Uno de nuestros últimos descubrimientos. Rawla Narlai és un boutique hotel en el corazón de Rajastán. Vida rural y un ambiente de lujo en el mismo espacio. La calidad del servicio y el cuidado en cada pequeño detalle convierte la estancia en este hotelito en una verdadera iniciación al dolce far niente.  Una parada perfecto en medio de un viaje intenso: unos días de descanso, disfrutando de la piscina, de la excelente gastronomía y del desayuno horneado en casa, los excelentes masajes ayurvédicos… Un paraíso para los que buscan bienestar, no menos que para los que necesitan una experiencia real, alejada del bullicio del turismo de masas. Vida rural en estado puro. Narlai, dominado por una redondeada mole rocosa, vive ajena al tránsito de viajeros. Ni tiendas, ni guías, ni turistas. El sonido de los templos llamando a la oración, las risas de los niños jugueteando por la calle o el silencio de la noche bajo el impoluto cielo estrellado son algunos de los regalos que nos hemos llevado de Narlai.

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¿Te apetece dedicar estas vacaciones a un proyecto soldario? AIPC Pandora organiza desde hace 4 años, vacaciones solidarias a 12 paises, participando en microproyectos de cooperación.  Guatemala, Ecuador, Perú, Brasil, Paraguay, Marruecos, Malí, Sudáfrica, Tanzania, Kenia, India y Palestina son los destinos a elegir. Más de 200 personas voluntarias viajarán este verano con un/a coordinador/a para llevar a cabo proyectos en temáticas como Educación Especial, Educación para el Desarrollo, Ocio y Tiempo libre, Empoderamiento de mujeres, Gestión cultural y Desarrollo comunitario.

En su página web puedes descargar el programa completo de cada uno de los proyectos las actividades, fechas y costes. Personalmente, recomiendo el proyecto de Mali, coordinado por una buena amiga que os lo pondrá fácil antes y durante el viaje.

Microproyectos de Cooperacion al Desarrollo 2012 – AIPC Pandora

¿Cuántas veces oímos a alguien comentar que quiere conocer la India de verdad? La India no es más verdad porque veamos lugares más pobres, o más espirituales, o más pintorescos. De hecho, la magia de la India es que contiene desde centros comerciales de gran lujo, a  centros de peregrinación milenarios, aldeas remotas donde se labra la tierra con piedras apuntadas y ciudades punteras por su desarrollo tecnológico. La India es una continua paradoja fascinante que no puede ser etiquetada, en ningún caso, como la India auténtica. Con esta filosofía bien aprendida, Setem vuelve a organizar su viaje solidario por el norte del país. Una ruta de 17 días que permite conocer proyectos de desarrollo locales en zonas rurales y el trabajo de ONGs urbanas. Nos lleva a conocer a niños de la calle en la estación de Nueva Delhi, mientras que por la tarde nos introduce en alguno de los barrios de moda de la ciudad.  Permite compartir algunas horas con aldeanos rajastaníes y visitar lugares santos como el lago de Pushkar, a la par que se conocen los principales atractivos turísticos de Delhi, Agra y Jaipur. Una buena introducción a la diversidad cultural y social de la India del norte.

Más información

Somebody told somebody that I might be interested. That’s how, a typical Taipei raining morning, I met Zahira. The gathering of hundreds of cycle riders in a south park of the capital, cheered up by a big crowd of volunteers and the presence of Mr. Ma, the President of Taiwan, doesn’t seem the perfect atmosphere to find an enthusiast of organic tea. But, my will was leaving the city and drive the island in search of tea plantations, taste the brewing and knew how Taiwanese relate to one of their finest products and Zahira’s contact was now in my pocket.

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Hualien, Luye and Tainan passed by. And it was the time for a real Sun Moon Lake experience. The geography of this part of Nantou county is mesmerizing. Even though the touristy activities, who can say that Sun Moon lake isn’t a landmark, a place for connection with nature and oneself. I settled down and walked the shore while groups of tourists rush up to do all what they had in their program for the day. As per my schedule, my only rule was finding time for a good tea. At first sight, that place was not the best spot for tasty food and delicate tea, so I ended up sitting in a Ten Ren shop, a branch of a famous tea company, not bad at all, but not as unique as I was looking for. I should meet Zahira in the shop they had nearby the lake; she inspired me energy and a project filled with illusion. Maybe she was what I was searching.

It was not easy to find the tea shop nearby the road, probably because of my lack of understanding. And I must confess that when I found it, it kindly of disappointed me. You know those tinny road side business that in Spain sell just low quality products for tourists. So, I expected to find in the Tea Shop of Lohas, being skeptical is in my genes, I guess. But as soon as I entered, the smooth Spanish guitar made me feel a bit at home. Money, in charge of the tea, and Zahira started to explain me about their project and their lives. 7 people were at the moment involved in a project of organic agriculture that not only target the tea plantations, but a whole way of living according to community based understanding, with meditation as part of the daily routine and an excellent distribution of tasks in the plantations, shops and promotion of their products. Amazing women and men from places as far as Kuala Lumpur, as Money, changed their lives in such a manner that could be an inspiration for many of the lost souls that these days roam in the postmodernity. Actually, it was a pleasure to listen to them. Their knowledge about the soil, the terroir that we say when talking about wines, their poetical way to name each and every harvest of those tea trees that were not watered to provide the real taste of the year over the plants. That was a sincere Lohas (acronym for the words Lifestyles of Health and Sustainability).

