Cruzado por la calle Lazimpat y con aceras francamente irregulares, el barrio de las embajadas de Kathmandú está bastante alejado del concepto de exclusividad que podría emanar. En realidad Lazimpat es una parte integrante del corazón de la ciudad, accesible desde los centros turísticos de Thamel y Durbar Square. Sin embargo, es un oasis de paz, que tanto cubre las necesidades de la comunidad expatriada, como seduce a los viajeros en busca de algo más y a algún que otro visitante despistado.

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Tings Lounge Hotel es el lugar para quedarse. Una pequeña casa con habitaciones básicas pero decoradas con gusto, comida orgánica y un ambiente acogedor para todos los gustos. Chimenea para el invierno, terracita para el verano, menús simples con productos excelentes a precios razonables, una selecta variedad de tés y un servicio amable y atento. ¿Qué más se puede pedir por unos pocos dólares? Un verdadero descubrimiento, que hay que reservar con mucha antelación para difrutar su hospitalidad en pensión completa. Así que si aterrizáis en Kathmandú de sopetón, resignaos y no dejéis pasar a merendar.

Pero para sentirlo como nuestro barrio, Lazimpat nos ofrece unos escelentes spa, otras interesantes opciones de restauración como el restaurante típico nepalí Nepali Chulo con su algo sobrevalorado menú de 11 platillos tradicionales (excluyendo la tapa de palomitas de maíz), en un antiguo palacio con mucho encanto. Personalmente, prefiero la terraza y dejar de lado los espectáculos nepalíes algo fuera de lugar, no tanto por los actores, como por algún que otro grupo de extranjeros alcoholizados. También en la calle principal, la excelente tienda de artesanía con consciencia Mahaguthi expone una variada selección de productos de comercio justo. Un poco más allá la tienda de té Himalayan Tea Corner es el lugar perfecto para sentarnos a pasar la tarde a hablar con sus dependientes y aprender, probar y comprar diferentes infusiones y mieles directamente de las plantaciones de Ilam en el este de Nepal (obligatorio degustar los tés blancos, especialmente los conocidos como agujas de plata y agujas de oro).

Hace 100 años que los británicos decidieron devolverle a Delhi la capitalidad de la India. ¿Cuando había dejado de serlo? ¿En 1857 o con el auge colonial en el Golfo de Bengala? No hay que olvidar que el subcontinente nunca tuvo una única entidad política y desde Vijayanagar a los marathas, pasando por los príncipes de Rajputana o los lejanos reyes de las tierras naga, todos tuvieron sus capitales, todos miraron de frente y le dieron la espalda a ese poder inexistente, ese ficticio centro del mundo. Y, sin embargo, maltrecha, Delhi luce hoy las huellas del paso del tiempo: la mella del último monzón casi al nivel del paso de los siglos, vagabundean los niños por las aceras altivas y los enamorados se enconden en tumbas mogoles.  ¿Acaso no ha sido Delhi, con todos sus nombre, la capital eterna de una India en perpetuo cambio?

A 2011 favourite, Hauz Khas Village 7.

 

Cuando conocimos a la señora Nian, llovía intensamente frente al aparcamiento de la tienda de te en la carretera entre Yuli y Rueisuei. Hace algunos años, la familia Nian, en una pequeña localidad del este de Taiwán, decidió convertir el negocio de té oolong en una plantación orgánica animados por las ayudas gubernamentales y la preocupación de los taiwaneses por la excelencia agroalimentaria. La nueva forma de trabajar implicó fundamentalmente la eliminación de pesticidas en las plantaciones. Pero tras eliminarlos, toda la región de Wuhe empezó a sufrir una plaga de pequeños saltamontes que se alimentaban de los brotes jóvenes de los árboles del te. Los insectos devoraban las mejores hojas y, en cambio, dejaban intactas las hojas maduras. Lo que podría haber supuesto el final de la plantación familiar, se convirtió en un revulsivo cuando la señora Nian inició la recolecta de las hojas y tras una breve fermentación hizo las pruebas de cata con diversas muestras. Los excrementos de la plaga se habían oxidado sobre las hojas maduras que habían adquirido un borde rojizo característico incluso antes de la recolecta y al infusionarlas dotaban al te de un color miel y un sabor dulce muy sutil. La familia Nian lo presentó al concurso de productores locales en 2006 y arrasó en los premios. Desde entonces, los productores de Wuhe han encontrado una nueva variedad excelente en infusión con agua a 85º. 40 segundos son suficientes para obtener un suave te negro con un matiz dulce que se refuerza al infusionar te helado (entre 3 y 4 horas directamente con agua fría). Las plantaciones continuan produciendo variedades oolong típicas de Taiwán, pero Wuhe ha internacionalizado sus productos con este particular te, marcado por el sello orgánico. La señora Nian nos sirve un poco más de te mientras muestar orgullosa una una rama llena de insectos para que observemos el trajín de una plaga que ha cambiado la vida de los productores de Wuhe.

