En la región de Chetinaddu hay algo más que mansiones señoriales. En los márgenes de la carretera familias enteras se dedican al tostado del anacardo y lo venden a los pasantes, que son pocos, por estas tierras remotas. La escena comprende a tres generaciones de pieles acartonadas teñidas por el hollín que, impasibles, continúan con su tarea como en una cadena de montaje. No creo que esos anacardos vayan muy lejos, o sea, que las posibilidades de que se exporten son pocas, pero sé que algún día, comiendo anacardos por las calles de Barcelona, recordaré, cual madalena de Proust, ese instante por carreteras secundarias de Tamil Nadu.

La “Sección Cultural y de Prensa” de la embajada del Japón en España emite un comunicado de agradecimiento y aconseja realizar las donaciones a través de Cruz Roja Española.

Contenido del comunicado (español, english, nihongo):

Sobre el terremoto en Japón. La Embajada del Japón en España agradece todas las muestras de afecto y los mensajes de condolencia recibidos por la tragedia desencadenada por el terremoto y posterior tsunami en varias áreas de Japón.

DONATIVOS POR EL TERREMOTO DE JAPÓN (Terremoto y tsunami de la Región de Tohoku y la costa del Pacífico). El siguiente organismo ha comenzado a aceptar donativos destinados para la ayuda a las áreas damnificadas por el terremoto y tsunami de la región de Tohoku y costa del Pacífico ocurrido el pasado 11 de marzo.

Cruz Roja Española( http://www.cruzroja.es/pls/portal30/portal.donante.donativo).

Agradecemos profundamente su gratitud, sus mensajes de apoyo y sus atenciones.

— English —

Donations for the 2011 Tohoku district – off the Pacific Ocean Earthquake. The following organization has begun accepting donations for efforts in response to the Tohoku district – off the Pacific Ocean earthquake that occurred on 11 March.

Spanish Red Cross (http://www.cruzroja.es/pls/portal30/portal.donante.donativo)

We would like to express our deep gratitude for your sympathy and kind assistance.
— Nihongo —

義援金の受付(平成23年(2011年)東北地方太平洋地震)

3月11日に発生した三陸沖の東北地方太平洋沖地震に関して、義援金の受付を行っている機関は、下記のとおりです。

(スペイン赤十字社)ホームページ(http://www.cruzroja.es/pls/portal30/portal.donante.donativo)

皆様のお見舞いのお気持ちと暖かいご支援に対して、心より感謝を申し上げます。

 

Manifestación espontánea de soporte a Japón en Gulmohar Park. Por supuesto, nosotros también pusimos una vela.

Altavoces envejecidos juegan al tenis con la piedra, los mantras son la bola que va y viene como las olas en la playa cercana. Tamil Nadu y su tradición hindú contada en relieves que se extienden desde Chennai a Kanyakumari, de piedra clásica, incolora, o de chillones policromados, templos vivos abandonados al horror vacui, a la loca iconografía de los mitos y las épicas. Shiva y Parvati, Vishnu y Lakshmi, Ganesh y su hermano Murugan, en el sur; de vacaciones.

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Pulinkunoo se alza al otro lado del canal en la famosa región de los backwaters de Kerala. Impone ver las iglesias blancas reflejadas en el agua, mientras pasa un pastor de patos en canoa y unas mujeres abofetean las telas empapadas contra la roca de la orilla. La vida pasa lentamente por estos lares, lejos de las bocinas y el caos que caracterizan a las ciudades y no tan ciudades indias.

Una familia cristiana que habita entre Cochín y Dubai decidió reformar la casa natal y abrir sus puertas a los huéspedes. El aire hogareño lo dan los álbumes de fotos en la mesa de centro de la recepción. Cotillear los saris de boda de la novia parece aquí una obligación y la encargada de la casa se presta orgullosa a detallar los últimos acontecimientos de la familia. Dejamos de lado el álbum para observar el gusto con que se han colocado los muebles antiguos, el precioso tragaluz que ilumina un pequeño patio de piedras de río y tomamos un agua rojiza teñida por el efecto ayurvédico de una corteza. Buena para todo, según nos anuncian.

Las habitaciones son grandes, con vestidor y se distribuyen alrededor de un gran atrio central que hace a las veces de sala de estar, comedor y recepción. En una esquina la cocina asoma con todo tipo de artilugios modernos. Nos invitan a pasar para ver como se prepara la comida india de la cena. Para bolsillos menos boyantes, la casa adyacente en estilo keralés tiene cinco habitaciones más modestas, aunque totalmente equipadas. Me maravilla el techo de cristal de los baños y el diseño de la ducha. Definitavemente es un placer levantarse en un lugar así. Ideas para una casa futura!

A poca distancia, 10 minutos andando, se llega a la aldea de Pulinkunoo. Especialemente recomendable es asistir a una misa de rito siríaco en la iglesia principal y observar con qué emoción los devotos repiten los salmos y el padre oficia de espaldas al auditorio. Nada que ver con el ajetreo de un templo hindú, con el casi militarismo de las mezquitas en viernes. Uno casi siente haber tomado la máquina del tiempo al siglo IV dC y ser poseído por el mínimo sublime de la liturgia. Tomamos la canoa para volver a nuestro remanso de paz y le pedimos al barquero que se meta por canales más y más pequeños, el trópico en estado puro, la calma tropical.