Money explained each variety with a sense of pause and slowly unveiled the meaning of the leaves. I got impressed by shaking (zen han) a winter oolong tea that was named after the earthquake, 4 springs was a variety that could be plucked 4 times a year, but my favorite was a black tea with a subtle natural scent of rose, rose red. They told me about their tea meditation activities where they work with youth to teach how through a cup of tea one can dive into himself, starting by the senses and ending up in a real search for the inner silence. And from that we jumped into the wu shi, one of the most fantastic stories about tea I heart in Taiwan. This tea is a green variety that a Taoist master selects every year in a very few plantations to be plugged exactly the summer solstice. They were lucky enough to get into the perfect moment of ripening some part of their plantation in the solstice of 2007. That is not something they wanted to do, but it happened to be there. According to the Taoist tradition, this tea is charged with yang, who has the power to calm down the yin, so it is good for those moody people, unlucky or not healthy ones. Their uniqueness to balance the spiritual energies of the Taiwanese believers make it quite costly (70€ for150 grams). I got totally trapped by the story of a tea that besides all its good properties also could provide you the balance.

In the Tea Shop of Lohas, not a single tea was unpleasant, and it was really difficult to say how much time I spent there tasting. The night overtook us and we prepared some simple, yet yummy, noodles. When I walked back to my scooter, parked in the garden, I kept thinking in their inspirational approach to life, in their courage for changing and how it was imprinted in their products. As if I were in a dream, everything could have evaporated as soon as I start the engine, but I am sure they are still working on it, in a permanent search for a balanced be in the world.  And that was their gift to me: reflection and balance.

More information (in Chinese): http://www.howmean-tea.com/

Es extraño pero la mayoría que llega a Delhicatessen, está buscando información sobre el Taj Mahal de noche. Por si acaso, sóis de los que quieren saber como entrar al mayor monumento al amor en las noches de luna llena, ahí va el enlace a la página oficial del ASI (Archeological Survey of India).

Imatge

A pesar de que las fechas no estan actualizadas, probablemente el sistema siga funcionando el día que os decidáis a visitarlo. El precio es de 750 rupias para extranjeros y solo se permite la entrada en grupos de 50 personas desde las 8.30 hasta las 12.30. Se dspone de treinta minutos para pasearse por los jardines solitarios. Es imprescindible una reserva.

Recomendado por una buena amiga. Me fío de ella y de lo que se ve. Especialmente interesante es su aproximación a la agricultura biológica y la posibilidad de residencia de artistas.

The Dune Hotel

The Dune1

He vivido años en Delhi y en los últimos seis meses he experimentado 3 terremotos. Algo se tambalea en la gran ciudad. El de hoy no por menos intenso, más sorprendente, ha pillado a Hellen haciendo la cama y  apenas ha sentido un mareo. A mi, en cambio me ha dado a tiempo a meditar si debía salir corriendo, acercarme a la nevera o quedarme en mi lugar viendo el suave sacudir de los muros. Ha pasado y vagamente hemos intercambiado comentarios anecdóticos, nada como aquél día de septiembre en que Delhi tembló mientras yo dormía en la paz del Himalaya.

 

Cruzado por la calle Lazimpat y con aceras francamente irregulares, el barrio de las embajadas de Kathmandú está bastante alejado del concepto de exclusividad que podría emanar. En realidad Lazimpat es una parte integrante del corazón de la ciudad, accesible desde los centros turísticos de Thamel y Durbar Square. Sin embargo, es un oasis de paz, que tanto cubre las necesidades de la comunidad expatriada, como seduce a los viajeros en busca de algo más y a algún que otro visitante despistado.

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Tings Lounge Hotel es el lugar para quedarse. Una pequeña casa con habitaciones básicas pero decoradas con gusto, comida orgánica y un ambiente acogedor para todos los gustos. Chimenea para el invierno, terracita para el verano, menús simples con productos excelentes a precios razonables, una selecta variedad de tés y un servicio amable y atento. ¿Qué más se puede pedir por unos pocos dólares? Un verdadero descubrimiento, que hay que reservar con mucha antelación para difrutar su hospitalidad en pensión completa. Así que si aterrizáis en Kathmandú de sopetón, resignaos y no dejéis pasar a merendar.

Pero para sentirlo como nuestro barrio, Lazimpat nos ofrece unos escelentes spa, otras interesantes opciones de restauración como el restaurante típico nepalí Nepali Chulo con su algo sobrevalorado menú de 11 platillos tradicionales (excluyendo la tapa de palomitas de maíz), en un antiguo palacio con mucho encanto. Personalmente, prefiero la terraza y dejar de lado los espectáculos nepalíes algo fuera de lugar, no tanto por los actores, como por algún que otro grupo de extranjeros alcoholizados. También en la calle principal, la excelente tienda de artesanía con consciencia Mahaguthi expone una variada selección de productos de comercio justo. Un poco más allá la tienda de té Himalayan Tea Corner es el lugar perfecto para sentarnos a pasar la tarde a hablar con sus dependientes y aprender, probar y comprar diferentes infusiones y mieles directamente de las plantaciones de Ilam en el este de Nepal (obligatorio degustar los tés blancos, especialmente los conocidos como agujas de plata y agujas de oro).

