Archives for category: *Delhicias

Burgher Street, Fort Kochi · Kochi, Kerala · 04842215769 · www.kashiartgallery.com

El mejor café helado de la India. Lo admito sin titubear. Era el mejor. Tal vez fue la perfecta conjunción de una ciudad que trae, inevitablemente, recuerdos del pasado, con el tiempo de ocio merecido, las palmeras y el amodorrado trajín tropical. A lo mejor, simplemente un gran lugar. Parece que en el Kashi Art Cafe se conjuraron el buen servicio con el buen gusto, un local grande, con una parte ajardinada,  pies de máquinas de coser son las mesas que se distribuyen al azar por un espacio luminoso, agradable y perfectamente sonorizado con lo último del chill out indianizante o alguna suave música francesa.

El Kashi, que toma su nombre de Benarés, parece más un restaurantito de Tailandia, que un refugio de mochileros en India. Los bancos en la entrada, invitan a tomarse un te y charlar bajo el bochorno del atardecer. Clientes y pasantes se toman un respiro bajo la sombra y charlan animadamente. Si se adentraran verían una pequeña galería de arte y el espacio del café. Recomendables son los pasteles, aunque me pudo el plato de fruta fresca cortada, algo que se echa de menos India (básicamente, por motivos de higiene).

También fue idea suya abrir Shala, no lejos del Kashi en Fort Kochi. Shala es un pequeño restaurante de comida tradicional keralí cocinada por familias. De momento, no muy concurrido, lo cierto es que merece la pena aumentar el presupuesto de la noche para probar algo genuino y activar así la economía de unas cuantas familias.

No me pude resistir a morderla antes de fotografiar esta preciosidad de hojaldre en forma de abanico. Un día al abuelo venido del Punjab durante la Partición se le ocurrió poner el exótico nombre de samosa japonesa a este milhojas con un sutil relleno de patata. Y desde entonces, en este rincón de Chandni Chowk, rodeado de vendedores de tecnología obsoleta, tan cercano al barullo y al Red Fort que resuena entre la freiduría, la samosa japonesa (japani samosa) es la estrella. Por un módico precio de 10 rupias nos sirven una samosa y un poco de chole (garbanzos). El dueño siempre insiste en que provemos sus espinacas con mostaza, ineludible una cucharada. Y es que esta dhaba ofrece mucho más que la delicia nipona, aunque sólo por ella valga la pena el viaje desde las lejanías del sur de Delhi.

Cómo llegar: desde el Red Fort hay que tomar Chandni Chowk, pasar las tiendas de flores a mano derecha y subir por la primera calle hasta el mercado de “tecnología”, frente a un viejo cine.

25-26, Community Centre · Zamrudpur, Delhi · 01129235076 · www.zaza.co.in

Corrían los años de la universidad y teníamos un plan. Junto con Olga queríamos abrir una cafetería, galería de arte donde venderíamos los muebles sobre los que se tomaba el café. Era una idea un poco rocambolesca, sobretodo porque pasados unos años, uno se da cuenta que cuando la necesidad o el capricho de un nuevo mueble aparece, pocas veces se te ocurriría ir a un bar, y estando en un bar, es poco probable que te lleve una mesa lacada de Siria a cuestas. Así que la idea, como muchas otras, cayó en el olvido.

Y mira por dónde, llego a Zaza Home, que a alguien le puede sonar a copia barata de la marca del hogar creada por Amancio Ortega. Lo cierto es que la oferta de Zaza es algo más istriónica, colores chillones, mucha artesanía india pero con un toque de creatividad, y aquí y allí algunos muebles clásicos con un precio bastante razonable, para ser Delhi. Olvidáos de Hauz Khas Village, cuna de la modernitis hippypiji, las ideas que valen la pena hay que buscarlas fuera de los circuitos habituales.

Lo bueno de Zaza es que no fui a comprar muebles, sino a comer. La terraza es un magnífico exponente de sus ideas de decoración, corre el agua en una fuente llena de pétalos de caléndula y mientras tomas una fresca limonada o un delicioso café frío, puedes pensar si este o aquel complemento quedaría bien en el hogar que estás creando de la nada en una casa alquilada repleta de fluorescentes.

Porciones considerables, comida mediterránea y postres interesantes, al aire libre bajo unos saris a modo de toldo que se zarandean sensuales. Genial, a un precio muy razonable para la zona y para la oferta. Sólo lfojea en el horario, ya que cierra a las 10. Esperemos que el descubrimiento lento, pero asegurado de este rincón en un barrio que nadie habrá oído mencionar nunca (Zamrudpur) no dispare los precios y agüe las expectativas creadas de convertirlo en nuestro nuevo lugar de encuentro.

6/125, Jew Road Town · Mattancherry, Cochin, Kerala · 04842225678

El viaje del sur es inevitablemente un cuento de interminables flashbacks. Así sucedió con Caza Maria. Me gustó por la comida, probablemente. Pero lo que más aprecié en aquel barrio judío de Mattancherry fue reencontrarme con los lugares por donde paseamos bajo un sol justiciero comprando especias que nunca usaríamos para cocinar (flores de nombres indecibles, mezclas de curris para pescado, vainas de tamarindo y ramas de canela). Aquella ciudad que nos enredó, literalmente, mientras nos enamorábamos del mar y nos preguntábamos donde terminaría el viaje. En aquella judería encontré poco de lo que había conocido; me rebelé contra las tiendas de kashmiris, la sinagoga cerrada y las falsas cooperativas de mujeres del gobierno de Kerala, zigzagueé en busca de las sombras y de indicios de las huellas pasadas y, finalmente, encontré un refugio donde sentir que el tiempo se había detenido.