 

Precio de las habitaciones dobles con pensión completa:

3500 rupias en la casa keralí
5500 rupias en la casa familiar

Más información:
www.mariaheritage.com

 

A veces las geografías están cargadas de recuerdos. Un columpio donde te rompieron un diente, aquella playa donde sucedió el primer beso, un edificio que marcó durante años tu camino a la universidad. Espacios que sin quererlo entran en tu historia y cobran significados que guardamos como un tesoro y apenas compartimos.

Con el mundo como está, la dispersión de lugares simbólicamente cargados se distribuye de tal modo, que un día te encuentras trabajando en el sur de la India, cuando de repente aquella playa de la foto, recuerdos de unos amigos corriendo por la orilla y salpicándose, unos tejanos empapados y el frío de aquel viejo autobús donde el aire acondicionado creía en el dualismo ON/OFF.

Historias de un pasado que por más cercano no es menos evocador. Tiempos que no volverán. Arenas que bajo el cielo apesadumbrado de una tarde de febrero simplemente invitan a echar de menos.

Por doquier aparecen anuncios de Safari a bishnoi. Estamos en Jodhpur, en Rajasthán,  y aparentemente hay algo ahí fuera que nos debe fascinar tanto como la omnipresencia de las casas azules postradas a los pies del fuerte de Mehranghar.

Los bishnoi son un grupo conservacionista con cáriz hindú que sigue las normas del gurú Jambheswar ji Maharaj (1485 dC). Sus textos poéticos se encuentran en el  Shabadwani que pone las bases a las 29 normas por las que se rije la comunidad bishnoi que incluyen reglas de relación con la divinidad, de higiene personal y de respeto por el medio ambiente.

¿Qué ha hecho famosa a esta comunidad? Un episodio histórico singular acaecido en el principado de Marwar hace casi 300 años. En 1730, un grupo de mujeres bishnoi se opusieron a la tala de los árboles de la aldea de Khejarli. El maharajá de Jodhpur quería usar su leña para la construcción del nuevo palacio. Los enviados reales solicitaron dinero a cambio de no talar el bosque, pero las mujeres del pueblo lideradas por Amrita Devi se abrazaron a los árboles.  Los soldados del maharajá sacrificaron a las mujeres bishnoi, aunque el bosque se salvó. En el lugar del martirio se levanta hoy un bosque solitario y un pequeño templo por donde campan a sus anchas los pavos reales.

Los hoteles de Jodhpur lejos de valorar el heroismo de esta gente que todavía vive en la región, aprovechan para colarte un par de tiendas disfrazadas como talleres de artesanía local. La excursión termina comiendo en casa de una familia rural. El padre vishnoi nos ofrece opio mezclado con agua para beber, cosa que produce un efecto nulo en el organismo, por la experiencia, pero tiene un sabor terriblemente malo. Luego, las mujeres de la casa cocinan una comida típica de Rajasthan en un hornillo alimentado con cacas de vaca secadas, mientras los visitantes pueden ir a su aire a merodear por la casa, el establo y las tierras de la familia. Termina la visita comiendo con el padre de la familia, mientras el resto siguen con sus tareas cotidianas. De vuelta a Jodhpur, sabor agridulce. Una de cal y una de arena.

Más información: http://en.wikipedia.org/wiki/Bishnoi

Una curiosidad: http://medelabreastpumpreview.net/15-women-who-breast-feed-animals/

Jamia Millia Islamia organiza el segundo ciclo de cine catalán en la ciudad. Esta vez la semana se centra en el director catalán Ventura Pons. Esperamos que esta nueva iniciativa sea un éxito, aprovechando el lanzamiento de la traducción de poesía balear al hindi promovida por la Universitat de les Illes Balears en colaboración con el Institut Ramon Llull.

Poster II Catalan Week

Cuando leí el cuento de Cortázar “Pérdida y recuperación de pelo” nunca imaginé que las cotas de surrealismo de su búsqueda podrían alcanzar al que ahora escribe. Desde luego, perder una maleta en los días que corren es un acontecimiento usual que muchos podremos haber compartido. Sin embargo, ahí va mi historia.

Como de costumbre Barcelona – ciudad – Delhi. Esta vez elijo Viena porque Austrian Airlines, además de unas tarifas interesantes, me permite pasar una noche en Viena y visitar a una vieja amiga. No soy muy dado a volar con líneas germanófonas porque me confunden enseguida con un alemán e inexplicablemente eso me molesta. No es que yo tenga nada contra los alemanes, sinó más bien que me resulta imposible verbalizar en inglés, I don’t understand German, en la cabina de un avión, donde me pongo extrañamente tenso. En el aeropuerto de El Prat me atiende un chico de empresa subcontratada que pone una etiqueta a mi equipaje con destino Ljubljana, Eslovenia. Lo detecto un poco tarde, pero vuelvo al mostrador y le ruego que cambie la etiqueta. El me dice que probablemente habrá puesto la etiqueta correcta en mi maleta y errónea en mi tarjeta de embarque (sí, claro). Le pido que lo confirme y me dice que se hará cargo personalmente. Atención porque mi maleta es verde caqui. Hay que temerse lo peor, pero en la puerta de embarque, el tipo alza el pulgar y me sonríe como diciendo TODO OK!

