Archives for the month of: julio, 2010

Vuelves y vuelves a Old Delhi y nunca dejas de sorprenderte. Un puesto callejero, una tienda de antigüedades escondida, un bocadillo de mango y paneer o un graffiti al fondo de una callejuela.

66, Middle Lane · Khan Market, Delhi · 09818900005

Este es uno de esos post que históricamente he querido escribir y nunca encontraba el tiempo adecuado. Porque lo que Crepes de Mrs Kaur se merece no es un post, es una escultura en medio de Khan Market. Estamos dispuestos a recoger firmas para hacer un monumento a la Sra. Kaur, una desconocida matrona sikh que ha decidido pasarse el tiempo en la cocina horneando cookies, preparando helados y haciendo crepes. En su día parecía que la Sra Kaur iba a apoderarse de todos los locales comerciales de Khan Market. Eso fue cuando Cookies de Mrs Kaur y Icecream of Mrs Kaur ocupaban sendos locales del mercado. Los helados han desaparecido y las cookies ocupan ahora una discreta esquina. Mrs Kaur crepes, en cambio, sigue en pie en su primer piso de la Middle Lane. Este restaurante con buenas vistas al centro del mercado y un look establecimiento de comida rápida moderno, sirve crepes bastante buenas, con combinaciones genuinas (La Complete, Bretonne, Le Coq…) y algunas versiones indias de la típica crepe francesa, además de ensaladas, pastas y rissottos. Cabe destacar los postres, entre los que brilla con luz propia la cookie bar con helado de vainilla que supera, sin duda, a la típica crepe de Nutella. Además de constituir un cambio radical para el paladar, sabores suaves, cremosos, el lugar tiene un aspecto impoluto, con su decoración naranja y verde y ofrece una amplia selección de juegos de mesa para alargar la mañana o la tarde con una taza de café. También es reconocible por algunos de los camareros más peculiares y agradables de Delhi, entre los que se incluye el siempre sonriente Smiles. Se comenta que últimamente la Sra Kaur no aparece mucho por el local. Igual la venerable fundadora está cansada de tanto hornear y ha decidido disminuir la frenética actividad culinaria en casa y dedicarse al punto de cruz o a cuidar a los nietos. Está por ver cuál será su próxima idea de negocio…

Una mujer con glamour siempre lleva el modelo adecuado para cada evento. La falda Taj Mahal es el último grito en Holanda al visitar el monumento del amor.

Te levantas con el monzón y piensas en ir al cine, para huir del bochorno o de las impronosticables trombas de agua. Eliges un título casi al azar de las películas que exhiben en un cine de un centro comercial. Hoy tienes suerte, una romántica americana… En Delhi es extraño ver algo en inglés que no sea una romántica americana o una de acción americana. Coges el autorickshaw que tras la subida tarifaria te pone el taxímetro, sin luchas. Milagrosamente vas a llegar a tiempo. Parece el día perfecto hasta que se pone a llover a cántaros. La distancia que te separa de los porches del centro comercial es pequeña y echas a correr calándote, un guardia de seguridad te impide ponerte bajo los porches más cercanos indicando un cartel donde está escrito MALL ENTRY –> Claudicas a la estupidez del maltrato al cliente y pasas por la entrada preestablecida, chorreando, empapado. Tras el control, otro guardia mindundi te señala que debes secarte los pies si quieres entrar. Tal vez si el otro guardia mindundi te hubiera permitido resguardarte de la lluvia, no hubieras llegado en esas condiciones, pero ¿cómo le vas a hacer entender? Con los pies más o menos secos y la dignidad por los suelos, entras al mall donde montones de hormigas se retuercen, claramente debido a algun veneno, y unos cuantos empleados de la limpieza las amontonan en circulos puntillistas. Una escena repugnante en uno de los centros comerciales de más lujo de la ciudad.