Caza María, donde nos sentamos frente a la ventana, por donde asoman todavía el mismo número de cables emmarañados. Caza María donde nos reencontramos con la comida europea, mientras unos ventiladores distribuían el azul por los eléctricos muros, donde reímos descansando del sopor tropical. Allí, donde estuvimos, se respeta nuestro recuerdo y, de momento, queda un resquicio para reencontrarnos con la memoria. Igual, todo igual.

Menú: Kerala fish curry con lemon rice

A veces vemos un plato y nos enamora la presentación. Si además sabe bien, el remordimiento por haberlo descompuesto y despedazado desaparece. En los restaurantes indios, a veces no aciertan ni con lo uno ni con lo otro. La vista preocupa poco a los restauradores indios, aunque cabe decir que cada vez más se cuida la presencia de la mesa y el trato al cliente. El gusto, a veces se deleita más en la pequeña parada callejera que sirve aceitosas versiones del plato que nos sirven en el restaurante de lujo, pero que mantiene el algo de la atmósfera que lo hace especial. No siempre los locales de alto copete saben ofrecer algo que se distinga de lo cotidiano y que merezca el desembolso de las rupees que nos solicitan. Y toda esta introducción para introducir una página que propone fotografiar los platos que más nos hayan gustado o impresionado, subirlos a la red y comentarlos. Buena manera de que el restaurante nos entre por los ojos.

http://www.foodlets.in/

Lo mejor de la gastronomía de Delhi está en los lugares con historia. Keventer’s es un clásico. Si hablamos de delhicias, no hay nada mejor que los milk shake que sirven en este local, algo envejecido en la esquina del inner circle con el N Block en Connaugh Place. Los batidos se sirven en una especie de botellas de cristal que recuerdan fácilmente a las que el lechero les llevaba a los dibujos animados japoneses de nuestra infancia. Una multitud de gente se está de pie o deambula levementa alrededor de la tienducha, algo cutre, pero siempre abarrotada. Por 25 rupias se puede probar una amplia variedad de sabores y aunque también sirven algunos snacks, lo cierto es que nadie conoce este local por su comida, sino más bien por sus batidos. Una delhicia con solera . Recomiendo el milk shake de piña, mango y fresa. Ahora que han renovado CP y está mejor que nunca es la mejor opción para volver a pasear por la ciudad.

Tiene sucursales en Kamla Nagar, Lajpat Nagar y Sarojini Nagar.

Jaypee Vasant Intercontinental, PVR Priya Market · Vasant Vihar, Delhi · www.jaypeehotels.com

Vinimos aquí atraídos por las buenas referencias del bocadillo de ternera con pan de baguette de verdad. Lo cierto es que nunca hay que despreciar una invitación a un hotel de categoría sea por un trozo de bistec o por unas verduras al curry. Así que pagando a escote, decidimos pedir la delhicatessen referenciada (excepto la vegetariana del grupo, que optó por algó menos proteico). En primer lugar, debemos observar respecto a la información recibida que los precios habían subido. En segundo lugar, la baguette se había convertido en un bollo cualquiera levemente tostado. Y, si bien la velada fue excelente con su animada conversación entre mordiscos de un trozo de ternera bufálica del grosor de una hamburguesa, la música ambiental (cantada por un humilde hombrecillo tras su órgano Casio) no ayudaba a crear la experiencia de lujo esperada. Demasiadas eggspectativas para un lugar al que lo mejor será venir, pagar el buffet libre (950 rupees) e hincharse a comer como si fueramos el próximo pavo del día de acción de gracias.

78, Janpath · CP, Delhi · www.litebitefoods.com

Permítanme que me ponga nostálgico. En este local de Janpath estaba el mítico Delhi Photo, donde revelé las primeras fotos que hice en Delhi en el 2002. Recuerdo que la Lonely Planet recomendaba esta tienda como si en toda la ciudad no se pudiera procesar un carrete con una mínima calidad. Y así llegué hasta Delhi Photo; sin poesía. La verdad es que era uno de los pocos lugares de la ciudad donde hacían revelado en blanco y negro de cierta calidad y alguna vez había tenido la agradable sorpresa de abrir el sobre y encontrar buenas instantáneas de mis viajes por la India. El paso al digital me borró de su lista de clientes asiduos. Últimamente iban ofreciendo cosas algo esotéricas como impresiones en camisetas y CD’s de música chill out. Mala señal. Y llegó la hora de cerrar, como a tantos negocios históricos de Connaugh Place.

Pero vamos al tema que nos interesa: la comida. Gran sorpresa la mía cuando descubrí que en lugar del laboratorio fotográfico iban a abrir un FrescCo. La cadena de comida catalana que ya tenía establecimientos en el aeropuerto y en Gurgaon aterrizaba en el centro de la ciudad. Para los conocedores de estos establecimientos en Barcelona o Madrid, son buffet libre de ensaladas, pasta y pizza más bien estilo fast food, a un precio razonable (creo que ahora mismo cuesta unos 10 euros). Pues como otros ejemplos de negocio exportado a la India, se mantiene el precio, pero muda la atmósfera (Pizza Marzano). En Delhi, el buffet cuesta 450 rupias sin tasas ni servicio, lo que termina por elevar el precio hasta los 10 euros. La decoración, el trato y el servicio intentan equiparar el de los buenos restaurantes de la ciudad. La sala que antes servía de laboratorio es ahora la cocina y el local adyacente un amplio comedor con lámparas y candelabros estilosos y una gran pintura mural que recuerda la costa de Santorini. Las mesas de madera envejecida y los manteles de Fabindia son localmente elegantes.