Hace 100 años que los británicos decidieron devolverle a Delhi la capitalidad de la India. ¿Cuando había dejado de serlo? ¿En 1857 o con el auge colonial en el Golfo de Bengala? No hay que olvidar que el subcontinente nunca tuvo una única entidad política y desde Vijayanagar a los marathas, pasando por los príncipes de Rajputana o los lejanos reyes de las tierras naga, todos tuvieron sus capitales, todos miraron de frente y le dieron la espalda a ese poder inexistente, ese ficticio centro del mundo. Y, sin embargo, maltrecha, Delhi luce hoy las huellas del paso del tiempo: la mella del último monzón casi al nivel del paso de los siglos, vagabundean los niños por las aceras altivas y los enamorados se enconden en tumbas mogoles.  ¿Acaso no ha sido Delhi, con todos sus nombre, la capital eterna de una India en perpetuo cambio?

A 2011 favourite, Hauz Khas Village 7.

 

Cuando conocimos a la señora Nian, llovía intensamente frente al aparcamiento de la tienda de te en la carretera entre Yuli y Rueisuei. Hace algunos años, la familia Nian, en una pequeña localidad del este de Taiwán, decidió convertir el negocio de té oolong en una plantación orgánica animados por las ayudas gubernamentales y la preocupación de los taiwaneses por la excelencia agroalimentaria. La nueva forma de trabajar implicó fundamentalmente la eliminación de pesticidas en las plantaciones. Pero tras eliminarlos, toda la región de Wuhe empezó a sufrir una plaga de pequeños saltamontes que se alimentaban de los brotes jóvenes de los árboles del te. Los insectos devoraban las mejores hojas y, en cambio, dejaban intactas las hojas maduras. Lo que podría haber supuesto el final de la plantación familiar, se convirtió en un revulsivo cuando la señora Nian inició la recolecta de las hojas y tras una breve fermentación hizo las pruebas de cata con diversas muestras. Los excrementos de la plaga se habían oxidado sobre las hojas maduras que habían adquirido un borde rojizo característico incluso antes de la recolecta y al infusionarlas dotaban al te de un color miel y un sabor dulce muy sutil. La familia Nian lo presentó al concurso de productores locales en 2006 y arrasó en los premios. Desde entonces, los productores de Wuhe han encontrado una nueva variedad excelente en infusión con agua a 85º. 40 segundos son suficientes para obtener un suave te negro con un matiz dulce que se refuerza al infusionar te helado (entre 3 y 4 horas directamente con agua fría). Las plantaciones continuan produciendo variedades oolong típicas de Taiwán, pero Wuhe ha internacionalizado sus productos con este particular te, marcado por el sello orgánico. La señora Nian nos sirve un poco más de te mientras muestar orgullosa una una rama llena de insectos para que observemos el trajín de una plaga que ha cambiado la vida de los productores de Wuhe.

El año pasado mi viaje monográfico sobre el te ganó uno de los 20 premios a los mejores viajes temáticos. Piensa en tu viaje soñado al Extremo Oriente y se puede hacer realidad. Clica en la imagen para tener más información.

 

El proyecto me pilló por sorpresa. Me enteré de rebote y me ofrecí a escribir el capítulo de India cuando estaba a punto de marcharme. Fue, sin duda, un periodo de gran reflexión sobre lo que me había ocurrido, sobre la figura y la función de lector de la AECID. Llegué deseando vivir en esta ciudad, me sobrecogió, me emocionó, y en algún momento me empezó a expulsar. Y, aunque parezca mentira, sigo aquí.

Tuve claro desde el primer momento que no era posible concentrar la experiencia india en las páginas que me correspondían. Pero, más allá de describir mi tarea como docente en Jamia Millia Islamia, la universidad musulmana de Delhi, lo indio teñía mi experiencia, personal y profesional, de una forma tan abrumadora, tan brutal, que abordar el funcionamiento de mis clases era absurdo fuera del marco geográfico y cultural tan incomprensible como adictivo de la India.

Este proyecto es una muestra del nuevo mundo que puede ser. Un libro a tantas manos, que no se conocen, que han trabajado unidas por un objetivo invisible, una utopía que por la voluntad de alguien que no dejó de tirar del carro, ha llegado a la imprenta. Es nuestro pequeño homenaje a la perseverancia, cualidad intrínseca de quien se deja llamar profesor.

P.S. Si has llegado hasta aquí te mereces saber que lo que de verdad quería escribir era… Tengo un libro publicado, tengo un libro, tengo un libro! Le agradezco a mis padres que me han criado… blablabla :)

Alguien le dijo a alguien que me podía interesar. Así, una típica mañana lluviosa de Taipei, conocí a Zahira. Una reunión de cientos de ciclistas en un parque del sur de la capital, alentados por una multitud de voluntarios y con la presencia del Presidente Ma, no parece el lugar ideal para encontrar una entusiasta del te orgánico. Pero, en mi voluntad por dejar la ciudad y recorrer la isla n busca de plantaciones de te, degustar infusiones y conocer como los taiwaneses se relacionan con uno de sus productos más delicados, el número de Zahira cobraba todo el sentido en mi bolsillo.