Vuelo a Viena, paso la noche y vuelvo al aeropuerto destino Delhi. El vuelo no se hace especialmente largo y aterrizamos a la hora prevista. Después de esperar estoicamente mi maleta, pierdo la esperanza y me dirijo al responsable de Austrian. Está atendiendo a un pobre chico cuya maleta sí ha llegado, aunque completamente vacía. Entre llamadas de atención y alguna amenaza, consigo empezar a rellenar el formulario, y advierto al personal que mi maleta debe de estar en Ljubljana, Eslovenia. Por supuesto, la mayoría de ellos no sabe donde está Eslovenia, pero lo paso por alto ya que lo que importa es la recuperación de la maleta. Finalmente, conseguimos captar la atención del manager que con cierta calma nos cuenta que Austrian nos devolverá la maleta y que podemos gastar 100 dólares para básicos en estos días que pasaremos repitiendo mudas.

El seguimiento telefónico es bastante correcto, a los dos días aparece mi maleta en Ljubljana. A los tres, llega a Delhi, pero al cuarto me toca ir al aeropuerto porque aduanas no deja pasar mi equipaje. Y volver al lugar del crímen es como dormirse sabiendo que vas a tener pesadillas. Me piden que llame 20 minutos antes de llegar al aeropuerto para esperarme en la puerta 5. Por supuesto en dicha puerta no hay nadie, llamo y, oh sorpresa, it’s coming. Diez minutos, llamo, it’s coming. Diez minutos más, llamo, it’s coming. Diez minutos, llamo y, oh, está en Departures en lugar de Arrival. Mea culpa, no pregunté donde debía ir, pero si la maleta estaba en Arrival, lo normal es que compareciera en Arrival, no? Media hora de papeleo para entrar al aeropuerto, otra media para sacar la maleta del depósito.

Cuando uno ya tiene su maleta y se alegra porque está intacta, no ha terminado su Via Crucis. En aduanas, el representante de la compañía se corta con el elástico de la etiqueta de mi equipaje y para sorpresa de los extranjeros presentes y manifestación surrealista sin parangón en pleno siglo XXI, el encargado de aduanas abre un paquete de tabaco, quita el papelito metálico que cubre los cigarrillos y le dice. “Use this, it has antibiotic”. Y se puso el papel del tabaco cual tirita sobre la herido, que todo sea dicho de paso no dejó de sangrar en la siguiente media hora, con antibiótico incluido. Finalmente, y después de una sumisa aceptación de que mis ropas para 4 meses eran demasiado caras (en India, según el oficial de aduanas, solo se puede entrar con 8000 rupias en ropa, algo así como 130 euros!). Defícil  de explicarle que un traje en España puede costar más de eso. ¡Aduanas superadas!

Con mi maleta salgo del aeropuerto y me dispongo a finiquitar la última cuenta pendiente: los 100 dólares. Traigo mi tíquet del Zara, tienda donde yo nunca compraría, pero ya que paga Austrian me doy el gusto de un par de cosas necesarias y un par de capricho. Primero me piden que lo mande por correo a las oficinas del aeropuerto. ¿Pero si ya estoy en el aeropuerto? Después de diversas quejas con el representante de la compañía, desangrándose por momentos, me pasan al teléfono a un supervisor que me dice que debo mandarlo por correo y que ellos lo mandarán a Austria para verificar y me devolveran algun día un cheque a mi casa. Pero claro, visto el retraso y los errores con mi maleta, cualquiera pone de por medio a Indian Post y demás agentes del correo internacional. Le pido entregar mi tíquet y mis datos bancarios allí mismo. Me dice que no. Insisto y se produce otro brote de surrelismo. I have the bill of my clothes, grito y al otro lado del teléfono me responden “I can’t accept your clothes, sir”. “I said I have the bill of my clothes”. “Sorry, sir, but we can’t accept your clothes”. “I am wearing my clothes” respondo irado, “and I am not going to give them to you. I want to give you the bill”. A lo que sigue una tácita aceptación de la situación, un compás de espera de treinta minutos y el dinero en metálico de mis compras en un sobre, entregado por el ya moribundo Sr. Neeraj, que había dejado de lado su tirita de nicotina y se disponía a pedir la baja por larga enfermedad.

Volví a casa con todo: mi ropa del Zara, mi maleta y mi dinero en metálico. Tres horas bien invertidas.

The end.

Prometía. Lo digo en pasado porque dejó de prometer a medida que avanzaban las páginas y pasó a establecer el lento avance de un elefante por la península Ibérica, a paso de tortuga. El rey de Portugal decide regalar un elefante Salomón al archiduque de Austria que se encuentra en Valladolid. Todo serán problemas para trasladar al animal en la España del siglo XVI.