La selección de comida tiene algo de lo bueno de FrescCo: muchas ensaladas y verduras crudas. Cada uno se aliña las ensaladas a su manera. El hummus y los tomates con con ajo y perejil, lo mejor (no soy un fanático de las ensaladas embadurnadas de salsas mayonesas heterodoxas). En los entrantes, incluso hay algun intento “creativo” como el bocadillo de mortadela de pollo y cebolla caramelizada o las tartaletas de fruta y menta. A diferencia de su matriz, la variedad de pizzas es escasa y se substituye por una mayor selección de segundos platos. El cordero estaba excelente, mientras que el pollo era un poco soso. La pasta correcta, incluso buena para los estándares de Delhi. Tal vez lo más flojo era la cantidad de hidratos de carbono y la escasez de proteinas que ofrecía el menú. Patatas, pasta, arroz, pizza, rebozados… Si algo conviene en Delhi es comer ligero.

Y claro, no puede uno comer ligero cuando en el postre nos esperan fruta cortada y pequeños pasteles de chocolate, queso y naranja  y una mousse de kiwi y limón excelente.

Lo peor: nadie se dio cuenta que la canción española que sonaba (una que no pude identificar) sonó ni más ni menos que 11 veces en el tiempo que estuve comiendo. Lo segundo peor: la traducción al castellano de la carta. Como siempre, lo debió hacer Google Translator.

57-59A, Moolchang Flyover Park · Defence Colony, Delhi · www.ptitbar.in

Me contaron que había un bar francés en Lajpat Nagar IV y por un momento pensé que alguien había creado un rincón privado y underground donde vivir a la occidental, donde escaparse a escuchar música jazz mientras se degustaba un buen vino o se fumaba mucha marihuana a la luz ténue de unas luces maltrechas. Pero no, el P’tit Bar se adhiere a la moda de chupar las rupees de los expatriados ávidos de algo que les recuerde a su hogar. Por suerte, lo que ofrecen no está mal.
La carta es reducida, con un gracioso sistema de precios, un plat de jour, unas assietes de quesos, embutidos y patés. El lunes día de las visceras, el miércoles del cuscús, el viernes de la paella. Vale la pena darle una oportunidad. La assiete imperiale fue un acierto, el cuscús estaba un poco fuerte de sabor y corto de cuscús para la cantidad de verduras y pollo. Pero, a diferencia de otros lugares, recordaba a un cuscús de verdad.
La lista de bebidas espirituosas es suficiente y, aunque algo cara, digamos que va con la experiencia global. Hay muchos expats franceses, claro, la música es adecuadamente imperceptible, pero agradable y la terraza tiene el añadido de poder observar el metro pasar silencioso, en una especie de imagen futurista de Delhi.

18 a/c, Basant Lok Market, Vasant Vihar

 En Priya siempre me cuesta decidirme por un restaurante y no precisamente porque me encanten las opciones. Hay que reconocer que en mercado hay algunos buenos lugares para comer, pero la mayoría son caros para lo que ofrecen. Entre la oferta, supongo que siempre termino en el Near East o en el Chocolat, que comparado con su homónimo de Khan Market está bastante mejor ambientado. Punjabi by Nature me produce un rechazo visceral y Kylin, a pesar de su excelente impacto al entrar no satisfizo a mis papilas gustativas mientras atracaba a mano armada a mi cartera. Espacio a parte merece la cocina del Vasant Continental, que deberíamos considerar dentro y fuera de esta zona.

 Esta vez me dirigen a un italiano que está cerca del Near East y que por algún motivo yo pensaba que sería griego. Sartoria no tiene mala pinta a primera vista, aunque los techos son suficientemente bajos como para sentir algo de claustrofobia. El servicio pretende ser el de un restaurante de categoría, a pesar de las medidas del local. En la carta un poco de todo italiano a unos precios razonables para su situación. Ese día entramos desganados así que elegimos ensaladas. Ambas, la Caesar de pollo y la Garden Fresh son correctas (250 rupias), aunque no salimos entusiasmados. Con todo, a juzgar por los ágapes que he disfrutado en Basant Lok Market, Sartoria debería ser unos de los lugares que aconsejara en caso de que no haya más remedio que comer en este mercado del suroeste de Delhi, que no es particularmente de mi agrado.

En la ciudad del Lotus Temple, parece que pocos saben que en las callejuelas de Old Delhi, durante los meses de julio y agosto hay un carrito de fruta bastante peculiar: las semillas de la flor de loto. Cuando se caen los pétalos, la flor de loto se convierte en un fruto verde con las semillas cubiertas por una cáscara verde. Son comestibles, aunque poca gente las consume en India. El sabor recuerda a un piñón bastante más tierno y aunque al principio son un poco sosos, acaban resultando adictivos.

B-6/4, Commercial Complex · Safdarjunt Enclave, Delhi · 01141012240

Recordando aquellos Plato Gyros de la Taberna Griega de Torrent de l’Olla, un restaurante mítico de la postadolescencia universitaria, un día decidimos cruzar la puerta del Santorini. La luminosa fachada escondida entre las ramas de árboles frondosos por el monzón sobresale en un mercado que por todo lo demás, no deja de ser un rutinario amasijo de comercios, bancos, oficinas y coches mal aparcados. Pero, de repente, al cruzar el umbral sin expectativas, uno se da cuenta que podría incluso satisfacerle. Immediatamente vuelve la duda, porque la humedad del monzón ha hecho mella en los muros y el espacio está vacío de clientela. Con todo, le daremos una oportunidad.