El año pasado mi viaje monográfico sobre el te ganó uno de los 20 premios a los mejores viajes temáticos. Piensa en tu viaje soñado al Extremo Oriente y se puede hacer realidad. Clica en la imagen para tener más información.

 

El proyecto me pilló por sorpresa. Me enteré de rebote y me ofrecí a escribir el capítulo de India cuando estaba a punto de marcharme. Fue, sin duda, un periodo de gran reflexión sobre lo que me había ocurrido, sobre la figura y la función de lector de la AECID. Llegué deseando vivir en esta ciudad, me sobrecogió, me emocionó, y en algún momento me empezó a expulsar. Y, aunque parezca mentira, sigo aquí.

Tuve claro desde el primer momento que no era posible concentrar la experiencia india en las páginas que me correspondían. Pero, más allá de describir mi tarea como docente en Jamia Millia Islamia, la universidad musulmana de Delhi, lo indio teñía mi experiencia, personal y profesional, de una forma tan abrumadora, tan brutal, que abordar el funcionamiento de mis clases era absurdo fuera del marco geográfico y cultural tan incomprensible como adictivo de la India.

Este proyecto es una muestra del nuevo mundo que puede ser. Un libro a tantas manos, que no se conocen, que han trabajado unidas por un objetivo invisible, una utopía que por la voluntad de alguien que no dejó de tirar del carro, ha llegado a la imprenta. Es nuestro pequeño homenaje a la perseverancia, cualidad intrínseca de quien se deja llamar profesor.

P.S. Si has llegado hasta aquí te mereces saber que lo que de verdad quería escribir era… Tengo un libro publicado, tengo un libro, tengo un libro! Le agradezco a mis padres que me han criado… blablabla :)

En los próximos días, cerramos Delhicatessen por vacaciones. Vacaciones dentro de las vacaciones, metavacaciones, llamadlo como queráis. Cada año la Youth Comission de Taiwan organiza un concurso de ideas de viajes temáticos. Mi propuesta de un viaje en ciclomotor alrededor de la isla para descubrir plantaciones de te, turismo ecológico, proyectos de cooperación relacionados con el te, pero también restaurantes temáticos del te, salones tradicionales donde disfrutarlo y spas con terapias de teína rejuvenecedoras han merecido uno de estos premios. Me voy tres semanas a esta isla que descubrí en 2007 y que robó mi corazón, no en vano su publicidad fue durante años “Taiwan. Touch your heart”.

Seguiremos actualizando Delhicatessen con ideas de viaje SLOW, pero durante estos días si queréis leerme, el lugar es el blog Sea Tea Tour, en inglés, dedicado a la ruta temática por Taiwán.

¿Nos vemos a la vuelta? Y si estáis pensando en las vacaciones de verano, recordad que Tailandia SLOW todavía tiene plazas disponibles.

La marca de moda francesa hace tiempo que ha llegado a Delhi, pero para mi sorpresa está en todos los rincones del mundo.

Fa dos anys i mig, en Marc Serena passava per Delhi. Un amic comú, en Josep Socarrats de la revista Cuina, ens va posar en contacte. Així que sense saber-ne res, em vaig oferir a ensenyar-li una mica la ciutat. El seu objectiu era entrevistar a joves de 25 anys arreu del món per fer un llibre que ha sortit aquest any. Em consta que l‘experiència a la capital índia va ser ben positiva, segons explica al seu blog del viatge. A Delhi, en Marc va entrevistar en Khedamba a qui vaig fer entrega de La volta dels 25 en paper ahir. Llegir-li i traduir-li el text va ser rememorar els primers mesos a la ciutat, l’energia del descobriment, i va servir per adonar-me que en aquest temps que ha passat en Marc s’ha ficat a la meva llista d’amics. Molta sort Marc!

Mira a la calle complacido. Tal vez ni tan siquiera está pensando en los viandantes, en los compradores que entran al Central World de Bangkok, sino en vacaciones, en helados de vainilla al atardecer, en castillos de arena que luchan contra las olas, en historias de dragones y princesas. El centro comercial que fue destruído durante los altercados del pasado mayo funciona casi al 100%. “MUJI no ha abierto tienda todavía” nos informa la muchacha de información, como si el cierre de algunas marcas fuera casual. Un año después y el centro de Bangkok, tan vivo como siempre se renueva y nos da la bienvenida con una suave sonrisa y un poco de soñar despierto.