Lo que sucedió tal vez es que las expectativas mataron al relato. A veces nos gusta lo que nos sorprende, otras necesitamos que se cumpla lo que esperamos para satisfacernos. El inevitable choque cultural parecía anunciar situaciones absurdas y bastante humor inteligente. Pero si bien las situaciones absurdas ocurrieron, se echó de menos el degoteo de endorfinas que provoca la sonrisa hacia dentro.

A lo mejor con mi crítica a alguien le acaba pareciendo estupendo. ¡Ojalá!

El viaje del elefante, José Saramago. Alfaguara.

1st floor, 53, Middle Lane, Khan Market · Khan Market, Delhi · +911145166060
S-09, 2nd floor, Select City Walk · Saket, Delhi · +911146545160 · www.mamagoto.in

Del Mamagoto me ha gustado todo, empazando por la página web. Pero vayamos al tema, porque sacarle partido al local donde estan en Select City Walk tiene mérito. La fachada son unas teles de vinilo que permiten ver el interior del restaurante por las pantallas. Dentro, todo está lleno de un colorismo manga bastante atrevido. Corona el espacio una Santa Cena de cómic japonés sin desperdicio.

Los camareros te traen el menú que parece un album de fotos o un carpesano del colegio de EGB. Sin embargo, lo que esconde es un verdadero esfuerzo por recoger la cocina panasiática que muchos otros restaurantes reclaman ofrecer. De lo que tomamos, no hay mucho que comentar. Estaba muy correcto y no engañaban a nadie. Si el Pato Pekín es pollo, y no pato, pues mejor que te avisen de antemano y así no te decepcionas. El curry estilo Penang era una delicia, y me quedé con las ganas de probar los noodles estilo estación de Chiang Mai (???), que era un khao soai de toda la vida (o al menos eso aparentava el descriptivo).

Agradable, cómodo, bueno y original. Me ha gustado mucho. Aunque el precio es un poco impactante… Esperad gastar entre 400 y 600 por persona, sin vino, sin postre y apenas sin agua mineral.

Puede parecer que intento buscarle el sentido a todas las escalas que hago hacia Delhi. Pero lo cierto es que Viena, es de algún modo otro hito en la relación Oriente – Occidente. En el año 1529 y 1683 los turcos sitiaron Viena en su avance hacia Europa Central y la capital del Imperio Austrohúngaro soportó los embistes de la potencia otomana. Sin Viena, como sin Tours, tal vez Europa no sería la que conocemos. Sin acritud hacia los musulmanes, pero el mundo es como es porque nos hemos peleado y hemos llegado al acuerdo tácito de dejar de hacerlo (o al menos la mayoría). Viena es un bastión de frontera, que nunca dejó de estar en el corazón geográfico de Europa.

Lo cierto es que Viena no decepciona en su grandeur decimonónica. Magnífica y espaciosa, mantiene esa pátina vintage aristocrática tan extraña de una República. Paseando por las calles del interior del Ring, me crucé con parejas vestidas con copete y capa, vestidos con cancán y demás accesorios de antaño, para asistir a un baile de gala en el Palacio Imperial. Nada tiene que ver que lo organizara un partido de extrema derecha que posiblemente no cuente con el favor de ninguno de mis lectores. Lo fundamental es que esa gente podía ir por la calle disfrazada de Sisí emperatriz sin sentirse en un carnaval, porque Viena disfruta calladamente de su pasado.

Perfecta para pasear por la noche, a pesar del frío que azotaba el asfalto y había dejado los alrededores de Viena, del Atlántico al Mar Negro, cubierto por una fina, pero continua capa de nieve. Viena invita a hablar; con un café o un chocolate, con una jarra enorme de cerveza, un vino, un preseco. Schnitzel del tamaño de una pizza, un riesling templado y mojitos en un bar cubano lleno de cubanos expats. Demasiado breve para poder degustar una ciudad que invita a ponerse las mejores galas y escuchar música clásica en la ópera más imponente que se hayan cruzado estas Onitsuka Tiger.

Y con toda esta intensidad… eché de menos al Danubio.

Entrevista a Brahma Chellanay que participa estos días en conferencias en Casa Asia.

http://www.lavanguardia.es/lacontra/20110131/54108728968/los-indios-queremos-ser-europeos.html

 

En los últimos días, lectores asiduos y visitantes casuales, habréis notado varios cambios en el formato de Delhicatessen. Hemos estado haciendo pruebas para lanzar una idea que nos lleva rondando la cabeza bastante tiempo. Se trata de viajes SLOW, propuestas de ruta en grupo para el verano 2011. Os avanzamos que nuestro destino 2011 será Tailandia. Si queréis saber más sobre nuestra filosofía u os interesaría tener más información sobre las rutas, podéis escribir en nuestro formulario o esperar a su próxima publicación en Delhicatessen.

A partir de ahora, nos gustaría también contar con la participación de aquellos que hayáis descubierto algún lugar en Asia con un modelo de negocio responsable, una atención especial o un proyecto de desarrollo que pueda interesar al viajero. Os publicaremos la entrada con su autoría, por supuesto.

