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South Extension II, Delhi · 011 46076422

Martes de tango. Es motivo suficiente para acercarse a South Ex a comer a este restaurante mexicano con chef mexicano que tiene, fuera de carta, ternera deliciosa. Hay que decir que ayuda ir con buena compañía para disfrutar la visión de unas pocas parejas que bailan con mucho estilo y que en su mayoría son de expats que llevan practicando desde hace años. No es fácil introducirse en el tango, así que no servirá de mucho a los que tengan ganas de introducirse en el tema, aunque aquí se pueden conseguir los pocos contactos que saben del baile argentino en la ciudad.

Música a parte, el lugar está bien, cómodo, de precio medio-alto pero con una buena oferta de comida mexicana, para variar un poquito. Aunque hace tiempo que tienen anunciado que abrirán en CP todavía no ha sucedido, así que este es el único lugar en la ciudad para saborear burritos, fajitas y tacos, junto a otros platos típicos de los restaurantes mexicanos del mundo. La ternera, recuerden, está disponible a veces, pero no en la carta (al menos, que yo recuerde).

Ansal Plaza · South Extension II, Delhi www.pizzaexpress.com
DLF Place · Vasant Kunj, Delhi

En el Heron City de Barcelona hay una franquicia de Pizza Marzano. Con mi hermano solíamos ir allí tras las películas de los jueves porque no era demasiado caro y tenían buenas pizzas, aunque fuera una franquicia de estas que puedes encontrar en cualquier lugar. En aquel local, particularmente, el ambiente solía ser tranquilo, sin demasiada gente entre semana, y daban ganas de charlar sentados en la terraza en verano y dentro del salón en invierno. Nada del otro mundo, aunque en general me parecía bien y me lo parecería de estar todavía en Barcelona.

Mi sorpresa fue encontrar una sucursal del tal Marzanno en Ansal Plaza. En efecto, la empresa es británica y debe haber Pizza Marzano por todo el mundo. El menú es casi idéntico al que sirven en Barcelona con excepciones como el carpaccio de ternera, convertido aquí en salmón con mascarpone. La diferencia es que los precios que en Barcelona son muy razonables, se convierten en Delhi en prohibitivos. Una pizza alrededor de las 500 rupias, por ejemplo. Así pues, se podría decir que este restaurante, que tiene casi la misma decoración que el de Barcelona, es por las circunstancias un lugar para clase media alta.

No sé exactamente si hacen toda la comida ellos mismos o si la traen congelada de la central, pero lo cierto es que la suavidad de la ricotta con espinacas era tal que me ha recordado muchísimo a mis tiempos en casa, el flan de café sabía a café y los tomates tenían su punto ácido y refrescante. Una recomendación para un día especial, aunque Brian Adams de banda sonora está ya un poco sobado y nos recuerda, por un instante al CCD o al Barista. Siempre se puede mejorar.

South Ex Market · South Extension II, Delhi · http://www.globus.in

La tienda revelación de esta temporada. Lo cierto es que en algunos momentos los diseños que venden pueden resultar algo exagerados y algunas prendas no son de la mejor calidad, pero entrar a este Zara indio es salirse un poco de la linea de las marcas internacionales, lo que significa, a veces, encontrar pequeñas joyitas para hacer los pinitos fashion por Delhi sin dejarse los ahorros. Si Sarojini Nagar es el lugar para comprarte los complementos, Globus es el de los básicos para el día a día. Un fondo de armario debe tener alguna prenda de Globus, sobretodo el fondo de armario que sacamos por la noche. Los precios son muy razonables, tienen diversas marcas con propuestas interesantes, además de la ya conocida Spykar. La atención es muy buena, digamos que es atenta sin ser agobiante, y el abanico de posibilidades estupendo. Me quedo con la camisa con capucha que me he comprado, disponible en rosa y un color tostado (me he comprado el tostado) por unos 15 euros: para una noche inocente donde jugar a ser caperucita, con o sin lobo.