Tienes la entrada y subes las escaleras mecánicas. Ya en las dependencias del cine, te dispones a comprar palomitas. Quieres una cola light y unas palomitas pequeñas, pero el encargado de vendértelas se empeña en poner en práctica sus técnicas de marketing. Dice que con las grandes ahorras. Pero, tú no quieres las grandes porque no vas a terminártelas y lo sabes. Se lo indicas, pero él insiste en el gran ahorro. Cuando malhumorado, insistes en las pequeñas, te ofrece chocolatinas de marcas varias. No, gracias. ¿ Unos nachos? No, gracias. ¿Una porción de pizza? No, gracias. ¿ Un hot dog? No, sólo unas palomitas. Entonces el empleado incauto o irreverente apunta “Foreigners love it”. ¿El qué? “The hot dog, sir. Foreigners love it.”. Te entran ganas de decirle “Estúpido, el hot dog tiene carne de cerdo y no esa insulsa salchicha de pollo hervido”. Pero te controlas y la sugieres que te de tu cola light y tus palomitas y basta. Él no pierde su sonrisa y tu no le has aporreado, así que vuelves a comerte una dosis de frustración y entras en la sala. Se apagan las luces y por un rato, la paz. Hasta que en el intermedio (porque las pelis de 90 minutos también tienen intermedios), viene otro camarero a insistirte que adquieras comida basura muy por encima del precio de mercado. Los ojos se salen de sus órbitas. No, gracias.

Solo faltaba que la película terminara mal, como así fue. Resumen de como estropear un bonito día de monzón en Delhi.

Han subido las tarifas del autorickshaw un 50%. Las 5 rupees por kilómetro han sido substituidas por las 7.5 rupias. Los meters no estan aún adaptados a la  nueva multiplicación (a pesar de que no debería ser tan complicado el cambio), pero los conductores tienen una poderosa tabla de actualización de precios (si el meter marca 40, el precio a pagar será 60). Lo que aparentemente debería ser un drama para el bolsillo, es un alivio para el alma. Desde que puse el pie de nuevo en Delhi, sólo un auto, a horas intempestivas, rechazó el uso del taxímetro que históricamente ha brillado por su presencia, estando estropeado en un 90% de las ocasiones. Así pues, la buena noticia es que se han arreglado todos los taxímetros de Delhi.

Aclaración de las nuevas tarifas.

19 rupias los 2 primeros kilómetros + 6.5 rupias por kilómetro

La trascendència del curs de català a Delhi m’ha portat a la petita pantalla. Una experiència divertida. A partir del minut 1:20:00

 http://www.btv.cat/alacarta/player.php?idProgVSD=9473

Estambul es la parada perfecta entre Barcelona y Delhi. De hecho, es la parada perfecta entre Europa y Asia. No en vano la ciudad se asiente en el límite geográfico y espiritual de Europa.

Estambul goza de un bocado de todos aquellos países que me fascinan. Las coloridas mercancías de los zocos arabescos tienen un orden germánico en los puestecitos del Gran Bazar y las especias con sus precios exactos estan armónicamente dipuestas en el antiguo mercado de especias. La avenida Istiklal tiene el encanto y la vida de las Ramblas o el Portal del Angel de Barcelona, o de cualquiera de las grandes calles comerciales de Europa, pero los kebabs girando incesantes al candor de un pequeño fuego de gas nos traen immediatamente a Oriente Próximo. El Mediterráneo se inspira en el aire, el estruendo del tráfico marítimo incesante se une al oleaje y el ajetreo de locales y turistas por los únicos puentes que cruzan el Mare Nostrum. Para hacer justicia, el mar que baña Estambul es el Mar de Mármara, pero el cambio toponímico no nos aleja de ese Medietarráneo nuestro, el cielo azul, los colores intensos, el aroma de salazón en el aire y, como novedad, los minaretes apuntados de las mezquitas otomanas cubiertos por oscura pizarra.

El Bósforo, el Cuerno de Oro, Hagia Sofia, Topkapi… Estambul está llena de nombres de resonancias tan exóticas como sugerentes. Cada barrio suena familiar ya sea por por la historia, Sultanahmet, Çemberlitas, Pera (Beyoglu), o por el futbol, Fenerbaçe, Besiktas, Galatasaray. Turquía es en Estambul un lugar, cercano, conocido, europeo. Y luego está el mar. Siempre el mar.

En mi transición continental, que apenas duró día y medio evité tocar la orilla asiática, en una especie de resignación a mis raíces. Paseé por la Estambul europea sintiéndome dentro y fuera de casa, con la fascinación de quien descubre Oriente, pero siente que podría llegar a formar parte de esa sociedad ambigua, que vive a caballo de siglos de indefinición, de dos continentes, de varias culturas… La localización más fantástica para desarrollar la falaz división entre dos continentes, Europa y Asia, que nunca estuvieron separados más que por líneas imaginarias.

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