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Pasaron Hualien, Luye y Tainan. Por fin, era el momento de una verdadera experiencia en el Lago del Sol yla Luna. Lageografía de esta parte del condado de Nantou es hechizante. A pesar de los grupos de turistas, quién se atrevería a negar que el lago del Sol yla Lunaes un verdadero hito, un lugar de conexión con el cosmos y con uno mismo. Me establecí en el Teacher’s Hostel y pasee por la orilla mientras los turistas en grupos corrían de aquí para allá para cumplir con el programa del día. Según mi itinerario, la única norma era disfrutar de un buen te. A primera vista, sin embargo, no parecía el mejor lugar para encontrar buena comida y tes delicados, así que me aposenté en una sucursal de Ten Ren, una famosa empresa de tes comerciales que, a pesar de tener buena calidad, no era lo exclusivo que yo esperaba encontrar. Debía encontrar a Zahira en la tienda que tenían cerca del lago; ella me inspiró energía positiva y un proyecto lleno de ilusión. Tal vez fuera lo que estaba buscando.

No fue sencillo encontrar el puesto, literalmente en un arcén de la carretera. Debo confesar que no entendí bien las indicaciones que eran muy claras. Cuando llegué, una cierta sensación de decepción me invadió. Parecía uno de esos puestos que en muchos países venden productos típicos de escasa calidad a los turistas. Con todo, al entrar, la suave guitarra española que sonaba me dio la bienvenida a casa. Money, encargada de la infusión del te, y Zahira empezaron a contarme sus vidas y su implicación en el proyecto. Siete personas conformaban el equipo, por no decir familia, que había levantado no sólo el proyecto de arquitectura ecológica, sino una verdadera forma de vivir en comunidad que incluye la meditación entre las diversas tareas de la rutina diaria. Mujeres y hombres increíbles que habían abandonado sus ciudades natales, sus trabajos o sus estudios universitarios, probablemente para muchos unos locos, para otros un paso adelante que puede inspirar a muchos que no encuentran su lugar en el mundo postmoderno. Era un placer escucharlas: su conocimiento sobre el terroir, como si de un vino se tratara, la poesía con que elegían los nombres para cada variedad y cosecha de unos arbustos del te que crecían sin más agua que la lluvia natural para aportar el sabor real del año. Sinceramente, un lugar Lohas (el acrónimo para Modo de Vida Saludable y Sostenible en inglés).

Money me explicó cada variedad de forma pausada, desvelando el significado de las hojas. Me impresionaros el temblor (zen han), un oolong de invierno que tomó el nombre por un terremoto, el 4 primaveras era una variedad que se recogía 4 veces al año, pero mi favorito fue, excepcionalmente, un té negro con una sutil fragancia natural a rosa, el rosa roja. Aunque, lo que más me impresionó fue su aproximación espiritual al mundo del té. Realizan actividades de meditación donde se trabaja con jóvenes para que aprendan a adentrarse en si mismos a través de la experiencia de degustar el te. Y de ahí saltamos a un té muy especial, el wu shi, una de las historias más fantásticas que escuché en Taiwán sobre el té. Estas hojas son una variedad de te verde que un maestro taoista elije cada año en unas pocas plantaciones para ser recogido en el momento exacto del solsticio de verano. Ellas fueron tan afortunadas de obtener el punto de maduración perfecto para la cosecha en 2007, por supuesto, sin pretenderlo. “No es algo que una busqué, sólo pasa” me dijo Money. Según la tradición taoista, este té está cargado con yang que es capaz de calmar el yin, por lo que está indicado para personas con cambios de humor, con mala suerte o con mala salud. Su escasez, exclusividad y capacidad única para equilibrar el espíritu hace que los taiwaneses lo valoren muchísimo (70€ por150 gramos). Debo confesar que me atrapó la historia del té del equilibrio.

Enla Tea Shopof Lohas, ni un solo té me desagradó y es difícil decir cuantas horas pasaron. Al llegar la noche, unos deliciosos fideos me permitieron alargar un poco más la experiencia. Cuando caminaba hacia mi moto aparcada en el jardín, pensé en el coraje de todos ellos, la valentía de cambiar lo “normal” por una forma de vivir acorde con su sentir, su inspiradora aproximación a la vida y como se imprimía en sus productos. Y como si fuera un sueño, todo podría haberse evaporado al encender el motor, pero creo que todavía seguirán trabajando por un mundo mejor. Del lago del Sol yla Luname llevé un buen regalo: un poco de reflexión y una dosis de equilibrio.

Más información (en chino): http://www.howmean-tea.com/

En los próximos días, cerramos Delhicatessen por vacaciones. Vacaciones dentro de las vacaciones, metavacaciones, llamadlo como queráis. Cada año la Youth Comission de Taiwan organiza un concurso de ideas de viajes temáticos. Mi propuesta de un viaje en ciclomotor alrededor de la isla para descubrir plantaciones de te, turismo ecológico, proyectos de cooperación relacionados con el te, pero también restaurantes temáticos del te, salones tradicionales donde disfrutarlo y spas con terapias de teína rejuvenecedoras han merecido uno de estos premios. Me voy tres semanas a esta isla que descubrí en 2007 y que robó mi corazón, no en vano su publicidad fue durante años “Taiwan. Touch your heart”.

