Archivos para Noviembre, 2009

Alannis Morissette – Thank you

Dejo caer algo de música que rompe con los hindi hits que nos acompañan en el día a día. A veces, este homenaje de la canadiense tras su paso por el subcontinente me hace pensar que fue, es y está siendo Delhi para mi. Para ella, fue inspirador.

P.S. Me encanta la anáfora musical con que hilvana la letra.

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Dijo A e hicieron B.

A costumer is the most important visitor on our premises
He is not dependent on us. We are dependent on him.
He is not an interruption in our work, he is the purpose of it.
We are not doing him a favor by serving him.
He is doing us a favour by giving us the opportunity to serve him

¿Adivina de quien es?

Dijo Gandhi...  y nadie le hizo caso.

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Kargil – Voy volando

Voy volando

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Erotismo velado

En Kargil, presencié una de esas escenas que jalean la sonrisa. Unas chicas con un hijab cubriéndoles la cabeza paseaban tranquilamente por la carretera que sale del pueblo. Al mismo tiempo, dos extranjeros avanzaban a su encuentro bordeando un camión cuyo motor estaba encendido. Cuando las chicas llegaron a la altura de la cabina, el conductor las miró y le hizo un gesto al compañero. Ambos se lanzaron sobre las ventanillas y dieron gas para que saliera por el tubo de escape lateral un humo negruzco que dio de pleno en las dos pobres muchachas. Seguro que en América, con un buen vestido de vuelo, la escena hubiera tenido tintes eróticos… pero en Kargil, en mitad del Himalaya, dejó un regusto a amargura, teñido, tal vez, de la ingenua compasión de un extranjero ante una musulmana cubierta.

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Cabaret elèctric – ICat FM

Avui a ICAT FM, d’entrevistat a entrevistador. A les 11…

http://www.catradio.cat/pcatradio/crItem.jsp?seccio=seccio&idint=985

Freqüències:
http://www.icatfm.cat/frequencies.html

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Celobert – Radio 4

Hoy, miércoles de 8 a 9 de la tarde, algo de la India en Radio 4.

Para escuchar en directo:
http://www.rtve.es/radio/radio4/

BARCELONA: Collserola (100.8), Collsupina (104.7), Igualada (106.9), Montserrat (103.8), San Pere de Ribes (106.3).

GIRONA: La Molina (90.8), Olot (106.6), Palafrugell (103.0), Rocacorba (106.2).

LLEIDA: Alpicat (87.9), Baqueirea (93.3), Bossot (102.3), Pont de Suert (104.9), Solsona (93.7), Soriguera (90.6), Viella (102,6).

TARRAGONA: Montecaro (90.7), Musara (88.8).

PRINCIPAT D´ANDORRA (106.0).

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Señales de humo

Tokyo. Asakusa. En la vibrante capital nipona, foco de tendencias, centro financiero de Asia y refugio de las extravagancias más heterodoxas de nuestro planeta, el barrio de Asakusa se jacta de mantener la esencia shintoista de la cultura japonesa en plena vorágine urbana. En el templo que emerge de sus entrañas se celebra anualmente el festival de Sanja Matsuri que reúne a cientos de miles de tokyotas cargando altares con ídolos de otros tiempos, acompañados por ejemplos de las artes folclóricas de todo el país y rodeados por curiosos de medio mundo. Hasta hace poco, el festival constituía el único lugar donde ver públicamente y sin peligro para la propia vida a los grupos de yakusas —la mafia japonesa— mostrando sus cuerpos tatuados. En el corazón tradicional de la fugaz Tokyo, se encuentra Bonji, un local especializado en el arte de fumar pipas de agua en todas sus variedades que presume de tener el narguile más grande del mundo. La shisha ha llegado a Tokyo en la que parece su última gran aventura: la conquista del mundo. En Madrid, en Washington, en Bangkok o en Río de Janeiro, restaurantes persas, lounge bar genuinamente mediterráneos, bares de copas postmodernos, cafés de estilo magrebí y un amplio etcétera han incorporado la hookah a su oferta. Hoy en día, las cachimbas son conocidas alrededor del globo y parecen haberse convertido en una marca distintiva de clase, de una juventud urbana y cosmopolita, con un toque bohemio, que ve en el acto social de fumar el narguile una aproximación a la multiculturalidad y una forma de diluir un modo de vida demasiado acelerado tras una cortina de humo.