La planta baja, con la cocina a la vista, tiene unas pocas mesas de sillas algo incómodas en un decorado bastante conseguido que recuerda la famosa blanquiazul arquitectura de las islas griegas, los camareros son correctos y nos invitan a seguir hacia arriba. En el entresuelo unos sofás algo oscuros no invitan a cenar, pero al cruzar la puerta con el letrero de Sanatorini llega el inconfundible olor de la hookah y la ténue luz de un lounge bar con la gama cromática helena. Espacio de luz y espacio de penumbra para satisfacer a famlias con niños y parejitas ávidas de carantoñas.

Sin embargo, vayamos a lo mejor: la carta. Hay pulpo, calamares, ternera… Una verdadera carta mediterránea con elementos de cocina libanesa, turca e italiana, pero sin el pupurri gastronómico que ofrecen la mayoría de restaurantes que quieren ser originales, pero piensan que en Europa solo se come pizza y pasta. El plato gyros satisface las necesidades de una cena ligera con su acompañamiento de humus, tzatziki y babaganoush. Aunque los ojos se pasean por las diferentes especialidades, preguntándose cuando será la próxima vez que tendremos la oportunidad de volver a probar algo nuevo, que de hecho es simplemente algo que recordar. Asimismo, la carta de vinos y licores rompe con el aburrimiento secular e incorpora los nombres de algunos personajes de la mitología griega, acértando bastante en la correspondencia del dios con el cocktail. Es como si la hubiera escrito un griego mismo, piensa fugazmente mi amigo. Lo intuyo, y por eso se que no me negará una sgunda visita.

En fin, parece un sueño hecho realidad a la vuelta de la esquina.

4/8, Central Road · Bhogal Jangpura, Delhi · 09953676859

No es tan difícil como parece adentrarse en Bhogal Market por el segundo semáforo viniendo de Nizamuddin y zigzaguear esquivando los coches, los carritos de helados, las motos enloquecidas y las paradas de fruta y verdura, hasta llegar a un rincón de calle, que por los nombres parece un pedazo de Afganistán en medio de Delhi.  Kabul ópticos, Kandahar sastres… y así podrían tomar prestados los nombres de Quetta, Herat, Bamiyan… Y, por supuesto, el restaurante Kabul.

¿Qué se come en Afganistán? Pues entre otras delicias carnívoras, unos momos que tienen la apariencia de raviolis cubiertos por una salsa tentadora de nata, que poco tienen que ver con los dimsums tibetanos, chinos o japoneses. Totalmente recomendables en su versión vegetariana también. Asimismo, mucha carne al horno, en pinchitos de pollo y de cordero como buen ejemplar de la cocina musulmana. El pan, mucho más mullido que el indio, acompaña cada plato y al final, si en Kabul es la temporada se puede probar un delicioso helado tradicional, de textura mantecosa, pero excelente gusto. Algo que tal vez hayamos visto en los bazares de Istanbul, donde los heladeros juguetean  con el cliente y el cucurucho de helado.

En Delhi, en este local que aparentemente no debería ser más que un restaurantillo más de barrio, con su anuncio gigante de Coca Cola y un desafortunado tapiz de las provincias afganas,  el jugueteo del heladero nos transporta a un mundo del que desgraciadamente no conocemos más que nombres de ciudades manchados de sangre, cristales rotos y daños colaterales, su penuria cotidiana  y sus rostros escondidos tras mullidas barbas o tupidas burkas.

66, Middle Lane · Khan Market, Delhi · 09818900005

Este es uno de esos post que históricamente he querido escribir y nunca encontraba el tiempo adecuado. Porque lo que Crepes de Mrs Kaur se merece no es un post, es una escultura en medio de Khan Market. Estamos dispuestos a recoger firmas para hacer un monumento a la Sra. Kaur, una desconocida matrona sikh que ha decidido pasarse el tiempo en la cocina horneando cookies, preparando helados y haciendo crepes. En su día parecía que la Sra Kaur iba a apoderarse de todos los locales comerciales de Khan Market. Eso fue cuando Cookies de Mrs Kaur y Icecream of Mrs Kaur ocupaban sendos locales del mercado. Los helados han desaparecido y las cookies ocupan ahora una discreta esquina. Mrs Kaur crepes, en cambio, sigue en pie en su primer piso de la Middle Lane. Este restaurante con buenas vistas al centro del mercado y un look establecimiento de comida rápida moderno, sirve crepes bastante buenas, con combinaciones genuinas (La Complete, Bretonne, Le Coq…) y algunas versiones indias de la típica crepe francesa, además de ensaladas, pastas y rissottos. Cabe destacar los postres, entre los que brilla con luz propia la cookie bar con helado de vainilla que supera, sin duda, a la típica crepe de Nutella. Además de constituir un cambio radical para el paladar, sabores suaves, cremosos, el lugar tiene un aspecto impoluto, con su decoración naranja y verde y ofrece una amplia selección de juegos de mesa para alargar la mañana o la tarde con una taza de café. También es reconocible por algunos de los camareros más peculiares y agradables de Delhi, entre los que se incluye el siempre sonriente Smiles. Se comenta que últimamente la Sra Kaur no aparece mucho por el local. Igual la venerable fundadora está cansada de tanto hornear y ha decidido disminuir la frenética actividad culinaria en casa y dedicarse al punto de cruz o a cuidar a los nietos. Está por ver cuál será su próxima idea de negocio…