No tiene un cine, no tiene buenos restaurantes y está atravesado por uno de los tramos más concurridos de la Ring Road. Definitivament South Ex no es el mejor sitio para pasar una tarde relajada, aunque tiene una acumulación de tiendas de marca bastante considerable. Se trata del tipo de tiendas en las que una persona de clase media se gasta sus ahorrillos para renovar el fondo de armario. Levi’s, Rebook, Nike, Adidas, Benetton… Nada demasiado fuera de la común. Un poco apartado está Globus, con diversas marcas indias de pret-a- porter. Los showrooms son espaciosos y la atención en general es buena. Las zapaterías no son santo de mi devoción y las joyerías, por supuesto, mucho menos. Así que no es el mercado donde llevaría a alguien que quiera pasar la tarde, a menos que quiera pasarla dentro de la gigantesca tienda de Levi’s. Con decir que el Barista es de lo mejorcito del lugar, ya se describe donde estamos. Hay algunos otros lugares referenciados como el Sancho’s, el Daichi, el Lizard Lounge… El primero para bien y los segundos para mal o peor.

South Extension II, Delhi

Cuando llegas a South Ex te parece que el único lugar donde hay algo que se pueda comer es el Barista. Realmente no es un buen mercado para venir a comer, aunque hay buenas tiendas y está muy concurrido. Los clientes de South Ex se contentan con el Barista y el McDonalds, supongo. Pero buscando buscando, se pueden encontrar pequeños locales como el Java Green. Una especie de self-service de café y bocadillos de dimensiones modestas, dentro de una tienda de Reliance. Nada de lujos. Los vasos son de cartón y te traén la comida en una bandejita. No caben más de 20 personas y estarían demasiado apretadas pra disfrutar del momento. Pero como no es fácil encontrar el lugar, apuesto a que las multitudes no hacen cola por esta capuccino, que francamente no está mal.

E-12, Main Market · South Extension II, Delhi

Entrar en un local decorado como un pub, con música de pub y gente que parece la clientela habitual de un pub, algo posh, no es muy común en Delhi. Como en todo lugar que se precie, se sirve comida de varios orígenes: india, china, italiana, árabe… y aunque la lasaña tenía una extraña pinta, la comida estaba buena. En algún momento de la noche la gente se anima a bailar delante del DJ, algo tímidamente, pero a bailar en definitiva. Los éxitos del rock menos estruendoso de los 70, 80 y 90 van sonando, sin concesiones al romanticismo. Algunos sofás incluso tienen muelles sueltos para adentrarse más en la atmósfera del pub decrépito, aunque, repito, aquí sólo hay extranjeros y gente guapa.

Bueno para conocerlo y para darse un paseo en un día en que se tiene nostalgia de casa.

P.S. Supongo que no será común la fiesta de karaoke que habían montado en la planta superior. Aquello sí que fue un espectáculo delirante donde los haya. Las canciones, totalmente desconocidas para mi, eran cantadas por un público entregado, a la manera que lo están los invitados a una fiesta particular donde no hay demasiada gente. El presentador ponía energía y algunos espontáneos salían a bailar al escenario. Con las románticas algunas parejitas se atrevieron a bailar pegadas poniendo las manos donde la espalda pierde su nombre… Pero lo mejor es que en lugar de ser un karaoke donde uno elige las canciones, el presentador las ponía y luego buscaba un voluntario que las cantara.

Cuando uno está en la India, hay muchos actos que parecen carentes de significado o que si nos dejamos llevar por los pocos conocimientos que tenemos pueden reforzar tópicos en vez de romperlos. Tal vez quede más claro si cuento lo que he presenciado hoy. Tal vez… los hechos en lugar de darmela, me quiten la razón.

Al bajar del autobús en South Extension II arrinconada en una esquina del paso subterráneo una mujer apergaminada sostenía una lata donde había recortado un monigote. En el fondo de la lata, quemaba un poco de aceite de mostaza y el monigote llevaba un collar de flores naranjas. La anciana en cuclillas miraba a los agitados viandantes en medio del trajín del mercado y balanceaba la mano como si pidiera caridad. De pie, a su lado, una mujer hacía círculos alrededor de la cabeza de un bebé antes de dar la moneda a la anciana. Esta al ver que alguien le ofrecía la buscada caridad, puso la mano entre la mujer y la lata, provocando la ira de la madre que llevaba a su bebé en brazos. Esta recriminó a la pedigüeña, quien immediatamente apartó la mano, permitiendo a la joven poner su rupia dentro del bote con la figura recortada.