Seguiremos actualizando Delhicatessen con ideas de viaje SLOW, pero durante estos días si queréis leerme, el lugar es el blog Sea Tea Tour, en inglés, dedicado a la ruta temática por Taiwán.

¿Nos vemos a la vuelta? Y si estáis pensando en las vacaciones de verano, recordad que Tailandia SLOW todavía tiene plazas disponibles.

La marca de moda francesa hace tiempo que ha llegado a Delhi, pero para mi sorpresa está en todos los rincones del mundo.

Fa dos anys i mig, en Marc Serena passava per Delhi. Un amic comú, en Josep Socarrats de la revista Cuina, ens va posar en contacte. Així que sense saber-ne res, em vaig oferir a ensenyar-li una mica la ciutat. El seu objectiu era entrevistar a joves de 25 anys arreu del món per fer un llibre que ha sortit aquest any. Em consta que l‘experiència a la capital índia va ser ben positiva, segons explica al seu blog del viatge. A Delhi, en Marc va entrevistar en Khedamba a qui vaig fer entrega de La volta dels 25 en paper ahir. Llegir-li i traduir-li el text va ser rememorar els primers mesos a la ciutat, l’energia del descobriment, i va servir per adonar-me que en aquest temps que ha passat en Marc s’ha ficat a la meva llista d’amics. Molta sort Marc!

Mira a la calle complacido. Tal vez ni tan siquiera está pensando en los viandantes, en los compradores que entran al Central World de Bangkok, sino en vacaciones, en helados de vainilla al atardecer, en castillos de arena que luchan contra las olas, en historias de dragones y princesas. El centro comercial que fue destruído durante los altercados del pasado mayo funciona casi al 100%. “MUJI no ha abierto tienda todavía” nos informa la muchacha de información, como si el cierre de algunas marcas fuera casual. Un año después y el centro de Bangkok, tan vivo como siempre se renueva y nos da la bienvenida con una suave sonrisa y un poco de soñar despierto.

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Parecía una ciudad alicaída, sin apenas vida. Los templos esparcidos por la isla de Ayuthaya sufrían las inclemencias del sol justiciero. Apenas los amarillos que cubrían los budhas se permitían el lujo de brillar cuando topamos con el Museo del Millón de Juguetes . La entrada, un jardín de pequeñas piedras de río, cantos que recuerdan jardines de la infancia, el sonido inolvidable de las piedras juguetonas bajo los pies que involuntarios ejecutan un paso de twist. Unas abuelitas encantadoras regentan el restaurante donde sirven un poco de todo lo que hay que probar en un almuerzo rápido thailandés. Me decanto por el Pad ka-prao mou, cerdo picado frito con chiles y albahaca. Nos despiden las ancianas a modo de cuento de caperucita y vamos hacia la casa, donde yace aparacado un VW Beattle conducido por conejos de peluche.

La casa tradicional que alberga el museo tiene todos los ventanales abiertos y la brisa recorre los pasillos llenos de estanterías con mil y una figuras de los dibujos de la infancia. Arale, Ultraman, Pokoyo… Cada cual encuentra el referente que le traslade a los rincones de la memoria infantil, los años sin sabiduría, sin madurez, sin preocupaciones,  sin futuro. Muñecas diabólicas, antiguos artilugios de diversos oficios, una nave espacial que observa al Ganesha dorado de la entrada. Todo está arremolinado, apilado en los estantes, incluso a veces repetido. ¿Un millón de objetos? Probablemente sí. Un paseo que sin duda equilibra los ratos bajo el sol, entre las ruinas, los vestigios de un pasado que podemos rememorar, una parada perfecta para eludir las horas de calor.

Y finalmente, la tienda. Porque como todo museo que se precie tiene una tienda. Sin embargo, como todo en este espacio de magia, hay algo de hilaridad. Los productos diseñados por Krick, tienen unos precios demasiado razonables. Tarjetas postales, libros infantiles, tazas con la imaginería de este ilustrador que nos da  la bienvenida desde una esquina, amable, sonriente y, sin embargo, taimado. Nada invita al consumismo, todo invita a la ilusión. Si el mundo fuera así, si las vacaciones sólo fueran así…

Hoy en La Vanguardia:

Nueva Delhi (Efe).- Millones de personas en la India y en el extranjero lloran este domingo la muerte de Sathya Sai Baba, un popular y controvertido santón que levantó un emporio económico y conquistó al movimiento “hippie” con su estética y sus supuestos milagros.

Sai Baba, de 84 años y autoproclamado dios, sufrió esta mañana un fallo cardiorrespiratorio en el hospital que él mismo levantó en su ciudad natal, la sureña Puttaparthi, y en el que llevaba ingresado desde finales de marzo por problemas de corazón.

“Sathya Sai Baba ya no está con nosotros. Ha muerto a las 7.40 horas (02.10 hora peninsular), como cualquier otro paciente humano”, dijo a Efe desde esa ciudad el médico que le cuidaba, A. N. Safaya. Sai Baba, cuyo verdadero nombre es Sathyanarayana Raju, cuenta con millones de seguidores, entre ellos influyentes políticos, jugadores de cricket y actores de cine, que le consideraban una encarnación o avatar de la trinidad hindú formada por Brahma, Vishnú y Shiva.