hookah manipuri

Hookah, narguile, cachimba o shisha son solo algunos de los nombres con que se conoce uno de aquellos inventos de la Humanidad de origen confuso. La arqueología de la hookah podría trazarse a partir de un instrumento para inhalar el humo de sustancias vegetales que provendrían de la India, en la actual zona fronteriza con Pakistán. Las piezas más antiguas que se conocen, del 1000 dC, estaban constituidas por una cáscara de coco como recipiente básico al que se unían dos cañas, una para sostener marihuana u opio y la otra para succionar el humo. Esta podría ser la teoría más plausible, pues explicaría su evolución hacia Persia y, más adelante, su llegada y expansión por el Imperio Otomano, así como el origen etimológico de su nombre en algunas lenguas —derivado de la palabra coco en sánskrito: narikela.— En Persia se desarrollaron las formas de madera que luego volverían a la India con las dinastías afganas del Sultanato de Delhi y del Imperio Mogol. Hacia Occidente, la hookah irradió hasta el Imperio Otomano donde adquirió gran popularidad en la corte de Estambul. Allí, el  instrumento se perfeccionó y adquirió su aspecto lujoso con motivos decorativos de gran complejidad y estructuras de bronce u otros metales y cristal que han llegado hasta nuestros días. Sin embargo, el mecanismo básico del narguile se mantuvo. Este consiste en el uso de un preparado humidificado, normalmente cubierto, con una brasa encima, que emite el humo a través de los orificios del lüle (cazoleta) hacia el shishe (base), donde este pasa por agua —fría, caliente o incluso perfumada según tradiciones— para ser inhalado a través del marpuch (manguera).

Mughal Lady with Hookah

La historia del narguile continúa con la llegada del tabaco. Paralelamente a la evolución del diseño, las pipas de agua pasaron del opio al tabaco tras la introducción del mismo desde Europa en el siglo XVI. Persia adquirió gran fama por su preparado conocido como tombeik, un tabaco de sabor fuerte que se utiliza todavía en Irán y el subcontinente indio. Fue en la corte otomana, en pleno siglo XIX, cuando los preparados persas adquirieron unos sabores suaves al añadir dulcificantes naturales, miel o melaza, que hoy conocemos como shisha, tobamel o maassel. El tercer tipo de preparado, propio de la India, utiliza frutas y perfumes para suavizar el sabor del tabaco, logrando un punto intermedio entre las variedades anteriores. Este último es conocido como jurak. Las tres formas tradicionales conviven en la actualidad, eclipsadas por el tabaco egipcio moderno que se caracteriza por una mezcla con glicerina como dulcificante y que ofrece una amplia variedad de sabores afrutados. Hasta la década de 1980, estas variedades de tabaco eran ajenas al mundo de la hookah y se han mostrado uno de los catalizadores de su éxito dentro y fuera de las fronteras del antiguo mundo otomano.

Hookah individual

Vendidas en mercados turísticos de toda Asia y tiendas occidentales como objetos decorativos, recuerdos o verdaderos instrumentos del fumador, las hookahs actuales, en gran parte, proceden de Oriente Próximo (Siria y Egipto) e imitan los modelos otomanos. Se utilizan botellas de vidrio decoradas con estructuras que combinan el metal y la madera. En menor medida se comercializa la hookah malabar, de origen indio, totalmente metálica. El coste de la cachimba viene determinado por la complejidad de la decoración y la calidad de los materiales. Sin embargo, en muchas zonas de Asia y África se mantienen formas arcaicas a base de cerámicas toscas y maderas sencillas que huyen de cualquier artificio decorativo. Es el caso de las hookahs vendidas en los mercados rurales indios o las formas tradicionales en la zona de Myanmar y el sudeste asiático que se asemejan a un vaso con una simple salida para succionar de madera. Entre las comunidades más humildes incluso se realizan con botellas de plástico recortadas. Y es que la hookah, lejos de ser un refinamiento, prima el hecho social, el encuentro lúdico y el intercambio entre un grupo afín. Raramente se convierte en un placer individual como supone el tabaco y, por eso mismo, tiene una tasa de adicción mucho menor. Con todo, no hay que confundirse. Estudios médicos afirman que una sesión de narguile supone la ingesta de 80 veces el humo de un cigarrillo y, a pesar de que el tabaco de la shisha carece de ciertos aditivos químicos que refuerzan la adicción, su consumo regular podría tener efectos similares para la salud de los fumadores que las del tabaquismo convencional.

