36, Middle Lane · Khan Market, Delhi · 01141757570
La exposición de postres tienta desde el mostrador. Los asientos son cómodos y la luz se filtra por las enormes ventanas. Uno se sienta comodamente en las sillas acolchadas y ojea el menú. Algunas diferencias notables en la carta respecto a las cafeterías al estilo: mucho chocolate, aparentemente del bueno. Recomiendo el milk shake de brownie y no recomiendo los croissants, que al fin y al cabo parecen de bollería industrial (será la bolsa de plástico).
No está mal para quedar con alguien a merendar, aunque el ambiente es frío y el servicio es algo estirado y desde luego el día que lo visité no fue excelente. Y para colmo, algunas mesas tienen una forma tal que te sientas como el rey y la reina (sabéis esa imagen típica de la mesa alargada con los monarcas uno en cada extremo hablando a gritos).
A diferencia de otros locales del mercado, tiene wifi pagando. Otro desatino.
Chillout indianizante en un café australiano. Este tipo de cosas sólo pasan en la India. Los restaurantes indios ponen dance comercial de los 80 y los 90, y los cafés australianos ritmos de tabla y sitar. No tengo más experiencia en el Café Oz que sus desayunos, que me parecen muy correctos para romper un poco con la rutina barística. Aquí se desayuna dulce sin la menor duda. Recomiendo fervientemente el croissant de chocolate.
Cuadros immensons de Australia, con sus montañas camaleónicas y sus canguros envueltos de amarillo pollo, Sidney y la ópera o algun que otro elemento surfer le dan al espacio un toque aussie que no está mal. La atención es estupenda y el wifi funciona (recuerden traer alguna prueba de identidad, o sea carné con foto). En tiempos en qué Austrialia no parece ser el país más querido por los indios debido a los sucesivos incidentes y asesinatos de estudiantes que siguen aconteciendo en Melbourne, sobretodo, este rincón de Khan Market podría parecer impopular, pero a juzgar por su proliferación en otros lugares de la ciudad, le daremos el beneficio de la duda. Me gusta.
N-4, N Block Market · Greater Kailash I, Delhi · 01139515656 · www.urbanpind.com
Unas esculturas estilo Kajuraho decoran las paredes de la primera planta. Los sofás y las mesas de diseño se esparcen por los pisos con cierto orden. El servicio, algo lento, nos trae una carta llena de platos con nombres suggerentes y carentes de fuerza gustativa. Algo sosos, vaya. Un poti poti de cocinas que más que internacional debería ser apelado como miscelánea caótica. El menú es simplemente caro para lo que se ofrece. Pero es que estar en tal ambiente de glamour tiene sus contrapartidas. En Urban Pind no estamos para comer, estamos para figurar. Cada noche es uno de los locales que suele llenarse con sus fiestas temáticas y eventos varios.
Lo mejor del local es la terraza, amplia y diáfana. Una terraza donde tomarse una cerveza sobrecargada de tasas en un ambiente posh, donde el privée lo forman dos pares de sofás y unos gorilas enormes que te impiden el paso mientras la multitud se agolpa y se roza en el resto del espacio. Nunca la separación entre los VIPs y el vulgo fue tan pequeña y, sin embargo, se echa en falta una revolución de las masas. Será porque con tener alcohol a tutiplen y música electrónica de poca monta la gente se conforma con cualquier incomodidad.
Lo cierto es que no es un lugar de mi agrado. Básicamente pretencioso, con gente pretenciosamente guapa, camareros pretenciosamente atractivos, música pretenciosamente moderna. Pero, si bien no es mi lugar favorito, hay que reconocer que acoge a buena parte de la comunidad extranjera, especialmente en su fiesta para expatriados de todos los jueves. Entrada libre y una pulserita para consumiciones sin parar por un precio bastante módico: 700 rupias. Así que los avidos de emborracharse que busquen algo más chic que el salón de su casa, pueden acercarse y disfrutar con la animada multitud y tal vez, bailar con éxitos un poco pasados de moda de la música dance y electrónica más occidental. Los nostalgicos de la patria también podrán tener una regresión a algo así como un pseudo Buddha Bar de ciudad de provincias. Y a los que no les gusto, tendrán la certeza de no tener que soportarme.
De lo más caro de Khan Market, la verdad es que la fama hace temer lo peor. No siempre lo más caro es lo mejor. Pero a deicr verdad, el ambiente de este restaurante es de lo más agradable. Todo con un punto blanco que combina a la perfección con una música seleccionada, suave y relajante. La clientela tampoco se prodiga en carcajadas ni conversaciones muy ruidosas. Una cosa me extraña: las vitrinas con gafas de marca que evidentemnte estan a la venta. ¿Tendrán una óptica como complemento al negocio de la restauración? Pues sí.