D-1B, Green Park · Green Park, Delhi · 01146082663 / 9871295093

Me confieso fan de todos aquellos restaurantes que sirven platillos complimentary, pero el Gung además es una buenísima elección para romper con la rutina alimenticia india. El manager, un señor indudablemente coreano por la cara y por el acento, nos acompañó a la mesa y se ocupó de sugerirnos algunos platos según nuestro gusto y necesidad. Al abrir la carta, los precios parecen un poco prohibitivos (para bolsillos de becario), pero hay que recordar que las tapas son free. Cuando empezaron a traer platos llenos de verduras en conserva y demás pica pica, nos sentimos agasajados, pero al irlos rellenando cada vez que se terminaban, uno podía pensar que te los iban a cobrar (como sucede en muchos restaurantes de Taiwán o Japón). Pero no! Eran de verdad complimentary. Centrándonos en la comida, hay que felicitar particularmente al tipo que hizo la conserva de flor de loto, que estaba deliciosa. Mucho kimchi, tortilla y unas tortitas excelentes. Podríamos habernos alimentado solo de tapas coreanas. Pero no solo de entrantes gratis vive el hombre y la carta anunciaba un festín. De entre la variedad de carnes y mariscos, elegí el bulbogi de ternera, totalmente recomendable. No era exactamente como lo recordaba en Barcelona, además lo traían con lechuga para hacer unos rolls y mojarlo en salsa de judías rojas (como la costilla de cerdo con judías de soja fermentada), pero estaba delicioso. Las porciones eran extraordinariamente grandes y se puede decir que con un plato por persona para compartir se podía saciar el apetito del más hambriento. El postre, fruta refrescante, también era complimentary. But, of course!

1, Ashoka Road · New Delhi, Delhi · 01123382031

Me lo había recomendado un amigo en 2006 por su biryani, pero nunca conseguí meterlo en mi agenda, no precisamente apretada. Pasaron los años y al final conseguí encontrar el momento y, a saber, valió la pena. Lo cierto es que es una experiencia presentarse en el Andhra Bhawan un domingo francamente tarde para tomarse un thali genuinamente andhra. Nos estrujamos hasta la caja y pedimos tres thalis y una botella de agua. Nos tocó el número 205 en la lista de espera. Por suerte, la persistente presencia cerca del organizador de tal marabunta nos permitió sentarnos 130 números antes de lo pertinente.

No hay mucho que pedir en este restaurante. O sea, que la carta se reduce a un thali, pollo frito, pescado al curry y cordero frito. El domingo excepcionalmente se concina el famoso biryani de Hyderabad, pero llegamos tarde, así que no podré opinar. De todos modos, el thali parecía una buena opción (todo el mundo lo comía con avidez). El menú se sirve en platas metálicas y consiste en arroz, puris, dos tipos de verduras (berenjenas y algo que no pude reconocer), dos tipos de lentejas, rasam, sambhar, un dulce (excelente)  y yogur. A parte se servía una dosis extra de ghee para aquellos que quisieran enriquecer la ya de por si copiosa bandeja. Cualquiera de los platos era rellenado immediatamente después de ser consumido. Arroz ilimitado, puris ilimitados. Un ágape en toda regla. Y debo decir a que aunque el menú amenazaba picante, resultó mucho más asumible de lo esperado.

Al final, resultó una curiosa manera de pasar la tarde del domingo entre andhras, un colectivo bastante invisible para los extranjeros, y descubrir que en el sur se come algo más que dosa, uttapam e idli.

3/48, Malcha Marg · Chanakyapuri, Delhi · www.fezdining.com

La aglomeración de lámparas de metal y vidrio de colores podría evocar una tienda de antigüedades, pero básicamente es un restaurante. Obvio. Los espacios están bastante cuidades, da la sensación de estar en un reservado en todo momento. La decoración y la música son agradables. Los camareros, en cambio, parecen traidos directamente del Turkestán chino y hablar dialectos de idiomas impronunciables, aunque en realidad es inglés.

Pero si pasamos a la comida, parece que quedamos bastante satisfechos. La carta tenía un poco de todo lo mediterráneo, aunque dominaba lo magrebí (sin excesos). Algunos platos apetitosos con cordero, ternera y un tajine de pollo que prometía. Los habituales de la gastronomía del Próximo Oriente podrán disfrutar de su dosis de falafel y hummus, totalmente recomendables. Mi elección fue también excelente: un bocadillo de ternera en focaccia de cebolla, que no era lo más marroquí de la carta, pero hizo mis delicias.

Precios medios, excepto en las bebidas alcohólicas.

36, Middle Lane · Khan Market, Delhi · 01141757570

La exposición de postres tienta desde el mostrador. Los asientos son cómodos y la luz se filtra por las enormes ventanas. Uno se sienta comodamente en las sillas acolchadas y ojea el menú. Algunas diferencias notables en la carta respecto a las cafeterías al estilo: mucho chocolate, aparentemente del bueno. Recomiendo el milk shake de brownie y no recomiendo los croissants, que al fin y al cabo parecen de bollería industrial (será la bolsa de plástico).

No está mal para quedar con alguien a merendar, aunque el ambiente es frío y el servicio es algo estirado y desde luego el día que lo visité no fue excelente. Y para colmo, algunas mesas tienen una forma tal que te sientas como el rey y la reina (sabéis esa imagen típica de la mesa alargada con los monarcas uno en cada extremo hablando a gritos).

