modo de cuento de caperucita y vamos hacia la casa, donde yace aparacado un VW Beattle conducido por conejos de peluche.

La casa tradicional que alberga el museo tiene todos los ventanales abiertos y la brisa recorre los pasillos llenos de estanterías con mil y una figuras de los dibujos de la infancia. Arale, Ultraman, Pokoyo… Cada cual encuentra el referente que le traslade a los rincones de la memoria infantil, los años sin sabiduría, sin madurez, sin preocupaciones,  sin futuro. Muñecas diabólicas, antiguos artilugios de diversos oficios, una nave espacial que observa al Ganesha dorado de la entrada. Todo está arremolinado, apilado en los estantes, incluso a veces repetido. ¿Un millón de objetos? Probablemente sí. Un paseo que sin duda equilibra los ratos bajo el sol, entre las ruinas, los vestigios de un pasado que podemos rememorar, una parada perfecta para eludir las horas de calor.

Y finalmente, la tienda. Porque como todo museo que se precie tiene una tienda. Sin embargo, como todo en este espacio de magia, hay algo de hilaridad. Los productos diseñados por Krick, tienen unos precios demasiado razonables. Tarjetas postales, libros infantiles, tazas con la imaginería de este ilustrador que nos da  la bienvenida desde una esquina, amable, sonriente y, sin embargo, taimado. Nada invita al consumismo, todo invita a la ilusión. Si el mundo fuera así, si las vacaciones sólo fueran así…

Acaban de limpiar su casa y varias mujeres en Kumbakonam se disponen a diseñar un nuevo rangoli. Con un habilidad y precisión inusitadas, deslizan el polvo blanco por el hueco de un puño cerrado y, sin titubear, zigzaguean y puntúan iconos imposibles.

El arte del rangoli, dibujos de polvo o pétalos de flores  sobre el suelo, se extiende por toda la India rodeados de leyendas, mitos y simbologías religiosas. En esta población de Tamil Nadu, las mujeres de un barrio dedicado al hilado y tejido de la seda creaban simples patrones monocromos. A veces, complejas composiciones que recuerdan a mandalas tibetanos; sin duda, una elegante forma de dar la bienvenida.

Altavoces envejecidos juegan al tenis con la piedra, los mantras son la bola que va y viene como las olas en la playa cercana. Tamil Nadu y su tradición hindú contada en relieves que se extienden desde Chennai a Kanyakumari, de piedra clásica, incolora, o de chillones policromados, templos vivos abandonados al horror vacui, a la loca iconografía de los mitos y las épicas. Shiva y Parvati, Vishnu y Lakshmi, Ganesh y su hermano Murugan, en el sur; de vacaciones.

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4 días de urbe cosmopolita

2 días en la máquina del tiempo

4 días de orografías mágicas

3 días de playas paradisíacas
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VACACIONES PERFECTAS

Podíamos haber escrito 2199, por eso del márqueting y la percepción, pero queremos ir de frente. Hace unos meses, empezamos a diseñar un viaje que cambiara lo que ofrecen las agencias de viaje y sacara partido de nuestra propia experiencia de trotamundos. Nos apuntamos a la idea de viajar SLOW y presentamos una ruta por Tailandia hilvanada con mucho cariño. Damos soporte a jóvenes emprendores, negocios familiares y proyectos de desarrollo para acercanos más al país que visitamos y dar oportunidades a quienes no podrían llegar al turismo de masas. Hemos cuidado todos los detalles y esperamos que aquellos que se unan tengan unas vacaciones inolvidables.

Del 20 de agosto al 4 de setiembre ya puedes ir a Tailandia de otra manera. Viaja SLOW por sólo 2200 euros. ¡Corre la voz!

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