La comida es considerablemente mejor que en otros lugares similares, aunque algo sobrevalorada, cierto. Lo mejor es que satsiface a todos los gustos con cocina china, thailandesa, vietnamita, india, continental… Todo lo que ha pasado por nuestra mesa era excelente y el servicio, muy profesional y agradable. Digamos que otros restaurantes de Khan Market estan más especializados en cuanto al menú o son más familiares, así que por favor, abstenerse familias extensas y amantes de las recetas insofisticadas y de la pasta al pesto. Áquí hay un poco más de nivel y espermos que continue.
Así que tras el conjunto de la experiencia, la cuenta no ha salido tan cara.
Un café en una tienda de móviles era poco probable, pero un restaurante elegante en un concesionario de coches es algo aún más surrealista. En Janpath, en pleno corazón de Delhi, la tienda de BMW ha empezado esta estraña mezcla que, seguro, va a sorprender a la mayoría de personas a las que invitéis a comer. A la entrada del concesionario una exposición de pinturas nos indica que eso no es un lugar cualquiera. Los coches están aparcados fuera, llamando obviamente la atención de los transeúntes. Una pequeña pizarra a la entrada anuncia los platos del día, porque, en efecto, hay un restaurante al fondo del local. Hay que decir que por el ambiente y por la comida, se merecería ser un lounge bar de tarde-noche, pero por el motivo que sea de momento se mantiene como un restaurante más bien diurno. La carta no es muy extensa, pero todos los platos tienen la pinta de un restaurante de nouvelle cuisine europeo y la presentación acorde pone la pechuguita de pollo sobre unas rodajas de verduras a la brasa y una delicada línea de salsa alrededor. Problemas del lugar: que el servicio es lento, cosa que si te termina gustando la comida se puede releer como un, ves cuando tengas un tiempo libre bastante holgado, para disfrutar del momento, pero que cuando no te ha satisfecho es una cruel crítica al lugar. El otro es que sólo tiene dos mesas, para cinco, pero en definitiva dos mesas. A la entrada una barra y una mesa alta parecen anunciar que algún día servirán cocteles y cervezas, pero hasta que llegue el momento, el BMW se va a mantener como un placer exclusivo para minorías. Y aunque el precio lo podría hacer extensivo a más clientes, tampoco es que se pueda decir que se hayan moderado en este aspecto. Un hay que ir, con alguien especial.
P.S. El lugar ha cambiado de nombre. Ahora se llama Olive Beach Studio. Pero sigue siendo lo mismo. Recomiendo el risotto de setas salvajes con pata de pato. Parece un chiste, no?
En medio del barullo de Paharganj una terraza casi aislada. La verdad es que subir hasta lo alto del Metropolis no tiene más gracia que la terraza, porque las vistas son nulas. Por lo que respecta a la comida, lo mejor es decantarse por los platos continentales o la pasta (con un sabor bastante auténtico para lo que se suele encontrar en Delhi). El resto de oferta, tanto la india como la china, es un poco cara para lo que hay que tomar. Seguramente en otros lugares cercanos se puede comer mejor comida local. La cerveza india es barata, los cocktails también y puede ser una buena opción para una tarde-noche de verano entre charlas, sorbos y bocados.
31, Hauz Khas Village · Hauz Khas, Delhi · 011 46 08 05 33 · www.tlrcafe.com
Una decoración impropia, formada por muebles de todos los estilos combinados con extremo buen gusto en un espacio diáfano. Ambientes, ambientes, ambientes… y un trato exquisito. No estamos en un local modernillo, ni en un lujo asiático, se trata de un bar restaurante lounge con gracia y gusto en la decoración tanto como en el menú. Comida italiana y continental sin pretensiones, bien elaborada y bien presentada, cosa que a veces brilla por su ausencia en los restaurantes medios de Delhi.
La terraza superior es batante excepcional en la ciudad y aunque necesita una mano del decorador que ha elaborado el resto del espacio, supone un lugar perfecto para una copa antes o después de la cena. Sentado en una gran mesa de cocina inglesa pintada de blanco, digamos, bajo un espejo de imitación Luís XVI sobre una alfombra de las que se venden en los mercadillos de Delhi frente a unos sofás naranjas aós 70, el eclecticismo te envuelve, para que el tiempo pase suavemente. Sólo hay que reprocharle que hacía un poco de calor y que la música estaba demasiado alta e impedía hablar. El precio, un poco elevado para lo que se lleva en la ciudad, tampoco me pareció un motivo para no recomendarlo.