A diferencia de otros locales del mercado, tiene wifi pagando. Otro desatino.

22, Hauz Khas Village · Hauz Khas, Delhi · 011265357900 · www.gunpowder.co.in

Callejear un poco por Hauz Khas Village puede deparar sorpresas muy agradables. Lo cierto es que no llegué a Gunpowder a ciegas, sino que seguía las recomendaciones de varias personas muy entendidas en el negocio de la gastronomía. A pesar de que me habían confiado lo difícil de llegar al local, no hay ni punto de comparación con encontrar un puesto callejero en Old Delhi, simplemente hay que girar a la dereche en la primera calle después del aparcamiento y seguir los caprichosos devaneos del callejón hasta topar con el cartel del Gunpowder que se mete por una callecita. Después de subir todos los pisos imaginables, una terraza con vistas al lago y un pequeño comedor. Desde luego, un lugar encantador, aunque los  muebles no inviten a imaginarse el festín de los sentidos que nos espera. A mediodía parece que suele haber más mesas, pero por la noche la reserva es casi obligatoria, a no ser que estemos de suerte (mi caso) y se marche una mesa justo al entrar en la terraza.

Cocina keralí y kannada, o al menos eso parece. El sur más allá de la dosa (que también está en la carta) y los típicos nombres de la comida tamil. El menú de Gunpowder cambia mensualmente, aunque tiene platos estrella que se mantienen. Espero por el bien de los consumidores que el curry de kingfisher esté cuando vayan, porque era verdaderamente delicioso, con el punto justo de especias. La calabaza agridulce también podría llevarse una mención, aunque su apariencia de puré para niño no me invitó a darle la bienvenida como se merecía. Desde el nimbu paani, al punto de azúcar, hasta el postre, unos albaricoques confitados con crema por encima, todo tenía equilibrio, era justo y comedido. Y aunque me habían avisado de lo extremadamente picante de algunos platos, lo cierto es que acertamos en la selección (excepto con el chutney de mango verde que picaba de mil diablos).

A destacar, en negativo, que el servicio habla un inglés tan roto que podría no acabar estableciendo comunicación alguna con el cliente, a pesar de sus buenas intenciones y su sonrisa inocente.

Dariba Kalan · Old Delhi, Delhi

No hay que buscar demasiado. En la esquina de Dariba Kalan con Chandni Chowk, bajo un letrero que anuncia que son la tienda de jalebis más antigua y famosa de la ciudad, se esconden bajo un paño de algodón probablemente los mejores jalebis de la ciudad. La parada se compone de un gran karai para freír, una zona dedicada a las samosas y la esquina enteramente dedicada al jalebi. Poco más de tres metros de fachada y tres o cuatro trabajadores. Segun nos han contado la receta es secreta, la traen los propietarios en dos turnos de mañana y tarde, y en el puesto se terminan y se fríen. Es un espectáculo en sí mismo ver chisporrotear la masa blanquecina, tomando tonos anaranjados, retorciéndose en espiral. Y a pesar de no ser nada amante de esta fritanga almibarada que acostumbra a dejarte más empalago que placer, debo decir que tenía el punto justo de ghee y de dulce para que un solo jalebi no fuera suficiente.

Con el calor sofocante conquistando las horas centrales del día en Delhi, los vendedores de kheera hacen su agosto (en abril). Por aquí y por allá, hombres y mujeres sostienen pepinos de diversos tipos y tamaños abiertos por la mitad y aliñados con una pizca de sal. Los paseantos los saborean y los mordisquean bajo el sol abrasador y pasan así un poco mejor la canícula de otro día de verano en la ciudad.

Ni he conseguido acciones en Barista, ni quiero rendundar en mi preferencia por estas cafeterias frente al CCD y al Costa Café. Últimamente hay muchos motivos para elegir Barista: tienen una targeta VIP que te da el 10% de descuento en todas las consumiciones, cada vez tienen más ofertas y descuentos 2×1 (y aparentemente el café no ha empeorado), crean nuevas combinaciones acertadas (afogato de avellana o muffin shake)…

Pero lo que realmente me empuja a escribir sobre esta cadena de cafeterías es algo inusual en la India y que, teniendo en cuenta o no las políticas fiscales que puedan darle cobertura, hayan tomado la decisión de contratar a sordos para las funciones de camarero (que sirve, o sea que no toma nota). Me sorprendió la primera vez que vi uno en el outlet de CP, cerca de Janpath, me asombró cuando lo volví a ver en GK y me encantó la idea cuando en mi Barista habitual, en NFC, también incorporaron a uno. Al hablar con otra gente, me han comentado que algunas cafeterías en Noida también tienen personal con esta disminución que, evidentemente, no impide trabajar, especialmente considerando que el camarero que te sirve y el que toma nota no son el mismo. Sólo hay que encontrar a alguien que pueda comunicarse con ellos ya sea por lenguaje de signos o escribiendo los pedidos. En un país donde la gente con disminuciones tiene pocas posibilidades de tener cierta visibilidad social fuera de la mendicidad, me alegro de que una compañía de las dimensiones de Barista haya dade (presupongo) un paso en tal dirección.