Esperamos que os gusten los cambios y que sigáis leyéndonos.

A veces vemos un plato y nos enamora la presentación. Si además sabe bien, el remordimiento por haberlo descompuesto y despedazado desaparece. En los restaurantes indios, a veces no aciertan ni con lo uno ni con lo otro. La vista preocupa poco a los restauradores indios, aunque cabe decir que cada vez más se cuida la presencia de la mesa y el trato al cliente. El gusto, a veces se deleita más en la pequeña parada callejera que sirve aceitosas versiones del plato que nos sirven en el restaurante de lujo, pero que mantiene el algo de la atmósfera que lo hace especial. No siempre los locales de alto copete saben ofrecer algo que se distinga de lo cotidiano y que merezca el desembolso de las rupees que nos solicitan. Y toda esta introducción para introducir una página que propone fotografiar los platos que más nos hayan gustado o impresionado, subirlos a la red y comentarlos. Buena manera de que el restaurante nos entre por los ojos.

http://www.foodlets.in/

Leo en un libro, que no podré dejar de recomendar al final, que la etimología de la palabra posh, pijo en inglés, tiene una estrecha relación con la India y no puedo menos que compartirlo. Al parecer, POSH era el acrónimo que recordaba los mejores camarotes para las largas travesías marítimas desde los puertos ingleses a la colonia. Port Out, Stardboard Home, o sea, babor a la ida, estribor a la vuelta. Se suma, pues, posh al breve elenco de palabras relacionados con el subcontinente en las lenguas europeas. La otra ampliamente utilizada es champú del imperativo en hindi de “dar un masaje en la cabeza” (चाँपना).

Sigo buscando…

J. Barnes, El perfeccionista en la cocina, Anagrama.

Hoy he ido a un buscador genérico de vuelos Barcelona – Delhi (hasta que a alguien le parezca un negocio suficiente, nos conformamos con hacer escalas). Cuál ha sido mi sorpresa cuando el precio más económico que ha aparecido en la web Viajar.com era el de AeroSweet – 40 horas de vuelo – 238 euros (solo ida). Me ha picado la curiosidad. ¿Se pasarían las horas de tránsito comiendo golosinas?

AeroSweet según www.viajar.com ha resultado ser AeroSvit, las líneas aéreas ucranianas. Parece que pronto podrían ser una alternativa económica a las compañías existentes, no en vano Kiev cae en medio de la ruta Europa – Asia (como también Istanbul o Moscú). De momento, sólo vuela de Estocolmo a Delhi (via Kiev) y diversas ciudades alemanas, pero con perspectivas de incluir Londres y ampliar destinos.

Los lectores de este gran novedad en los libros de autoayuda deben estar preguntándose como un cantante aparentemente insulso ha escrito una obra que parece salida de la mano de Paulo Coelho. Yo es el Alquimista saliendo del armario. Con toques de Livin’ la vida loca. Posibles explicaciones:

1. Ricky Martin se leyó todos los libros de Coelho en su adolescencia y postadolescencia y le ha causado un gran impacto conviertiéndose en una gran influencia literaria.

2. Paulo Coelho ha escrito el libro de Ricky Martin.

3. El negro de Paulo Coelho es el mismo que el negro de Ricky Martin.

Yo, personalmente, me inclino por el 3. Sin duda, los famosos no escriben sus libros y no puedo creer que Paulo Coelho se haya rebajado a hacer de negro. Así pues, el negro es común.

Pero no seamos simplistas. Yo no es un libro de autoayuda para salir del armario. Ricky Martin, o el negro de Ricky Martin y Paulo Coelho, con el visto bueno del primero, o incluso de ambos, da lecciones sobre:

- Conseguir una carrera brillante
- Sobrellevar separaciones familiares
- Hacer frente a crisis por exceso de trabajo
- Ser padre “heterodoxo”, en su caso por surrogación
- Salir del armario

Así que es como el vademecum de la gente en crisis. Y lo peor es que a Ricky Martin le salen bien hasta las crisis, así que si buscas soluciones, o eres Ricky Martin o te tiras por un barranco.

P.S. Impagable su paso por la India para reencontrarse y, por supuesto, la burda manera en que eso se vincula al quid del libro: la salida del armario.

El link os puede ofrecer alguna idea sobre esta remota región de Gujarat, en la frontera con Pakistán, donde el turismo (extranjero) brilla por su ausencia. La India en estado salvaje, en un estado un poco ídem.