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Parecía una ciudad alicaída, sin apenas vida. Los templos esparcidos por la isla de Ayuthaya sufrían las inclemencias del sol justiciero. Apenas los amarillos que cubrían los budhas se permitían el lujo de brillar cuando topamos con el Museo del Millón de Juguetes . La entrada, un jardín de pequeñas piedras de río, cantos que recuerdan jardines de la infancia, el sonido inolvidable de las piedras juguetonas bajo los pies que involuntarios ejecutan un paso de twist. Unas abuelitas encantadoras regentan el restaurante donde sirven un poco de todo lo que hay que probar en un almuerzo rápido thailandés. Me decanto por el Pad ka-prao mou, cerdo picado frito con chiles y albahaca. Nos despiden las ancianas a modo de cuento de caperucita y vamos hacia la casa, donde yace aparacado un VW Beattle conducido por conejos de peluche.

La casa tradicional que alberga el museo tiene todos los ventanales abiertos y la brisa recorre los pasillos llenos de estanterías con mil y una figuras de los dibujos de la infancia. Arale, Ultraman, Pokoyo… Cada cual encuentra el referente que le traslade a los rincones de la memoria infantil, los años sin sabiduría, sin madurez, sin preocupaciones,  sin futuro. Muñecas diabólicas, antiguos artilugios de diversos oficios, una nave espacial que observa al Ganesha dorado de la entrada. Todo está arremolinado, apilado en los estantes, incluso a veces repetido. ¿Un millón de objetos? Probablemente sí. Un paseo que sin duda equilibra los ratos bajo el sol, entre las ruinas, los vestigios de un pasado que podemos rememorar, una parada perfecta para eludir las horas de calor.

Y finalmente, la tienda. Porque como todo museo que se precie tiene una tienda. Sin embargo, como todo en este espacio de magia, hay algo de hilaridad. Los productos diseñados por Krick, tienen unos precios demasiado razonables. Tarjetas postales, libros infantiles, tazas con la imaginería de este ilustrador que nos da  la bienvenida desde una esquina, amable, sonriente y, sin embargo, taimado. Nada invita al consumismo, todo invita a la ilusión. Si el mundo fuera así, si las vacaciones sólo fueran así…

Hoy en La Vanguardia:

Nueva Delhi (Efe).- Millones de personas en la India y en el extranjero lloran este domingo la muerte de Sathya Sai Baba, un popular y controvertido santón que levantó un emporio económico y conquistó al movimiento “hippie” con su estética y sus supuestos milagros.

Sai Baba, de 84 años y autoproclamado dios, sufrió esta mañana un fallo cardiorrespiratorio en el hospital que él mismo levantó en su ciudad natal, la sureña Puttaparthi, y en el que llevaba ingresado desde finales de marzo por problemas de corazón.

“Sathya Sai Baba ya no está con nosotros. Ha muerto a las 7.40 horas (02.10 hora peninsular), como cualquier otro paciente humano”, dijo a Efe desde esa ciudad el médico que le cuidaba, A. N. Safaya. Sai Baba, cuyo verdadero nombre es Sathyanarayana Raju, cuenta con millones de seguidores, entre ellos influyentes políticos, jugadores de cricket y actores de cine, que le consideraban una encarnación o avatar de la trinidad hindú formada por Brahma, Vishnú y Shiva.

Nacido en 1926 en el seno de una familia pobre, a los catorce años Raju dijo tener naturaleza divina y predicó durante tres días bajo un árbol de Puttaparthi, donde luego levantó su centro religioso, el “Prashanti Nilayam” o “Morada de la Paz”. Se hizo famoso tiempo más tarde por sus supuestos milagros, habilidades místicas con las que producía ceniza o comida de la nada, o se sacaba de la boca joyas, bolas de oro y relojes, unas prácticas denunciadas como supercherías por diversas asociaciones.

El santón también había sido acusado en el pasado de haber cometido abusos sexuales por varios de sus discípulos, aunque la Policía nunca le acusó formalmente, y un exprimer ministro indio, Atal Bihari Vajpayee, llegó a defenderle en público. ”Llevábamos décadas intentando desenmascararlo. Él mismo dijo que moriría a los 96 años, y mire. Su influencia ha sido negativa para la India. Hoy hay unas 7.000 personas que dicen ser avatares de dios”, dijo a Efe el presidente de la Asociación de Racionalistas Indios, Sanal Edamaruku.

Sai Baba, conocido por su melena estilo “afro” y su larga túnica naranja, adquirió popularidad en Occidente en la década de los setenta, en gran medida gracias al movimiento “hippie”, y en la actualidad cuenta con seguidores en más de 100 países del mundo. Su centro religioso es lugar de peregrinación para muchas personalidades indias, hasta el punto de que tanto la presidenta, Pratibha Patil, como el primer ministro, Manmohan Singh, acudieron a su último cumpleaños.