Las delhicatessen deberían estar en Delhi, pero en este rincón de Himachal Pradesh, entre McLeod Ganj y Dharamsala, se come divinamente. Todo el mundo conoce a Boom Boom en McLeod Ganj así que es fácil llegar hasta su restaurante, disfrutar de su comida y si uno entra en el juego, tener una catarsis con esta mujer que habrá visto mucho mundo como para no preocuparse por el cinturón de Mickey Mouse de su vestido, lo primero en lo que me fijé. Una experiencia culinaria y vital de las mejores de los últimos meses.
Anunciado como un café europeo, sus creadores no habrán estado en muchos países del Viejo Continente, ni tampoco sus clientes. El sitio tiene el aspecto de un pub, mezclado con un bar de diseño y tal vez algo de un bar de carretera americano. La comida es una mezcla extraña para nada europea, aunque haya pasta en el menú. Tampoco la música incluye nada que pueda reconocerse como europeo. De todos modos, no me pareció nada mal, aunque el servicio fuera lento. Dentro de lo que había dentro de Select CitiWalk tenía un precio aceptable y el esfuerzo por convertirlo en un lugar especial era evidente. Además hay wifi y tiene una terraza que por las noches o en estaciones menos calurosas, invita a sentarse a charlar un rato. Su gran error ha sido poner europeo en su nombre para hacerlo más classy.
P.S. Se recomienda reservar, porque aunque a veces con unos minutos en la barra hay suficiente para conseguir mesa, otras la cosa se alarga.
37, Def Col Market · Defence Colony, Delhi · 01124333510
Me prometieron un ambiente relajado con música house, lounge y pop, aunque el partido diario de la IPL destruyó el sueño y lo convirtió en una secuencia de ayyyyyys y ooooooooooooooh según evolucionaba el partido de críquet, deporte que todavía intento entender.
En la carta, comida india, continental y china sin nada demasiado destacable. La presentación fue, de mucho, lo mejor de la cena.
Me recordaba a un club de jazz en Taipei y le di licencia. Tampoco hay que recomendar su cierre a las autoridades, pero nada especial. Aunque descubrí que sirven hookahs, justo al lado de donde te cocinan la comida! Lo cierto es que esas hookahs son más baratas que las de otros locales de la zona, pero con menos gracia.
Sólo, y ahí hay que darles un punto, destaca el menú escrito en una reproducción de discos de vinilo de distintos colores cogidos con unas anillas. Sirven pizzas, bocadillos, sizzlers y biryanis. Un poco de todo… Demasiado de nada.
P.S. Después de darle una segunda oportunidad, y de haber visto lo que hay por el mundo, tengo que decir que es un amibente mucho menos pretencioso que la mayoría de sitios del mercado, así que hay momentos en que apetece… además la decoración de las mesas que tienen montones de pequeñas cosillas bajo unos cristales no está nada mal. Finalmente, en positivo, el sabor de todo lo que hacen es muy indio, cuando indio quiere decir el sabor de la cantina donde como habitualmente en la universidad y está hecho a mano delante tuyo, nada de sorpresas. Del sabzivalla a tu mesa!
Local tipo pub inglés con sus éxitos de todos los tiempos que no pegan ni con cola y una larga carta de cervezas que en realidad esconde la parquedad de su oferta. Pedí tres diferentes y o no estaban disponibles o se les habían terminado, la cerveza de barril no funcionaba y ya no tenían botellas de pinta. O sea, un desastre. Mucho mejor dejarse caer por el bar de al lado, The Beach, que ya referencié hace bastante tiempo.
Entrar en un local decorado como un pub, con música de pub y gente que parece la clientela habitual de un pub, algo posh, no es muy común en Delhi. Como en todo lugar que se precie, se sirve comida de varios orígenes: india, china, italiana, árabe… y aunque la lasaña tenía una extraña pinta, la comida estaba buena. En algún momento de la noche la gente se anima a bailar delante del DJ, algo tímidamente, pero a bailar en definitiva. Los éxitos del rock menos estruendoso de los 70, 80 y 90 van sonando, sin concesiones al romanticismo. Algunos sofás incluso tienen muelles sueltos para adentrarse más en la atmósfera del pub decrépito, aunque, repito, aquí sólo hay extranjeros y gente guapa.
Bueno para conocerlo y para darse un paseo en un día en que se tiene nostalgia de casa.
P.S. Supongo que no será común la fiesta de karaoke que habían montado en la planta superior. Aquello sí que fue un espectáculo delirante donde los haya. Las canciones, totalmente desconocidas para mi, eran cantadas por un público entregado, a la manera que lo están los invitados a una fiesta particular donde no hay demasiada gente. El presentador ponía energía y algunos espontáneos salían a bailar al escenario. Con las románticas algunas parejitas se atrevieron a bailar pegadas poniendo las manos donde la espalda pierde su nombre… Pero lo mejor es que en lugar de ser un karaoke donde uno elige las canciones, el presentador las ponía y luego buscaba un voluntario que las cantara.