Nacido en 1926 en el seno de una familia pobre, a los catorce años Raju dijo tener naturaleza divina y predicó durante tres días bajo un árbol de Puttaparthi, donde luego levantó su centro religioso, el “Prashanti Nilayam” o “Morada de la Paz”. Se hizo famoso tiempo más tarde por sus supuestos milagros, habilidades místicas con las que producía ceniza o comida de la nada, o se sacaba de la boca joyas, bolas de oro y relojes, unas prácticas denunciadas como supercherías por diversas asociaciones.

El santón también había sido acusado en el pasado de haber cometido abusos sexuales por varios de sus discípulos, aunque la Policía nunca le acusó formalmente, y un exprimer ministro indio, Atal Bihari Vajpayee, llegó a defenderle en público. ”Llevábamos décadas intentando desenmascararlo. Él mismo dijo que moriría a los 96 años, y mire. Su influencia ha sido negativa para la India. Hoy hay unas 7.000 personas que dicen ser avatares de dios”, dijo a Efe el presidente de la Asociación de Racionalistas Indios, Sanal Edamaruku.

Sai Baba, conocido por su melena estilo “afro” y su larga túnica naranja, adquirió popularidad en Occidente en la década de los setenta, en gran medida gracias al movimiento “hippie”, y en la actualidad cuenta con seguidores en más de 100 países del mundo. Su centro religioso es lugar de peregrinación para muchas personalidades indias, hasta el punto de que tanto la presidenta, Pratibha Patil, como el primer ministro, Manmohan Singh, acudieron a su último cumpleaños.

“Sathya Sai Baba era un líder espiritual que inspiró a millones de personas a, sin renunciar a su propia religión, llevar una vida moral, siguiendo las ideas de verdad, conducta adecuada, paz, amor y no violencia”, se lamentó hoy el propio Singh en un comunicado. En los últimos años, y tras las acusaciones de fraude, Raju había abandonado sus milagros, y se había centrado en las ayudas sociales y la caridad, apoyado en un Consejo que gestiona, según la Hacienda india, más de 9.000 millones de dólares en donaciones.

En Puttaparthi hay hoy en día decenas de escuelas, hoteles, una universidad, un aeropuerto y un hospital en el que doctores fieles al santón proporcionan tratamientos y realizan operaciones a precios simbólicos para los más pobres. Sai Baba ya predijo que ocho años después de su muerte (“a los 96 años”) nacería un nuevo avatar, Prema Sai Baba, pero los medios indios especulan ahora con qué sucederá con su complejo, en el temor de que sus gestores se enzarcen en luchas por el control. El Consejo ha decidido exponer el cuerpo del santón a partir de las 18.00 horas de hoy durante dos días, para que sus fieles puedan verlo y rendirle pleitesía (“darshan”) antes de iniciar las ceremonias funerarias.

En los últimos días, las autoridades del distrito de Anantapur, donde está la ciudad, habían ordenado un despliegue masivo de la Policía en previsión de posibles actos de violencia entre los seguidores, que rezan desde hace días ante el hospital por el santón. ”Hemos tomado todas las medidas necesarias. Ahora que ha muerto, esperamos que los devotos se tomen las cosas con calma y que no haya violencia”, dijo a Efe la inspectora general de Policía del distrito, Charu Sinha. Una fuente del Consejo Sathya Sai aseguró a Efe que, tras “abandonar su cuerpo mortal”, el santón estará ahora “omnipresente” en la naturaleza, y que el deber de sus seguidores será “sentirlo y buscarlo” de forma “diferente”, hasta la llegada de su próxima encarnación.

http://www.lavanguardia.es/internacional/20110424/54144608791/el-popular-y-controvertido-guru-indio-sai-baba-muere-a-los-84-anos.html

Burgher Street, Fort Kochi · Kochi, Kerala · 04842215769 · www.kashiartgallery.com

El mejor café helado de la India. Lo admito sin titubear. Era el mejor. Tal vez fue la perfecta conjunción de una ciudad que trae, inevitablemente, recuerdos del pasado, con el tiempo de ocio merecido, las palmeras y el amodorrado trajín tropical. A lo mejor, simplemente un gran lugar. Parece que en el Kashi Art Cafe se conjuraron el buen servicio con el buen gusto, un local grande, con una parte ajardinada,  pies de máquinas de coser son las mesas que se distribuyen al azar por un espacio luminoso, agradable y perfectamente sonorizado con lo último del chill out indianizante o alguna suave música francesa.

El Kashi, que toma su nombre de Benarés, parece más un restaurantito de Tailandia, que un refugio de mochileros en India. Los bancos en la entrada, invitan a tomarse un te y charlar bajo el bochorno del atardecer. Clientes y pasantes se toman un respiro bajo la sombra y charlan animadamente. Si se adentraran verían una pequeña galería de arte y el espacio del café. Recomendables son los pasteles, aunque me pudo el plato de fruta fresca cortada, algo que se echa de menos India (básicamente, por motivos de higiene).

