Dicen las guías de viaje que el paso de Zojila, entre Srinagar y Kargil, ofrece el contraste del mundo kashmiri y los paisajes lunares de Ladakh en un solo trayecto. Salimos de la capital del Kashmir y entre verdes frondosos y aguas límpidas, empezamos una débil escalada que nos lleva por carreteras bastante decentes hasta Sonamarg. Desde allí empieza la verdadera ascensión y el asfalto deja paso al barro, la tierra y los baches. Por el camino, nos para el ejército para pedirnos que subamos comida a unos compañeros que están en zonas más aisladas. Aceptamos sin rechistar. El último, un chico joven solitario en medio del puerto nos invita a compartir su comida. Rechazamos para no retrasar nuestro camino, pero lo cierto es que le hubiera venido bien un poco de compañía. La carretera apenas transitada está repleta de militares, pues nos acercamos a la línea de control entre India y Pakistán. Los paisajes, tal cual, se convierten de golpe en mastodónticas rocas que caen sobre el valle aluvial sin apenas vegetación. La sensación es de amplitud, de insignificancia, de grandeza… todo mezclado. Aire puro, silencio y controles de pasaporte.

zojila