Ottoman Turkish Woman Smoking Hookah

¿Moda pasajera o nueva costumbre social? Lo cierto es que en tiempos de lucha contra el tabaco, la expansión de prácticas paralelas tiene muchas opciones de naufragar a expensas de la persecución de las autoridades sanitarias. También lo es que vivimos la explosión del mundo global y de las modas multiculturales, que pueden evolucionar hacia unas sociedades mestizas o llevar a regresiones neonacionalistas que barran con toda influencia extranjera. Sin embargo, mientras en Delhi se sigan agrupando los jóvenes en el Mocha a tomar pastel con hookah o en Barcelona se llene La Concha en el Raval a media tarde; mientras The Bed en Taipei siga siendo el referente  de moda y los cafés de El Cairo sigan deleitando a sus clientes con el servicio de las más excelentes shishas perfumada; mientras el café de la Corlulu Ali Pasha Medresesi en Estambul atraiga a estudiantes y nostálgicos a jugar al backgammon y tomar un te turco. Mientras en bares de medio mundo se sigan  oyendo alegres conversaciones adornadas por aromáticas expiraciones grisáceas, la hookah tendrá sentido. La esperanza para el narguile es su habilidad para hablar sin malentendidos, el idioma que no es nadie, una lengua donde los insultos y las agresiones se diluyen en el aire. No hablamos, está claro, del esperanto, sino de aquello que se esconde en el interior de la hookah: la poesía.

The Hookah Lighter

Publicado en Reseñas de Ankara, otoño 2009

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SIDA, al vuelo

Mientras pasábamos con el coche, no me fijé en lo que estaba escrito. Sólo vi a un chico musulmán mirándonos fijamente. Por suerte el taxi iba tan despacio como para que quedara constancia del mensaje. Por algun motivo desconocido, se combinaron magistralmente luces y sombras, ver y mirar, leer y entender. Esta es una de mis fotografías favoritas del viaje por Kashmir y Ladakh. Sin más.

sida

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¿Incomparables?

Me cruzo con este artículo India y China, Incomparables  del corresponsal de la Vanguardia en Delhi. Él anuncia la incomparabilidad, pero en el fulgor de su ejercicio periodístico los compara. ¿Cuántos no vivimos en Delhi y alucinamos literalmente al aterrizar en Bangkok, Taipei, Singapur o Shanghai? Al salir de la India, el mundo parece un poco más maravilloso y el orden oriental una bendición de dios. Evidentemente, no hay mentiras en sus líneas, sinó tal vez algo de demagogia (tal vez los pasajeros indios de una aerolinea son la pesadilla de las azafatas, pero nunca llegarían a las manos; todo es dialéctica… ¿qué me dice de los han?). La India no se puso la etiqueta de potencia del siglo XXI, tal vez la aceptó con excesivo celo. Hay cosas en el artículo inadmisibles, como ese gran colofón final que apunta a que los indios olvidaron los textos budistas porque en esencia son un desastre, mientras que los chinos supieron sacarle todo el jugo. Disculpe, pero es que en la India había muchos otros textos y por A o por Z terminaron por tener más éxitos otros (recordemos que el budismo fue religión de estado en el Imperio de Ashoka y durante muchos siglos en el subcontinente). Comparar ambos países es cruel y sádico, sobretodo cuando no estás dispuesto a leer nada en positivo para la India. Y, si al final todo se reducía a comparar los modelos chino e indio, pienso que para los países en vías de desarrollo, la India seguirá siendo un mejor ejemplo a seguir. La India vive los problemas de las economías pobres de Asia y África, todas las descritas en este artículo: malnutrición, suciedad, caos, corrupción, chabolismo… Si la India triumfa, será un espejo para los más pobres de los pobres. China es una excepción, una gran excepción. No hay país que pueda fundamentar su modernidad sobre el peso de una tradición milenaria, del comunismo confucianizado o como se le quiera llamar, como lo ha podido hacer China. Pero es que hay detalles terribles sobre la tercera economía del mundo que se pasan de rositas en el artículo de J.J. Baños. Olvida, a mi entender, la sibilina actitud de China, que en el fondo es uno de los grandes actores para mal de la política internacional, mientras que pasa inadvertidos los principios indios, que siempre se han fundamentado en un mundo más justo e igualitario. Del dicho al hecho, hay un trecho. Cierto. Tan cierto como que seguimos caminando.

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