“Sathya Sai Baba era un líder espiritual que inspiró a millones de personas a, sin renunciar a su propia religión, llevar una vida moral, siguiendo las ideas de verdad, conducta adecuada, paz, amor y no violencia”, se lamentó hoy el propio Singh en un comunicado. En los últimos años, y tras las acusaciones de fraude, Raju había abandonado sus milagros, y se había centrado en las ayudas sociales y la caridad, apoyado en un Consejo que gestiona, según la Hacienda india, más de 9.000 millones de dólares en donaciones.

En Puttaparthi hay hoy en día decenas de escuelas, hoteles, una universidad, un aeropuerto y un hospital en el que doctores fieles al santón proporcionan tratamientos y realizan operaciones a precios simbólicos para los más pobres. Sai Baba ya predijo que ocho años después de su muerte (“a los 96 años”) nacería un nuevo avatar, Prema Sai Baba, pero los medios indios especulan ahora con qué sucederá con su complejo, en el temor de que sus gestores se enzarcen en luchas por el control. El Consejo ha decidido exponer el cuerpo del santón a partir de las 18.00 horas de hoy durante dos días, para que sus fieles puedan verlo y rendirle pleitesía (“darshan”) antes de iniciar las ceremonias funerarias.

En los últimos días, las autoridades del distrito de Anantapur, donde está la ciudad, habían ordenado un despliegue masivo de la Policía en previsión de posibles actos de violencia entre los seguidores, que rezan desde hace días ante el hospital por el santón. ”Hemos tomado todas las medidas necesarias. Ahora que ha muerto, esperamos que los devotos se tomen las cosas con calma y que no haya violencia”, dijo a Efe la inspectora general de Policía del distrito, Charu Sinha. Una fuente del Consejo Sathya Sai aseguró a Efe que, tras “abandonar su cuerpo mortal”, el santón estará ahora “omnipresente” en la naturaleza, y que el deber de sus seguidores será “sentirlo y buscarlo” de forma “diferente”, hasta la llegada de su próxima encarnación.

http://www.lavanguardia.es/internacional/20110424/54144608791/el-popular-y-controvertido-guru-indio-sai-baba-muere-a-los-84-anos.html

Burgher Street, Fort Kochi · Kochi, Kerala · 04842215769 · www.kashiartgallery.com

El mejor café helado de la India. Lo admito sin titubear. Era el mejor. Tal vez fue la perfecta conjunción de una ciudad que trae, inevitablemente, recuerdos del pasado, con el tiempo de ocio merecido, las palmeras y el amodorrado trajín tropical. A lo mejor, simplemente un gran lugar. Parece que en el Kashi Art Cafe se conjuraron el buen servicio con el buen gusto, un local grande, con una parte ajardinada,  pies de máquinas de coser son las mesas que se distribuyen al azar por un espacio luminoso, agradable y perfectamente sonorizado con lo último del chill out indianizante o alguna suave música francesa.

El Kashi, que toma su nombre de Benarés, parece más un restaurantito de Tailandia, que un refugio de mochileros en India. Los bancos en la entrada, invitan a tomarse un te y charlar bajo el bochorno del atardecer. Clientes y pasantes se toman un respiro bajo la sombra y charlan animadamente. Si se adentraran verían una pequeña galería de arte y el espacio del café. Recomendables son los pasteles, aunque me pudo el plato de fruta fresca cortada, algo que se echa de menos India (básicamente, por motivos de higiene).

También fue idea suya abrir Shala, no lejos del Kashi en Fort Kochi. Shala es un pequeño restaurante de comida tradicional keralí cocinada por familias. De momento, no muy concurrido, lo cierto es que merece la pena aumentar el presupuesto de la noche para probar algo genuino y activar así la economía de unas cuantas familias.

No me pude resistir a morderla antes de fotografiar esta preciosidad de hojaldre en forma de abanico. Un día al abuelo venido del Punjab durante la Partición se le ocurrió poner el exótico nombre de samosa japonesa a este milhojas con un sutil relleno de patata. Y desde entonces, en este rincón de Chandni Chowk, rodeado de vendedores de tecnología obsoleta, tan cercano al barullo y al Red Fort que resuena entre la freiduría, la samosa japonesa (japani samosa) es la estrella. Por un módico precio de 10 rupias nos sirven una samosa y un poco de chole (garbanzos). El dueño siempre insiste en que provemos sus espinacas con mostaza, ineludible una cucharada. Y es que esta dhaba ofrece mucho más que la delicia nipona, aunque sólo por ella valga la pena el viaje desde las lejanías del sur de Delhi.

Cómo llegar: desde el Red Fort hay que tomar Chandni Chowk, pasar las tiendas de flores a mano derecha y subir por la primera calle hasta el mercado de “tecnología”, frente a un viejo cine.