Interpretación:

1. La mujer joven está apegada a la sociedad de casta. Si le quiere dar caridad a una anciana, pero no se digna a tocarla debe ser por causa de alguna discriminación de casta o algo así. Seguro que es la típica brahman que va de buena por la vida y luego margina a los intocables…

2. Hoy es sábado, el dia de Shani, dios del tiempo. Los pedigüeños sacan este día las latas con el monigote que representa a dios porque se considera que poner una moneda dentro del aceite de mostaza quemando aleja la mala fortuna del donante. Por ello, la mujer joven quiere poner ella misma la moneda dentro del aceite, para cumplir esta superstición o creencia. Tal vez piensa que si le da el dinero a la anciana, el dios no cumplirá su tarea de proteger al bebé. Al final, la anciana sólo tendrá que sacar las monedas del aceite y limpiarlas para tener su caridad del sábado, pero parar la otra hay un abismo de creencias entre medio.

No digo que la 2 deje a la mujer joven como una santa, sólo que a veces es muy fácil juzgar con pocos conocimientos sobre la realidad de otras culturas. Estoy seguro que el 90% hubiera pensado 1 a botepronto.

South Extension II, Delhi

No vale la pena dar la dirección completa de este local recomendado por Lonely Planet. Ya hace tiempo que tenía la intuición que como sucede con la guía de Taiwan, la de la India no daba la talla y, en efecto, llevados por los sabios consejos de esta guía para mochileros nos fuimos a este tugurio a tomar una cerveza. Si South Extension es todo luces y brillos y mirajes de primer mundo, el Lizard Lounge era la caspa del primer mundo.

Para entrar te cacheaban, como si fueramos unos vulgares terroristas que se iban a tomar una copa a un lugar chic. Luego abrían un portalón que daba paso a, sorpresa, una sala vacía donde los camareros casi se asustaron al vernos entrar. Estaban como en las películas cómicas, uno limándose las uñas otro mirando las telarañas y cosas similares. Su atuendo tampoco daba para estar feliz en una mezcla de los peores vestuarios de la Extraña Pareja y Arturo Fernández, con su pañuelo al cuello incluido.

El local se organiza en dos alturas, con sofás bastante cómodos, pero con unos estampados de otros tiempos. Las paredes de un color granate intersante dejan ver momentos de histeria colectiva que llevaron a los clientes a arrancar partes del mismo en lugares estratégicos. Y las cortinas, oh, que cortinas, deben estar allí desde que se inventó la cortina…

Así que en esta especie de tugurio años 70, con camareros de corte Aruturo Fernández y música con los hits romanticones de los 80 uno quería morirse. Y, de hecho, el siguiente cliente que entró, se quedó tan profundamente dormido sobre su silla, que cuando los camareros fueron dos o tres veces a preguntarle si estaba bien, no se immuto. Entonces fue cuando nos dimos cuenta que había muerto… de aburrimiento.

Así que no lo recomiendo, ni por la estética, ni por el servicio, ni por los precios… Mateus Rosé… ese gran vino, a 2000 Rupias, casi 40 euros. Qué vergüenza… Cosmopolitan con gusto de chicle de fresa ácida. Suerte que no se me ocurrió pedir un mojito.

Cerca de McDonalds · South Extension II, Delhi

El primer restaurante japonés que veo en Delhi, aunque según anuncia a su entrada existe desde 1975. Lo cierto es que a parte de un camarero y un par de platos, no me pareció nada japonés. Claro, empezamos mal si decimos que era chino y japonés, pero lo cierto es que tenían un sukiyaki con tan poca pinta de sukiyaki… Según mis parcos conocimientos de cocina nipona, el sukiyaki es como un shabu shabu donde los manjarse se cocinan en salsa de soja, en lugar de dentro de la sopa. Bueno, a nosotros nos trajeron un montón de verduras, tofu y pollo dentro de una cazuela con caldo y un poco de soja. Tenía un gusto bastante soso y por supuesto no pudimos hacer shabu shabu shabu con los trozos de carne, que eran de pollo! Por supuesto, los platos japoneses se reducían a el susodicho sukiyaki, ebi tempura y gyoza. El resto de la carta era más bien chinesca…

No recomendaría el lugar ni para los que tengan mono de Japón, pero en el tiempo que estuve allí quedó claro que bastantes japoneses que visitan la ciudad se pasan por allí, lo que siempre indica que a ellos no les debe parecer tan mal. También algunas familias de clase media alta de Delhi y algunos jovencitos aventureros en busca de nuevas sensaciones. Una clientela discreta, entre semana.

Supongo que lo que me hizo demonizarlo fueron los palillos de plástico… ¡Qué horror!

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