También fue idea suya abrir Shala, no lejos del Kashi en Fort Kochi. Shala es un pequeño restaurante de comida tradicional keralí cocinada por familias. De momento, no muy concurrido, lo cierto es que merece la pena aumentar el presupuesto de la noche para probar algo genuino y activar así la economía de unas cuantas familias.

No me pude resistir a morderla antes de fotografiar esta preciosidad de hojaldre en forma de abanico. Un día al abuelo venido del Punjab durante la Partición se le ocurrió poner el exótico nombre de samosa japonesa a este milhojas con un sutil relleno de patata. Y desde entonces, en este rincón de Chandni Chowk, rodeado de vendedores de tecnología obsoleta, tan cercano al barullo y al Red Fort que resuena entre la freiduría, la samosa japonesa (japani samosa) es la estrella. Por un módico precio de 10 rupias nos sirven una samosa y un poco de chole (garbanzos). El dueño siempre insiste en que provemos sus espinacas con mostaza, ineludible una cucharada. Y es que esta dhaba ofrece mucho más que la delicia nipona, aunque sólo por ella valga la pena el viaje desde las lejanías del sur de Delhi.

Cómo llegar: desde el Red Fort hay que tomar Chandni Chowk, pasar las tiendas de flores a mano derecha y subir por la primera calle hasta el mercado de “tecnología”, frente a un viejo cine.

25-26, Community Centre · Zamrudpur, Delhi · 01129235076 · www.zaza.co.in

Corrían los años de la universidad y teníamos un plan. Junto con Olga queríamos abrir una cafetería, galería de arte donde venderíamos los muebles sobre los que se tomaba el café. Era una idea un poco rocambolesca, sobretodo porque pasados unos años, uno se da cuenta que cuando la necesidad o el capricho de un nuevo mueble aparece, pocas veces se te ocurriría ir a un bar, y estando en un bar, es poco probable que te lleve una mesa lacada de Siria a cuestas. Así que la idea, como muchas otras, cayó en el olvido.

Y mira por dónde, llego a Zaza Home, que a alguien le puede sonar a copia barata de la marca del hogar creada por Amancio Ortega. Lo cierto es que la oferta de Zaza es algo más istriónica, colores chillones, mucha artesanía india pero con un toque de creatividad, y aquí y allí algunos muebles clásicos con un precio bastante razonable, para ser Delhi. Olvidáos de Hauz Khas Village, cuna de la modernitis hippypiji, las ideas que valen la pena hay que buscarlas fuera de los circuitos habituales.

Lo bueno de Zaza es que no fui a comprar muebles, sino a comer. La terraza es un magnífico exponente de sus ideas de decoración, corre el agua en una fuente llena de pétalos de caléndula y mientras tomas una fresca limonada o un delicioso café frío, puedes pensar si este o aquel complemento quedaría bien en el hogar que estás creando de la nada en una casa alquilada repleta de fluorescentes.

Porciones considerables, comida mediterránea y postres interesantes, al aire libre bajo unos saris a modo de toldo que se zarandean sensuales. Genial, a un precio muy razonable para la zona y para la oferta. Sólo lfojea en el horario, ya que cierra a las 10. Esperemos que el descubrimiento lento, pero asegurado de este rincón en un barrio que nadie habrá oído mencionar nunca (Zamrudpur) no dispare los precios y agüe las expectativas creadas de convertirlo en nuestro nuevo lugar de encuentro.

astrónomo francésLos pimeros expats que llegaron a la India, lo hacían con motivaciones mucho más exclusivas que aprender los intringulis del yoga o trabajar de directores de producción en alguna nueva planta deslocalizada. El otro día escuché la historia de un tal Guillaume Le Gentil, un hombre con mala suerte. Corría el siglo XVIII, la Ilustración y la aceleración de los avances científicos.  Le Gentil en su deseo de aportar al conocimiento humano,  quería medir el espacio entre la tierra y el sol. Aunque parezca extraño, un elemento vital para llevar a cabo esta tarea era medir el tránsito de Venus (el paso aparente de Venus por delante del sol) y resulta que este suceso astronómico, a la par que raro, solo puede ser observado desde lugares muy puntuales de la geografía terrestre.

El proyecto incorporó a más de cien astrónomos de todo el mundo. Pues ya véis, en el siglo XVIII un montón de acaudalados europeos se dedicaban a viajar por la geografía terrestre en busca del acontecimiento. Viajeros avant la lettre sin demasiado interés por los lugares que pisaban, pues sus ojos miraban al cielo. Le Gentil se dirigió a la India en 1761, con un año de antelación sobre la fecha esperada. Pero la época no era apta para viajeros con el tiempo justo y el noble francés llego bastante tarde al acontecimiento astronómico y tuvo que esperar al próximo: 8 años después.  (Sea dicho de paso, lo vió con día claro mientras navegaba entre Mauricio y la India, pero los movimientos del barco no le permitieron hacer las mediciones precisas).

Se volvió a Mauricio (en aquel momento la Île de France) y se dedicó a otras tareas científicas hasta que se aproximaba la fecha. Pensó en verlo desde Filipinas, pero en Manila le negaron el permiso. Así que volvió a Pondicherry, la colonia francesa en la India y montó un observatorio que le sirvió de bien poco. No pudo realizar las mediciones debido a las condiciones atmosféricas. Cuentan que el día era claro, pero justo antes del tránsito de Venus una gran nube se posó ante el sol durante tres horas y Le Gentil no vio nada de nada.