25-26, Community Centre · Zamrudpur, Delhi · 01129235076 · www.zaza.co.in

Corrían los años de la universidad y teníamos un plan. Junto con Olga queríamos abrir una cafetería, galería de arte donde venderíamos los muebles sobre los que se tomaba el café. Era una idea un poco rocambolesca, sobretodo porque pasados unos años, uno se da cuenta que cuando la necesidad o el capricho de un nuevo mueble aparece, pocas veces se te ocurriría ir a un bar, y estando en un bar, es poco probable que te lleve una mesa lacada de Siria a cuestas. Así que la idea, como muchas otras, cayó en el olvido.

Y mira por dónde, llego a Zaza Home, que a alguien le puede sonar a copia barata de la marca del hogar creada por Amancio Ortega. Lo cierto es que la oferta de Zaza es algo más istriónica, colores chillones, mucha artesanía india pero con un toque de creatividad, y aquí y allí algunos muebles clásicos con un precio bastante razonable, para ser Delhi. Olvidáos de Hauz Khas Village, cuna de la modernitis hippypiji, las ideas que valen la pena hay que buscarlas fuera de los circuitos habituales.

Lo bueno de Zaza es que no fui a comprar muebles, sino a comer. La terraza es un magnífico exponente de sus ideas de decoración, corre el agua en una fuente llena de pétalos de caléndula y mientras tomas una fresca limonada o un delicioso café frío, puedes pensar si este o aquel complemento quedaría bien en el hogar que estás creando de la nada en una casa alquilada repleta de fluorescentes.

Porciones considerables, comida mediterránea y postres interesantes, al aire libre bajo unos saris a modo de toldo que se zarandean sensuales. Genial, a un precio muy razonable para la zona y para la oferta. Sólo lfojea en el horario, ya que cierra a las 10. Esperemos que el descubrimiento lento, pero asegurado de este rincón en un barrio que nadie habrá oído mencionar nunca (Zamrudpur) no dispare los precios y agüe las expectativas creadas de convertirlo en nuestro nuevo lugar de encuentro.

astrónomo francésLos pimeros expats que llegaron a la India, lo hacían con motivaciones mucho más exclusivas que aprender los intringulis del yoga o trabajar de directores de producción en alguna nueva planta deslocalizada. El otro día escuché la historia de un tal Guillaume Le Gentil, un hombre con mala suerte. Corría el siglo XVIII, la Ilustración y la aceleración de los avances científicos.  Le Gentil en su deseo de aportar al conocimiento humano,  quería medir el espacio entre la tierra y el sol. Aunque parezca extraño, un elemento vital para llevar a cabo esta tarea era medir el tránsito de Venus (el paso aparente de Venus por delante del sol) y resulta que este suceso astronómico, a la par que raro, solo puede ser observado desde lugares muy puntuales de la geografía terrestre.

El proyecto incorporó a más de cien astrónomos de todo el mundo. Pues ya véis, en el siglo XVIII un montón de acaudalados europeos se dedicaban a viajar por la geografía terrestre en busca del acontecimiento. Viajeros avant la lettre sin demasiado interés por los lugares que pisaban, pues sus ojos miraban al cielo. Le Gentil se dirigió a la India en 1761, con un año de antelación sobre la fecha esperada. Pero la época no era apta para viajeros con el tiempo justo y el noble francés llego bastante tarde al acontecimiento astronómico y tuvo que esperar al próximo: 8 años después.  (Sea dicho de paso, lo vió con día claro mientras navegaba entre Mauricio y la India, pero los movimientos del barco no le permitieron hacer las mediciones precisas).

Se volvió a Mauricio (en aquel momento la Île de France) y se dedicó a otras tareas científicas hasta que se aproximaba la fecha. Pensó en verlo desde Filipinas, pero en Manila le negaron el permiso. Así que volvió a Pondicherry, la colonia francesa en la India y montó un observatorio que le sirvió de bien poco. No pudo realizar las mediciones debido a las condiciones atmosféricas. Cuentan que el día era claro, pero justo antes del tránsito de Venus una gran nube se posó ante el sol durante tres horas y Le Gentil no vio nada de nada.

Al volver a Francia 11 años después, le habían dado por muerto, su mujer se había vuelto a casar, su fortuna estaba hecha trizas y le habían quitado su plaza en la Academia. Por suerte, y para terminar con buenas vibraciones esta historia, el Rey le devolvió su puesto en la Academia y se volvió a casar, así que imaginamos que fue todo lo feliz que se podía ser en aquellos tiempos.

Siempre parece que va a ser el último holi y siempre repetimos. ¡Año tras año con el mismo espíritu!