¿Formatges catalans a l’Índia? A Delhi és força inusual trobar productes d’importació de bona qualitat i a preus assequibles, per això la majoria d’aliments quotidians a les taules catalanes són totalment desconeguts per als joves indis que tenim a les aules. Un d’ells és el formatge. A l’Índia hi ha molta tradició de prendre làctics, però el clima impedeix, excepte en zones de muntanya, que s’elaborin formatges amb les tècniques més comuns a Europa. L’únic producte similar al formatges a l’Índia és el paneer, una mena de formatge fresc que es cuina amb diferents salses, però que mai es menja cru.

En ocasió de la visita a l’Índia de la sumiller del Celler de Gelida i periodista catalana Meritxell Falgueras (Divendres de TV3, El Dia a la COM de COM Radio, Time Out) i el periodista gastronòmic Joe Ray del Boston Globe, el CELAS (Centre for European and Latin American Studies) de Jamia Millia Islamia va tenir l’honor d’organitzar una jornada gastronòmica catalana dedicada al formatge. La prestigiosa sumiller va fer una introducció al món de la gastronomia catalana tant a la cuina tradicional com a l’alta gastronomia i va exposar com ha canviat la cultura gastronòmica al nostre país en els darrers anys. La va acompanyar Joe Ray, reconegut periodista gastronòmic americà que darrerament s’ha interessat per la cuina catalana, tot fixant la seva residència a Catalunya. Ell va explicar el procés d’elaboració dels formatges i va preparar als assistents per al tast que va dur a terme la Meritxell Falgueras. Entre els assistents, les cares eren de sorpresa, ja que molts dels sabors que evocaven els formatges del Pirineu català seleccionats per la sumiller eren estranys al paladar indi. L’acte es va acabar amb una roda de preguntes sobre la gastronomia catalana i el món del vi.

Hay demasiados descubrimientos en la entrada al Wimpy de CP, pocos de ellos gastronómicos. En la esquina de CP con Janpath muchos habréis visto una hamburguesería de muebles setentoides con una pinta bastante decrépita y desangelada. Comparado con los flamantes KFC y McDonalds, es bastante cutre y parece que vamos a comer más bien mal. Lo cierto es que tienen hamburguesas de cordero que saben a cordero, así que en eso les doy un premio. Pero cual es mi sorpresa al saber que Wimpy es, en realidad, un personaje de Popeye. Wellington Wimpy! Y todavía más, que todos los personajes de los dibujos de Popeye, serie que me interesó más bien poco en mi infancia, tenían nombres. Podría apostarme el apéndice a que nadie recuerda que hubiera ningún personaje relevante, al margen de Brutus y Olivia. Pues, los había. Una quincena, creo. Y además tienen una cadena de hamburgueserías…

P.S. Este es el único fast food donde si te pides el menú, el precio del conjunto es más caro que comprar la hamburguesa, las patatas y la bebida por separado. Un misterio sin resolver.

28A · Defense Colony, Delhi · +919818528439 · www.mocha.co.in

Se ha convertido en uno de mis locales insígnia en la ciudad. En medio del colapso de los bares de hookah, Mocha se erige en uno de los pocos que ha sabido habilitar una sala para esta poco saludable, pero muy agradable actividad. Lo cierto es que la decoración esta muy lograda, aunque algunas mesas tienen asientos poco adecuados para fumar prolongadamente las pipas de agua. La oferta de sabores es extensa y un hookahvalla se encarga de que el carbón siempre esté ardiendo en nuestro hookah, durante horas si es necesario.

Complementan la oferta, una selección de cafés del mundo y de postres y helados suculentos. Recomiendo cualquiera de los que hay en la carta, aunque no me decantaría por unas recetas de pasta y ensaladas que tienen una pinta algo italiana, pero son una tomadura de pelo (o una apuesta por la cocina creativa y la reinterpretación del plato de pasta).

Nada más allá de su eslógan, Coffees and conversations. Este es el lugar para sentarse a hablar largo y tendido, desbordando sinceridad, llevados por la música latina, el flamenco chill out, hits suaves en hindi y algo de danza del vientre. Una fusión perfecta que me recuerda inevitablemente a mis tardes-noche en La Concha de Barcelona.

Recomendación: hookahs con zumo de frutas.

 21, Community Centre · New Friends Colony, Delhi · 9811480448

No hay okonomiyaki. No hay takoyaki. No hay sushi de pescado. Lo sentimos, es poco probable que la mayoría de estos alimentos se preseervaran en el clima que nos ha tocado vivir. Pero lo que sí frecuenta en el restaurante Tamura son los japoneses, lo que a todas luces es un buen indicador de autenticidad. Con todo el protocolo de Tokyo y la parafernalia de un shabu shabu en Osaka, pero sin el ruido de un izakaya bullicioso, Tamura nos recibe con un equipo impoluto en el trato, el uniforme y las formas. Sus mesas hundidas en el suelo y la amplia oferta de la carta (sin abarcar demasiado) nos trasladan immediatamente a un Japón idílico, una huída momentánia de la ciudad que nos rodea. Falta, tal vez, más pescado y especialmente en el falso sushi de salmón (precocinado), así que en lugar de apostar por uno de los más conocidos manjares japoneses, probemos el katsudon, el pollo teriyaki o el bento, con sus verduras en conserva, algas y demás variedad de sabores e ingredientes característicos de la cocina japonesa. Teniendo en cuenta, pues, la rareza de los ingredientes, la verdad es que la cuenta no sale nada cara. Y por todo ello, es un lugar para ir más de una vez, ya sea para desconectar, para descubrir o para recordar.

