Aquella mañana, la duna de Pushkar estaba tranquila, viviendo apaciblemente la lenta erosión del viento. En su cima una línea curva parecía anunciar la nada un paso más allá: el abismo. Sin embargo, al llegar al borde un salto descubría un mundo en perpendicular, una caída brusca sobre la fina arena, unos rebolcones y un volver a empezar. Diversiones de niño para algunos bastante adultos.

P.S. La duna no se quejó, pero la dejaron hecha un trapo (léase queso gruyere).


Hace unas semanas que descubrí este blog y la verdad es que me parece un modo original de conocer un poquito más la India, tiene que ser un país increible… Justo en un mes estaré en Delhi
Algún consejo??
No es peligroso saltar de la duna de este modo? Lo digo porque parece que el aterrizaje vaya a ser blando, pero tal vez pueda ser doloroso… me equivoco?
No lo es… el aterrizaje es blando. Aunque a veces comes arena… no engañaré a nadie!