Tremendo levantarse por la mañana y ver como se desmorona un mito. Un periodista americano con el premio Pullitzer a sus espaldas ha desvelado algunos secretos de la vida de Gandhi que no habían llegado hasta estos confines del mundo:

1. Al parecer mantuvo una relación homosexual con un médico alemán.

2. Soltaba algunas barbaridades xenófobas impropias de un alma grande.

Pero vayamos a lo que me interesa; que fuera gay no es precisamente nada que vaya en contra del personaje. Al contrario, hoy en día incluso le podría asegurar el soporte de algunos lobbies progresistas y, seguro, del colectivo LGBT. En el mundo de principios del siglo XX no debía ser fácil incluirse dentro de tal colectivo. Así que dejemos este desvelamiento en el campo de las curiosidades, porque como crítica me parece bastante flojo.

Sin embargo, lo gordo del asunto es esto de la xenofobia (obsérvese que se pone primero homosexualidad y después xenofobia en el artículo, ya sea porque el pecado de la sodomía es peor o para no disminuir la intensidad de las acusaciones). Digamos que la denostación del África negra no suena del todo ajena a esta India que muchos han idealizado como el paraíso de la convivencia. Argumentos similares los he escuchado de algun que otro académico izquierdista, chai en mano. En este país el color de la piel va asociado estigmas de casta que, a su vez, llevan asociados estigmas en las costumbres, la comida, el vestido y la higiene. Seamos hoy benévolos con Gandhi y démosle el beneficio de la duda. Probablemente  el libro dice más de lo que han escrito los periódicos y, como todo humano, el Mahatma tuvo necesariamente que recorrer su camino hasta ser el viejecito entrañable con dhoti y bastón que solo enunciaba sabias declaraciones de amor al prójimo. Juzgarle por alguna que otra declaración de juventud, sería tan injusto como ponerlo en una vitrina antibalas al estilo Papamóbil.

Leer más:
http://www.lavanguardia.es/internacional/20110328/54133478098/una-polemica-biografia-retrata-a-gandhi-como-homosexual-y-xenofobo.html

Acaban de limpiar su casa y varias mujeres en Kumbakonam se disponen a diseñar un nuevo rangoli. Con un habilidad y precisión inusitadas, deslizan el polvo blanco por el hueco de un puño cerrado y, sin titubear, zigzaguean y puntúan iconos imposibles.

El arte del rangoli, dibujos de polvo o pétalos de flores  sobre el suelo, se extiende por toda la India rodeados de leyendas, mitos y simbologías religiosas. En esta población de Tamil Nadu, las mujeres de un barrio dedicado al hilado y tejido de la seda creaban simples patrones monocromos. A veces, complejas composiciones que recuerdan a mandalas tibetanos; sin duda, una elegante forma de dar la bienvenida.

6/125, Jew Road Town · Mattancherry, Cochin, Kerala · 04842225678

El viaje del sur es inevitablemente un cuento de interminables flashbacks. Así sucedió con Caza Maria. Me gustó por la comida, probablemente. Pero lo que más aprecié en aquel barrio judío de Mattancherry fue reencontrarme con los lugares por donde paseamos bajo un sol justiciero comprando especias que nunca usaríamos para cocinar (flores de nombres indecibles, mezclas de curris para pescado, vainas de tamarindo y ramas de canela). Aquella ciudad que nos enredó, literalmente, mientras nos enamorábamos del mar y nos preguntábamos donde terminaría el viaje. En aquella judería encontré poco de lo que había conocido; me rebelé contra las tiendas de kashmiris, la sinagoga cerrada y las falsas cooperativas de mujeres del gobierno de Kerala, zigzagueé en busca de las sombras y de indicios de las huellas pasadas y, finalmente, encontré un refugio donde sentir que el tiempo se había detenido.

Caza María, donde nos sentamos frente a la ventana, por donde asoman todavía el mismo número de cables emmarañados. Caza María donde nos reencontramos con la comida europea, mientras unos ventiladores distribuían el azul por los eléctricos muros, donde reímos descansando del sopor tropical. Allí, donde estuvimos, se respeta nuestro recuerdo y, de momento, queda un resquicio para reencontrarnos con la memoria. Igual, todo igual.

Menú: Kerala fish curry con lemon rice

Once Japan give me the chance to have a once-in-a-lifetime trip with 250 strangers. Ship for World Youth was one amazing experience that brought some of the most interesting people I ever met into my life. Now I can say I have hundred friends across the globe. But, learning that we are same same but different was not as easy as a lesson in the school. It’s hard to see that we are One. Now it’s time to help that part of us that lives in Japanese soil.

Help them! Help us!

En la región de Chetinaddu hay algo más que mansiones señoriales. En los márgenes de la carretera familias enteras se dedican al tostado del anacardo y lo venden a los pasantes, que son pocos, por estas tierras remotas. La escena comprende a tres generaciones de pieles acartonadas teñidas por el hollín que, impasibles, continúan con su tarea como en una cadena de montaje. No creo que esos anacardos vayan muy lejos, o sea, que las posibilidades de que se exporten son pocas, pero sé que algún día, comiendo anacardos por las calles de Barcelona, recordaré, cual madalena de Proust, ese instante por carreteras secundarias de Tamil Nadu.