 

http://www.gujarattourism.com/showpage.aspx?contentid=511&lang=English

Despedidas a parte, no me siento menos legitimado para continuar con mis Delhicatessen. Menos cuando el vuelo Delhi – Moscú – Barcelona tuvo de nuevo grandes elementos a comentar. Aeroflot no se ha ganado las simpatías de la mayoría de usuarios del transporte aereo. Hablando con este o con aquel, todo el mundo parece coincidir en sonreirse y entornar los ojos a lo, te has vuelto loco o qué, cuando anuncias que vas a volver a casa con la compañía rusa. Ya no usan los Tupolev famosos por sus accidentes, pero al parecer la fama de peligrosa ha permanecido. El caso es que volar con Aeroflot entraña algunas diferencias notorias con la mayoría de compañía que unen Asia y Europa. En primer lugar está el precio. Un viaje de ida a precios razonables, para los que no saben cuando van a ir o cuando van a volver. 270 euros por trayecto en temporada no exactamente alta es una muy buena oferta, aunque en muchas de sus conexiones las esperas puedes resultar interminables (aunque en mi caso fueron escasas 2 horas). Luego está el avión. Tiene los servicios normales de un vuelo low cost, al que se le suma la comida. Sin pantallas de entretenimiento ni casi nada para pasar el rato, excepto un único ágape. A pesar de lo ratilla de dar sólo una comida en un vuelo de 6 horas, hay que reconocer que era copiosa. El salmón delicioso ha dejado un buen recuerdo. Sin embargo, el servicio es férreo y resulta casi imposible arrancarles una sonrisa. El inglés no brilla por su ausencia, pero la pronunciación del inglés lo convierte a ratos en un idioma extranjero para los que lo chapurreen. Esto sumado a la antipatía postcomunista da como resultado algunas escenas de incomunicación que provocan un cierto miedo a ser apaleado o llevado al cuartelillo que seguro deben tener en la cola del avión o, pero, en la bodega. Y no me quiero imaginar lo que Natasha te puede hacer en las catacumbas del avión. Otra Natasha me cacheó en el control de seguridad del tránsito. Juro y perjuro que nunca había visto una mirada más fría. Nadie se apiadó de mi cuando mis zapatos no salieron del escaner y pretendían que continuara sin ellos, palabra de Delhicatessen. Tras mucho insistir al tipo, que seguramente tampoco hablaba más inglés que Boarding Card, Natasha apuntó al suelo donde yacía una caja de plástico con mis pertenencias esparcidas sobre la moqueta. Tuve que agacharme ante la multitud que miraba… qué humillante, a los pies de la gigántica bella glacial. Y puestos a confirmar y desmentir tópicos, sí, el avión llegó tarde. Lo suficiente para que no fuera dramático tanto a Moscú como a Barcelona. En la espera entre vuelos descubrí que unos españoles y chinos que iban a la ciudad condal habían perdido sus conexiones debido a los retrasos y se habían quedado en el aeropuerto del hotel dos días, ya que para salir de la zona restringida hay que tener un visado. No parecían precisamente contentos y se entestaron en conseguir asientos de Primera por las molestias justo en la puerta de embarque. Eso no ayudó a que el segundo vuelo saliera puntual… entre la indignación y la solidaridad de los demás pasajeros que estoicamente pensábamos que el avión no se iría sin nosotros. Veredicto: vuele con Aeroflot. Y coja un abrigo porque los rusos férreos no tienen miramientos en hacerte esperar en la pista durante largos minutos de frío abofeteador. Por el mismo precio, me llevé puesto el catarro.

2008-2010

Doblador de emperadores
Profesor de lenguas muertas
Repetidor de gramáticas
Solucionador de entuertos
Promotor de hoteles orgánicos y de Taiwán entre otros
Corrector de exámenes desastrosos
Vigilante de saunas finlandesas convertidas en aulas universitarias
Intérprete de maternidades deseadas
Escritor a ratos
Descubridor de Occidente en pueblos sin badulaques
Guía de bienintencionados turistas solidarios
Saco de boxeo de quejas varias
Viajero poco profesional
Negociador de precios
Actor de tragedias
Inventor de excusas
Cocinero de recetas importadas
Sonreidor
Cargador de paciencia y repartidor de ira

Dos años en Delhi no se explican sin Silvia. Os contaré algo de Silvia. Silvia sabe sonreír y ríe con carcajadas sonoras. Silvia sabe abrazar con el pecho, con los brazos y con el corazón. Silvia sabe escuchar, Silvia aconseja, Silvia se retracta. Silvia sabe divertirse. Silvia disfruta de la música, del baile y del arte en general. Silvia cocina con una particular aproximación a los ingredientes y a los conceptos de saludable y sabroso. Silvia chachea, es su hobbie favorito. Silvia tiene un corazón que no le cabe en el pecho, por eso hay gente que comenta que tiene unos grandes… Silvia acoje, aunque a veces no sabe porque.  Silvia aprende de los malvados y de los bonachones. Silvia juzga con criterio. Silvia no sabe hacer cuentas, pero se entesta en hacerlas hasta que al final tienen sentido. Silvia no se acobarda. Silvia se queda hasta el final. Silvia tiene limitaciones y las supera autoconsciente. Silvia es indescriptiblemente encantadora. Silvia sabe estar porque parece haber adquirido la sabiduría de todas las edades. Silvia es todo lo que uno necesita en la vida. Sin embargo, a Silvia hay que tener la fortuna de conocerla. Y yo la tuve.