Al volver a Francia 11 años después, le habían dado por muerto, su mujer se había vuelto a casar, su fortuna estaba hecha trizas y le habían quitado su plaza en la Academia. Por suerte, y para terminar con buenas vibraciones esta historia, el Rey le devolvió su puesto en la Academia y se volvió a casar, así que imaginamos que fue todo lo feliz que se podía ser en aquellos tiempos.

Siempre parece que va a ser el último holi y siempre repetimos. ¡Año tras año con el mismo espíritu!

Tremendo levantarse por la mañana y ver como se desmorona un mito. Un periodista americano con el premio Pullitzer a sus espaldas ha desvelado algunos secretos de la vida de Gandhi que no habían llegado hasta estos confines del mundo:

1. Al parecer mantuvo una relación homosexual con un médico alemán.

2. Soltaba algunas barbaridades xenófobas impropias de un alma grande.

Pero vayamos a lo que me interesa; que fuera gay no es precisamente nada que vaya en contra del personaje. Al contrario, hoy en día incluso le podría asegurar el soporte de algunos lobbies progresistas y, seguro, del colectivo LGBT. En el mundo de principios del siglo XX no debía ser fácil incluirse dentro de tal colectivo. Así que dejemos este desvelamiento en el campo de las curiosidades, porque como crítica me parece bastante flojo.

Sin embargo, lo gordo del asunto es esto de la xenofobia (obsérvese que se pone primero homosexualidad y después xenofobia en el artículo, ya sea porque el pecado de la sodomía es peor o para no disminuir la intensidad de las acusaciones). Digamos que la denostación del África negra no suena del todo ajena a esta India que muchos han idealizado como el paraíso de la convivencia. Argumentos similares los he escuchado de algun que otro académico izquierdista, chai en mano. En este país el color de la piel va asociado estigmas de casta que, a su vez, llevan asociados estigmas en las costumbres, la comida, el vestido y la higiene. Seamos hoy benévolos con Gandhi y démosle el beneficio de la duda. Probablemente  el libro dice más de lo que han escrito los periódicos y, como todo humano, el Mahatma tuvo necesariamente que recorrer su camino hasta ser el viejecito entrañable con dhoti y bastón que solo enunciaba sabias declaraciones de amor al prójimo. Juzgarle por alguna que otra declaración de juventud, sería tan injusto como ponerlo en una vitrina antibalas al estilo Papamóbil.

Leer más:
http://www.lavanguardia.es/internacional/20110328/54133478098/una-polemica-biografia-retrata-a-gandhi-como-homosexual-y-xenofobo.html

Acaban de limpiar su casa y varias mujeres en Kumbakonam se disponen a diseñar un nuevo rangoli. Con un habilidad y precisión inusitadas, deslizan el polvo blanco por el hueco de un puño cerrado y, sin titubear, zigzaguean y puntúan iconos imposibles.

El arte del rangoli, dibujos de polvo o pétalos de flores  sobre el suelo, se extiende por toda la India rodeados de leyendas, mitos y simbologías religiosas. En esta población de Tamil Nadu, las mujeres de un barrio dedicado al hilado y tejido de la seda creaban simples patrones monocromos. A veces, complejas composiciones que recuerdan a mandalas tibetanos; sin duda, una elegante forma de dar la bienvenida.

6/125, Jew Road Town · Mattancherry, Cochin, Kerala · 04842225678

El viaje del sur es inevitablemente un cuento de interminables flashbacks. Así sucedió con Caza Maria. Me gustó por la comida, probablemente. Pero lo que más aprecié en aquel barrio judío de Mattancherry fue reencontrarme con los lugares por donde paseamos bajo un sol justiciero comprando especias que nunca usaríamos para cocinar (flores de nombres indecibles, mezclas de curris para pescado, vainas de tamarindo y ramas de canela). Aquella ciudad que nos enredó, literalmente, mientras nos enamorábamos del mar y nos preguntábamos donde terminaría el viaje. En aquella judería encontré poco de lo que había conocido; me rebelé contra las tiendas de kashmiris, la sinagoga cerrada y las falsas cooperativas de mujeres del gobierno de Kerala, zigzagueé en busca de las sombras y de indicios de las huellas pasadas y, finalmente, encontré un refugio donde sentir que el tiempo se había detenido.

Caza María, donde nos sentamos frente a la ventana, por donde asoman todavía el mismo número de cables emmarañados. Caza María donde nos reencontramos con la comida europea, mientras unos ventiladores distribuían el azul por los eléctricos muros, donde reímos descansando del sopor tropical. Allí, donde estuvimos, se respeta nuestro recuerdo y, de momento, queda un resquicio para reencontrarnos con la memoria. Igual, todo igual.

Menú: Kerala fish curry con lemon rice

Once Japan give me the chance to have a once-in-a-lifetime trip with 250 strangers. Ship for World Youth was one amazing experience that brought some of the most interesting people I ever met into my life. Now I can say I have hundred friends across the globe. But, learning that we are same same but different was not as easy as a lesson in the school. It’s hard to see that we are One. Now it’s time to help that part of us that lives in Japanese soil.

Help them! Help us!

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