La “Sección Cultural y de Prensa” de la embajada del Japón en España emite un comunicado de agradecimiento y aconseja realizar las donaciones a través de Cruz Roja Española.

Contenido del comunicado (español, english, nihongo):

Sobre el terremoto en Japón. La Embajada del Japón en España agradece todas las muestras de afecto y los mensajes de condolencia recibidos por la tragedia desencadenada por el terremoto y posterior tsunami en varias áreas de Japón.

DONATIVOS POR EL TERREMOTO DE JAPÓN (Terremoto y tsunami de la Región de Tohoku y la costa del Pacífico). El siguiente organismo ha comenzado a aceptar donativos destinados para la ayuda a las áreas damnificadas por el terremoto y tsunami de la región de Tohoku y costa del Pacífico ocurrido el pasado 11 de marzo.

Cruz Roja Española( http://www.cruzroja.es/pls/portal30/portal.donante.donativo).

Agradecemos profundamente su gratitud, sus mensajes de apoyo y sus atenciones.

— English —

Donations for the 2011 Tohoku district – off the Pacific Ocean Earthquake. The following organization has begun accepting donations for efforts in response to the Tohoku district – off the Pacific Ocean earthquake that occurred on 11 March.

Spanish Red Cross (http://www.cruzroja.es/pls/portal30/portal.donante.donativo)

We would like to express our deep gratitude for your sympathy and kind assistance.
— Nihongo —

義援金の受付(平成23年(2011年)東北地方太平洋地震)

3月11日に発生した三陸沖の東北地方太平洋沖地震に関して、義援金の受付を行っている機関は、下記のとおりです。

(スペイン赤十字社)ホームページ(http://www.cruzroja.es/pls/portal30/portal.donante.donativo)

皆様のお見舞いのお気持ちと暖かいご支援に対して、心より感謝を申し上げます。

 

Manifestación espontánea de soporte a Japón en Gulmohar Park. Por supuesto, nosotros también pusimos una vela.

Altavoces envejecidos juegan al tenis con la piedra, los mantras son la bola que va y viene como las olas en la playa cercana. Tamil Nadu y su tradición hindú contada en relieves que se extienden desde Chennai a Kanyakumari, de piedra clásica, incolora, o de chillones policromados, templos vivos abandonados al horror vacui, a la loca iconografía de los mitos y las épicas. Shiva y Parvati, Vishnu y Lakshmi, Ganesh y su hermano Murugan, en el sur; de vacaciones.

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Pulinkunoo se alza al otro lado del canal en la famosa región de los backwaters de Kerala. Impone ver las iglesias blancas reflejadas en el agua, mientras pasa un pastor de patos en canoa y unas mujeres abofetean las telas empapadas contra la roca de la orilla. La vida pasa lentamente por estos lares, lejos de las bocinas y el caos que caracterizan a las ciudades y no tan ciudades indias.

Una familia cristiana que habita entre Cochín y Dubai decidió reformar la casa natal y abrir sus puertas a los huéspedes. El aire hogareño lo dan los álbumes de fotos en la mesa de centro de la recepción. Cotillear los saris de boda de la novia parece aquí una obligación y la encargada de la casa se presta orgullosa a detallar los últimos acontecimientos de la familia. Dejamos de lado el álbum para observar el gusto con que se han colocado los muebles antiguos, el precioso tragaluz que ilumina un pequeño patio de piedras de río y tomamos un agua rojiza teñida por el efecto ayurvédico de una corteza. Buena para todo, según nos anuncian.

Las habitaciones son grandes, con vestidor y se distribuyen alrededor de un gran atrio central que hace a las veces de sala de estar, comedor y recepción. En una esquina la cocina asoma con todo tipo de artilugios modernos. Nos invitan a pasar para ver como se prepara la comida india de la cena. Para bolsillos menos boyantes, la casa adyacente en estilo keralés tiene cinco habitaciones más modestas, aunque totalmente equipadas. Me maravilla el techo de cristal de los baños y el diseño de la ducha. Definitavemente es un placer levantarse en un lugar así. Ideas para una casa futura!

A poca distancia, 10 minutos andando, se llega a la aldea de Pulinkunoo. Especialemente recomendable es asistir a una misa de rito siríaco en la iglesia principal y observar con qué emoción los devotos repiten los salmos y el padre oficia de espaldas al auditorio. Nada que ver con el ajetreo de un templo hindú, con el casi militarismo de las mezquitas en viernes. Uno casi siente haber tomado la máquina del tiempo al siglo IV dC y ser poseído por el mínimo sublime de la liturgia. Tomamos la canoa para volver a nuestro remanso de paz y le pedimos al barquero que se meta por canales más y más pequeños, el trópico en estado puro, la calma tropical.