Lo mejor de la gastronomía de Delhi está en los lugares con historia. Keventer’s es un clásico. Si hablamos de delhicias, no hay nada mejor que los milk shake que sirven en este local, algo envejecido en la esquina del inner circle con el N Block en Connaugh Place. Los batidos se sirven en una especie de botellas de cristal que recuerdan fácilmente a las que el lechero les llevaba a los dibujos animados japoneses de nuestra infancia. Una multitud de gente se está de pie o deambula levementa alrededor de la tienducha, algo cutre, pero siempre abarrotada. Por 25 rupias se puede probar una amplia variedad de sabores y aunque también sirven algunos snacks, lo cierto es que nadie conoce este local por su comida, sino más bien por sus batidos. Una delhicia con solera . Recomiendo el milk shake de piña, mango y fresa. Ahora que han renovado CP y está mejor que nunca es la mejor opción para volver a pasear por la ciudad.

Tiene sucursales en Kamla Nagar, Lajpat Nagar y Sarojini Nagar.

Anteayer se clausuraron los Juegos de la Commonwealth 2010. Como en una de esas tardes de sábado en que se juega el derby y Barcelona parece paralizada, Delhi estaba vacía. Los únicos valientes que salían a la calle se dirigían al estadio JL Nehru cerca de Defence Colony. Por momentos, pensaba que lo único que se podía hacer en Delhi era encerrarse en casa. Tiendas cerradas, plancha cerrada, carritos de verduras aparcados y vacíos. Pero la red me dió una inesperada buena noticia. Los cines abrían. PVR Select City Walk. Eat Pray Love 6.10 PM.

Cogí uno de los autos aparcados y parecí dar la buena noticia del día al conductor que por fin encontraba en qué ocupar sus horas ociosas de espera. Dimos algo de rodeo para evitar la zona cercana al estadio (nunca vivir en Nizamuddin me pareció tan incómodo como durante los Juegos, con la luz cegadora del aterrizaje de un OVNI emanando de detrás de la línea de los árboles y el solitario Barapullah Nallah flyover de línea del horizonte, atravesado a ratos por un autobús con aire acondicionado, también solitario). El tráfico era fluido, en la medida que lo puede ser en Delhi, aunque las carreterras estaban desiertas. Llegamos a Select Citiwalk donde algunas parejitas y pequeños grupos de extranjeros merodeaban por la puerta. Todo indicaba el cierre total del centro comercial excepto un cartel en blanco y negro que versaba PVR IS OPEN.

Compré la entrada y me preparé para esperar casi una hora en la lúgubre soledad de un centro comercial lleno de restaurantes y tiendas llenas de mercancías, a oscuras. La fantasmagórica atmósfera se completaba con unas obras en la zona central que levantaban cierta polvareda y la repentina visión de un televisor encendido con críquet, noticias o simplemente interferencias. En la sala de espera del PVR había un grupo bastante nutrido de aburridos delhitas que habían seguido los pasos de la red para entretener su anodina tarde de la clausura. Como no había donde comer, comimos lo que nos vendían en el PVR, nada delicioso. Matamos el tiempo matando el gusanillo. Es paradójico que fuera a ver una película que me iba a ofrecer primeros planos de exquisita comida mediterránea.

De nuevo, Hollywood me indigna con su visión decrépita, holgazana y hedonista del Mediterráneo. En Roma, seguro que una Julia Roberts cualquiera puede encontrar un piso donde no sea necesario tener andamios en el comedor y las bañeras se llenen con agua caliente que fluye de los grifos. Ya incidieron en esta pretendida estupidez mediterránea en Mamma Mia y su peculiar ridiculización de los griegos. Ahora le ha tocado a los italianos. Pero Roma está preciosa, la ciiudad de los placeres terrenales, sobretodo la comida. Y algo de cierto si que hay en que los italianos saben disfrutar de los manjares. La Julie huida de NYC hacia una vuelta al mundo para encontrarse, se dirije a la India después de haber encontrado su apetito. Y en un ashram sui generis de Maharashtra se encuentra. No comentaré el mejunge etnico que aparece en la película, donde por un lugar indefinido que no es Delhi, aparecen todo tipo de estereotipos de la sociedad india. Julita encuentra su meditación también, claro está y se dirije a su próxima parada: Bali. Y en Bali, le debería esperar el amor, digo yo. La verdad es que se trata de un personaje bastante anodino que en cada lugar simplemente pulula sin objetivo ni quehacer. Una extraña road movie aérea, segmentada y vacía, que sin embargo me entretuvo.

A la salida, Delhi seguía infestada de policía y ejército, las carreteras semivacías. Los fuegos artificiales anunciaban el fin del sueño/pesadilla de los CWG. Y al final, lo que cuenta es el resultado.

1. Los Juegos tuvieron lugar sin graves problemas de seguridad. Pero sobretodo, tuvieron lugar.

2. India segunda en el medallero con 101 medallas: 37 oros, 27 platas, 36 bronces.

¡Todo lo demás es historia!