3rd floor, Great India Place · Sector 18, Noida, UP

La quintaesencia del bueno, bonito, barato. Menús a 99 rupias en un lugar amplio y comfortable, sin demasiado que ofrecer a nivel estético o culinario, más que una dosis de corrección. Simple, pero con un servicio bastante bueno y detalles como el camarero que nos vierte agua templada en las manos para que nos podamos limpiar y seguir comprando en uno de los centros comerciales más grandes que la NCR (National Capital Region). Si uno se desplaza hasta Noida gracias a la nueva línia de metro y se ha sobrepasado del presupuesto abrumado por tanta tienda junta, es una opción a tener en cuenta.

52, Middle Lane · Khan Market, Delhi · www.cafeozindia.com

Chillout indianizante en un café australiano. Este tipo de cosas sólo pasan en la India. Los restaurantes indios ponen dance comercial de los 80 y los 90, y los cafés australianos ritmos de tabla y sitar. No tengo más experiencia en el Café Oz que sus desayunos, que me parecen muy correctos para romper un poco con la rutina barística. Aquí se desayuna dulce sin la menor duda. Recomiendo fervientemente el croissant de chocolate.

Cuadros immensons de Australia, con sus montañas camaleónicas y sus canguros envueltos de amarillo pollo, Sidney y la ópera o algun que otro elemento surfer le dan al espacio un toque aussie que no está mal. La atención es estupenda y el wifi funciona (recuerden traer alguna prueba de identidad, o sea carné con foto). En tiempos en qué Austrialia no parece ser el país más querido por los indios debido a los sucesivos incidentes y asesinatos de estudiantes que siguen aconteciendo en Melbourne, sobretodo, este rincón de Khan Market podría parecer impopular, pero a juzgar por su proliferación en otros lugares de la ciudad, le daremos el beneficio de la duda. Me gusta.

Hotel Radisson MBD, L2 · Sector 18, Noida, UP

Viva el pain au chocolat. En esta chocolatería, bombonería, panadería, pastelería todo es pequeño pero delicioso. Tienes que pasar un montón de controles hasta el hall del hotel donde uno puede aprovechar para ojear como viven los ricos. A la izquierda un pasillo nos lleva por una selección de pequeñas tiendas entre las cuales una de pasteles de diseño y The Chocolate Box, algo más asequible que la anterior. La bollería tiene realmente el savoir faire francés y aunque el trato no sea de lo más exquisito y el lugar para degustar los postres sea más bien nimio, siempre se puede realizar un take away y disfrutarlo donde y con quien uno lo desee. Considerando que esto en la India, es una experiencia religiosa.

Ground Floor, Select Citywalk · Saket, Delhi · http://coffeebean.com/

Un café muy muy grande al lado de un gran ventanal. Sofás cómodos y wifi. No es que los demás lugares no puedan ofrecerlo, pero es que este te lo brinda acompañado del bocadillo de la otra cera, el LGBT (lechuga, gouda, basilico y tomates). ¡Toma ya! Lo deberíamos rebautizar como el Café del Orgullo, pero no estoy seguro de que ellos estuvieran tan orgullosos. Hasta el descubrimiento homosexualizante, simplemente me había parecido un espacio amplio en un centro comercial immenso para sentarse a leer el diario, sin apenas nada más destacable. Pero después, me fue difícil no simpatizar.

2nd floor, Competent Cine Court · Lajpat Nagar II, Delhi

Un café con mucho sabor a leche. Aquí. Una panadería que parece japonesa. Aquí. Un espacio minúsculo y cálido en invierno. Aquí. Un sitio donde tomarte algo solo y no sentirte un solitario. Aquí. Me gusta este rincón del food court del 3C’s. El personal es amable, los bocadillos, pasteles y pastas aceptables y si a uno le apetece un poco de aire libre, siempre se puede salir al patio y sentarse al lado de la fuente.

A1 · Lajpat Nagar II, Delhi · 041721122
PVR Anupam · Saket, Delhi

Te apetecen un Bounty a media noche. En Tokyo saldrías a la esquina y en tu 7Eleven lo tendrías. En Taipei, en Bangkok, en Kuala Lumpur. Pero en Delhi, si te apetece algo a media noche y serías capaz de salir a buscarlo donde fuera tienes pocas opciones. Léase la cafetería de las estaciones de tren o esta cadena de tiendas de ultramarinos. Desde preservativos a comida preparada, desde chocolate a revistas y discos. Un poco de todo, no demasiado al alcance de  la mano, a no ser que vivas alrededor de Lajpat Nagar o el PVR de Saket. Esta última está con diferencia mejor surtida. Los precios son algo superiores al resto de tiendas de barrio, no dan bolsas, a no ser que las pagues y no venden alcohol. Pero aún y así es bueno saber que hay esperanza para los noctámbulos y los insomnes.

Ai, MGF Mall · Saket, Delhi · 9810263567 · www.airestaurants.com

Más allá de lo que se pueda o no tomar, esta terraza al aire libre, acondicionada para el verano y el invierno parece ser lo más del momento en la ciudad. Lleno absoluto en un espacio exclusivo, moderno, con gente guapa y música acorde. De hecho, en toda la zona de Select Citywalk estan proliferando bares musicales, lounge y discotecas para hacerle sobra al F-Bar del Ashok Hotel. Si esperamos de la vida que un buen DJ pinche algo así como dance y pseudoelectrónica sería un buen lugar para pasarse las noches gélidas de invierno al lado de sus braseros, aunque sobretodo es un espacio excepcional para disfrutar de las calurosas noches de los meses por venir. Parejas y chicas gratis, chicos 1500 rupias.

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