 

Precio de las habitaciones dobles con pensión completa:

3500 rupias en la casa keralí
5500 rupias en la casa familiar

Más información:
www.mariaheritage.com

 

A veces las geografías están cargadas de recuerdos. Un columpio donde te rompieron un diente, aquella playa donde sucedió el primer beso, un edificio que marcó durante años tu camino a la universidad. Espacios que sin quererlo entran en tu historia y cobran significados que guardamos como un tesoro y apenas compartimos.

Con el mundo como está, la dispersión de lugares simbólicamente cargados se distribuye de tal modo, que un día te encuentras trabajando en el sur de la India, cuando de repente aquella playa de la foto, recuerdos de unos amigos corriendo por la orilla y salpicándose, unos tejanos empapados y el frío de aquel viejo autobús donde el aire acondicionado creía en el dualismo ON/OFF.

Historias de un pasado que por más cercano no es menos evocador. Tiempos que no volverán. Arenas que bajo el cielo apesadumbrado de una tarde de febrero simplemente invitan a echar de menos.

Por doquier aparecen anuncios de Safari a bishnoi. Estamos en Jodhpur, en Rajasthán,  y aparentemente hay algo ahí fuera que nos debe fascinar tanto como la omnipresencia de las casas azules postradas a los pies del fuerte de Mehranghar.

Los bishnoi son un grupo conservacionista con cáriz hindú que sigue las normas del gurú Jambheswar ji Maharaj (1485 dC). Sus textos poéticos se encuentran en el  Shabadwani que pone las bases a las 29 normas por las que se rije la comunidad bishnoi que incluyen reglas de relación con la divinidad, de higiene personal y de respeto por el medio ambiente.

¿Qué ha hecho famosa a esta comunidad? Un episodio histórico singular acaecido en el principado de Marwar hace casi 300 años. En 1730, un grupo de mujeres bishnoi se opusieron a la tala de los árboles de la aldea de Khejarli. El maharajá de Jodhpur quería usar su leña para la construcción del nuevo palacio. Los enviados reales solicitaron dinero a cambio de no talar el bosque, pero las mujeres del pueblo lideradas por Amrita Devi se abrazaron a los árboles.  Los soldados del maharajá sacrificaron a las mujeres bishnoi, aunque el bosque se salvó. En el lugar del martirio se levanta hoy un bosque solitario y un pequeño templo por donde campan a sus anchas los pavos reales.

Los hoteles de Jodhpur lejos de valorar el heroismo de esta gente que todavía vive en la región, aprovechan para colarte un par de tiendas disfrazadas como talleres de artesanía local. La excursión termina comiendo en casa de una familia rural. El padre vishnoi nos ofrece opio mezclado con agua para beber, cosa que produce un efecto nulo en el organismo, por la experiencia, pero tiene un sabor terriblemente malo. Luego, las mujeres de la casa cocinan una comida típica de Rajasthan en un hornillo alimentado con cacas de vaca secadas, mientras los visitantes pueden ir a su aire a merodear por la casa, el establo y las tierras de la familia. Termina la visita comiendo con el padre de la familia, mientras el resto siguen con sus tareas cotidianas. De vuelta a Jodhpur, sabor agridulce. Una de cal y una de arena.

Más información: http://en.wikipedia.org/wiki/Bishnoi

Una curiosidad: http://medelabreastpumpreview.net/15-women-who-breast-feed-animals/

Jamia Millia Islamia organiza el segundo ciclo de cine catalán en la ciudad. Esta vez la semana se centra en el director catalán Ventura Pons. Esperamos que esta nueva iniciativa sea un éxito, aprovechando el lanzamiento de la traducción de poesía balear al hindi promovida por la Universitat de les Illes Balears en colaboración con el Institut Ramon Llull.

Poster II Catalan Week

4 días de urbe cosmopolita

2 días en la máquina del tiempo

4 días de orografías mágicas

3 días de playas paradisíacas
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VACACIONES PERFECTAS

Podíamos haber escrito 2199, por eso del márqueting y la percepción, pero queremos ir de frente. Hace unos meses, empezamos a diseñar un viaje que cambiara lo que ofrecen las agencias de viaje y sacara partido de nuestra propia experiencia de trotamundos. Nos apuntamos a la idea de viajar SLOW y presentamos una ruta por Tailandia hilvanada con mucho cariño. Damos soporte a jóvenes emprendores, negocios familiares y proyectos de desarrollo para acercanos más al país que visitamos y dar oportunidades a quienes no podrían llegar al turismo de masas. Hemos cuidado todos los detalles y esperamos que aquellos que se unan tengan unas vacaciones inolvidables.

Del 20 de agosto al 4 de setiembre ya puedes ir a Tailandia de otra manera. Viaja SLOW por sólo 2200 euros. ¡Corre la voz!

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