En Mandawa, nuestro guía musulmán pertenecía a la casta de los teñidores (musulmán y con casta parece que no era una contradicción para este joven rajasthaní). El teñido de nudos consiste en coseer cientos de circulitos de hilo en la ropa de algodón antes de teñirla normalmente con dos colores. Una vez secas las piezas se rompen los hilos que forman pequeños circulos blancos en medio de los intensos colores del tinte. Con estas telas se hacen saris, turbantes, dupattas y muchas otras prendas. Cada pieza puede conllevar horas, pero por todo el proceso de elabroación de una tela solo se sacan entre 40 y 50 rupias. El suelo de la calle encharcado de fúcsia anunciaba a los teñidores que rompieron con su rutina para rezarle a Allah bajo el sol implacable de Rajasthán.

Jaypee Vasant Intercontinental, PVR Priya Market · Vasant Vihar, Delhi · www.jaypeehotels.com

Vinimos aquí atraídos por las buenas referencias del bocadillo de ternera con pan de baguette de verdad. Lo cierto es que nunca hay que despreciar una invitación a un hotel de categoría sea por un trozo de bistec o por unas verduras al curry. Así que pagando a escote, decidimos pedir la delhicatessen referenciada (excepto la vegetariana del grupo, que optó por algó menos proteico). En primer lugar, debemos observar respecto a la información recibida que los precios habían subido. En segundo lugar, la baguette se había convertido en un bollo cualquiera levemente tostado. Y, si bien la velada fue excelente con su animada conversación entre mordiscos de un trozo de ternera bufálica del grosor de una hamburguesa, la música ambiental (cantada por un humilde hombrecillo tras su órgano Casio) no ayudaba a crear la experiencia de lujo esperada. Demasiadas eggspectativas para un lugar al que lo mejor será venir, pagar el buffet libre (950 rupees) e hincharse a comer como si fueramos el próximo pavo del día de acción de gracias.

78, Janpath · CP, Delhi · www.litebitefoods.com

Permítanme que me ponga nostálgico. En este local de Janpath estaba el mítico Delhi Photo, donde revelé las primeras fotos que hice en Delhi en el 2002. Recuerdo que la Lonely Planet recomendaba esta tienda como si en toda la ciudad no se pudiera procesar un carrete con una mínima calidad. Y así llegué hasta Delhi Photo; sin poesía. La verdad es que era uno de los pocos lugares de la ciudad donde hacían revelado en blanco y negro de cierta calidad y alguna vez había tenido la agradable sorpresa de abrir el sobre y encontrar buenas instantáneas de mis viajes por la India. El paso al digital me borró de su lista de clientes asiduos. Últimamente iban ofreciendo cosas algo esotéricas como impresiones en camisetas y CD’s de música chill out. Mala señal. Y llegó la hora de cerrar, como a tantos negocios históricos de Connaugh Place.

Pero vamos al tema que nos interesa: la comida. Gran sorpresa la mía cuando descubrí que en lugar del laboratorio fotográfico iban a abrir un FrescCo. La cadena de comida catalana que ya tenía establecimientos en el aeropuerto y en Gurgaon aterrizaba en el centro de la ciudad. Para los conocedores de estos establecimientos en Barcelona o Madrid, son buffet libre de ensaladas, pasta y pizza más bien estilo fast food, a un precio razonable (creo que ahora mismo cuesta unos 10 euros). Pues como otros ejemplos de negocio exportado a la India, se mantiene el precio, pero muda la atmósfera (Pizza Marzano). En Delhi, el buffet cuesta 450 rupias sin tasas ni servicio, lo que termina por elevar el precio hasta los 10 euros. La decoración, el trato y el servicio intentan equiparar el de los buenos restaurantes de la ciudad. La sala que antes servía de laboratorio es ahora la cocina y el local adyacente un amplio comedor con lámparas y candelabros estilosos y una gran pintura mural que recuerda la costa de Santorini. Las mesas de madera envejecida y los manteles de Fabindia son localmente elegantes.

La selección de comida tiene algo de lo bueno de FrescCo: muchas ensaladas y verduras crudas. Cada uno se aliña las ensaladas a su manera. El hummus y los tomates con con ajo y perejil, lo mejor (no soy un fanático de las ensaladas embadurnadas de salsas mayonesas heterodoxas). En los entrantes, incluso hay algun intento “creativo” como el bocadillo de mortadela de pollo y cebolla caramelizada o las tartaletas de fruta y menta. A diferencia de su matriz, la variedad de pizzas es escasa y se substituye por una mayor selección de segundos platos. El cordero estaba excelente, mientras que el pollo era un poco soso. La pasta correcta, incluso buena para los estándares de Delhi. Tal vez lo más flojo era la cantidad de hidratos de carbono y la escasez de proteinas que ofrecía el menú. Patatas, pasta, arroz, pizza, rebozados… Si algo conviene en Delhi es comer ligero.

Y claro, no puede uno comer ligero cuando en el postre nos esperan fruta cortada y pequeños pasteles de chocolate, queso y naranja  y una mousse de kiwi y limón excelente.

Lo peor: nadie se dio cuenta que la canción española que sonaba (una que no pude identificar) sonó ni más ni menos que 11 veces en el tiempo que estuve comiendo. Lo segundo peor: la traducción al castellano de la carta. Como siempre, lo debió hacer Google Translator.

Simplemente sarcástico.

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