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Disfrazarse en Delhi

No es poco cierto que algunos extranjeros vamos medio disfrazados por Delhi. Lo digo por mi y tantos otros que de tanto en cuanto nos enrollamos una manta a la cabeza y vamos de pseudohippies a dar clases enfrente de chicos con camisa y pantalones de pinzas. Pero al final, el vestuario es algo con que tapar el cuerpo y que debe hacernos sentir cómodos con nosotros mismos y dada la libertad de cátedra, me atribuyo la libertad de vestuario, excepto en algunas ocasiones que requieren su debida etiqueta.

Pero hablemos de disfraces, de los de verdad, de los de telas de la peor calidad y colores de lo más chillones. Esos no parecen tener en la India su paraíso, precisamente. Excepto Goa, Daman y Diu, antiguas colonias portuguesas, nadie sabe sobre el Carnaval y el disfraz ha quedado inexorablemente vinculado a Halloween. Buscando, buscando y gracias a las informaciones de amigos y conocidos, sin embargo, hemos encontrado dos. Y ahí van las referencias, por si algún día nos da por disfrazarnos de Hanuman, de Ganesh o de Medusa con el pelo lleno de cobras enroscadas.

Alpana Tracers.
Sarojni Nagar. 
 
Shri Amar Chitrashala
2699, Chatta Pratap Singh,
Kinari Bazar, Old Delhi

En el empeño por encontrarlos, ciertamente el primero queda más a mano. Pero en Kinari Bazar, a parte de visitar esta tienda minúscula se puede deambular por la multitud de tiendas, tiendecitas y tienduchas de complementos para bodas y otros elementos decorativos y terminar de confeccionar esa fiesta de disfraces que tenemos en mente.

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SN

En Delhi todo son siglas y el mercado más fashion y tirado de precio tenía que encontrar las suyas. No me terminé de creer la historia de un amigo que afirmaba que una modelo noruega en una entrevista con Times of India había dicho que ella en Delhi iba de compras a Sarojni Nagar porque allí podía encontrar cosas que realmente valía la pena comprar.

El mercado está en el medio de la oscuridad. Llegue spor donde llegues, al atardecer, cuando hierve de actividad, todos los accesos son oscuros, para contrarrestar las lentejuelas que brillan en la mayoría de establecimientos. Zapatos imitando a las grandes marcas, bambas de marca defectuosas, ropa de Zara, Mango, Desigual… Lo que apenas ningún indio pijo conoce, se vende aquí simpre con la duda de su autenticidad (la cual mejor ignorar), pero con el atractivo de un precio hipnotizante.

Compré un cinturón por 50 rupias, calcenites a 20 rupias el par, unas botas de piel por 599 rupias y casi consigo un jersey Reebok por 150 rupias. Si contamos que una rupia es igual a 2,6 o 2,7 pesetas, las cuentas salen muy rápido. Me gasté una miseria y me fui a casa con un subidón de autoestima.

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