Archivos para Febrero, 2009
Febrero 28, 2009 a 12:01 am
· Archivado en Defence Colony, Italiana
Market · Defence Colony, Delhi
Si el ventanal y el cartel que anuncian el Little Italy en el mercado de Defence Colony son perfectamente visibles desde cualquier lugar, la entrada es algo más rebuscada. Por detrás del edificio, donde ya sólo quedan las salidas de humos de las cocinas, a través de una pequeña tienda y un ascensor que no calificaríamos de última tecnología, se llega a la recepción de este pequeño y encantador restaurante italiano. Paredes rojas con algunos detalles dorados, grandes muebles casi dieciochesecos diría y una minicadena, a la vista, que toca suavemente música mediterránea (no siempre italiana). Este local podría estar en Barcelona y sería un lugar al que me gustaría ir, aunque el ambiente se mereciera unas sillas más ligeras.
Con todo, este es un restaurante con clase y el servicio actua acorde. La carta es extensa y los platos estan bastante bien logrados. Lástima de aquel punto de picante que hace que una pizza deliciosa se convierta en una pizza deliciosa indianizada, pero como en todo el mundo, las cocinas deben adaptarse al gusto de los consumidores. La sopa de cebolla, por ejemplo, no tenía ni una gota de pimienta, lo que produjo murmurios de aprovación entre la audiencia occidental. Además, hay que añadir que el precio no es nada desorbitado para el lugar, el producto y el servicio que presentan. Así que se recomienda.
Lástima que no se animen a ofrecer vino. Ese detalle le daría un toque sublime.
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Febrero 27, 2009 a 3:05 am
· Archivado en I love my India, Minucias, Varanasi
No tiene desperdicio este autorickshaw tuneado que ronda la zona de BHU de Varanasi.

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Febrero 26, 2009 a 8:26 am
· Archivado en Decepciones, Noticias
Después de la patética errata en la puerta, corregida por lo que he visto, mi siguiente encuentro con el Cervantes fue el lanzamiento de la revista Vislumbres. Elaborada por la Embajada con la colaboración de todos los países iberoamericanos y Portugal, la revista tiene algunos intríngulis. El primero, por que no se traduce al hindi o a alguna lengua india si pretende ser un puente entre Latinoamerica y la India. Tengo estudiantes que no leen bien el inglés, pero conocen a la perfección el hindi y el urdu. Entiendo que la traducción hubiera sido complicada, pero a parte de eso, no hay excusas. En segundo lugar, no entiendo porque la Embajada de España paga una revista donde aparentemente aparecen muchos más países representados. Que suelten un duro si quieren aparecer ahí, no? Ahí tal vez me paso de frenada, porque nadie me ha dicho oficialmente que los demás no pusieron ni un duro, lo he deducido yo solito. Finalmente, me cabrea que no me hayan pedido que escriba… lo podría haber hecho estupendamente.
De todos modos, la revista es genial, con un trabajazo gráfico y hay que esperar que tenga continuidad, porque las revistas anuales tienen a morir a los 3 números.
Mi queja y esta es grave vino por el acto en si mismo. Me llamaron pidiendo que trajera a 10 personas que entendieran español. Me pareció una buena oportunidad para que mis alumnos más avanzados estuvieran en un acto en español y los invité, pidiéndoles que se vistieran adecuadamente para la ocasión. La mayoría vinieron, llegaron puntuales y ocuparon unos asientos en la parte posterior de la sala. La sorpresa llegó cuando vino una persona de la embajada a decir que los estudiantes tenían que ir de pie, a lo que respondí que mis estudiantes habían entrado con invitación igual que cualquiera y que no me parecía bien. A continuación llegó el ilustre Óscar Pujol, una persona a la que admiro, pero que estuvo, a mi entender, mi fuera de lugar, cuando me repitió que nos agradecerían que nos pusieramos de pie detrás (yo también), porque iban a venir más personas de las previstas. Mis alumnos acataron, pero yo me negué a tal cosa, porque los que se merecían las sillas más que nosotros no eran ancianos en sillas de ruedas sino otros europeitos blanquitos bien vestidos y recién salidos de la peluquería. Para colofón los estudiantes no pudieron conseguir la revista, porque no había suficientes y nos invitaron a ir a la Embajada a recogerlas cuando quisieramos.
Tal vez me salgo de madre, pero me parecen varias cosas:
1. Mis estudiantes son personas normales, aunque de nacionalidad india, por lo tanto exijo que se las trate con igualdad. En mi clase, intento crear un espacio de respeto e igualdad, donde si hay un problema se debate. Intento enseñar que en España las cosas son algo distintas que en la India. Me parece intolerable que la casa de la cultura española en la India, de golpe, decida ser más papista que el Papa y por su mala planificación pida a unos invitados que ya están sentados que se levantes sólo por su edad, ocupación y nacionalidad, sin tener en cuenta ningún otro criterio. El Cervantes no tiene sentido si no hay estudiantes de español, gente común interesada por la cultura del país, así que lo que deberían haber hecho era hacerles reverencias por dignarse a curzar media ciudad para venir a un acto donde los trataron mal. Ellos son el motivo de que haya un cervantes y no las señoras salidas de la peluquería.
2. Para muchos de mis alumnos, tener la revista era una de las pocas maneras de acceder a una publicación en español. Así pues, porqué debe darse prioridad a los invitados de primera categoría, cuando este tipo de acciones de la embajada tendrían que ir dirigidas a los indios que están interesados por nuestra cultura. La mayoría de los que se llevaron un ejemplar, lo pondran en su extensa biblioteca y tal vez lo ojearan un par de veces. Para mis alumnos tenía mucho más sentido que una simple sucesión de páginas en edición bilingüe.
3. Me parece intolerable que el director del Cervantes pueda venir y decirme que “los alumnos lo entienden”. Claro que lo entienden, pero entonces qué hacemos nosotros aquí… Ahí cabe decir que ellos fueron más educados que yo, porque yo me hubiera retirado del acto sin dudarlo. Y para colmo, oí como algunos nos agradecían que les hubieramos invitado. Pero si hay que agradecerles a ellos que atendieran al acto. Cuando a uno le muestran que no es bienvenido, que sólo se le ha llamado para llenar espacios, la respuesta debería ser immediata. Me avergüenzo de haberles pedido que se vistieran bien, que llegaran a tiempo y demás. El Cervantes no se lo merecía.
4. Como siempre en los actos de la Embajada de España la comida sale con cuentagotas. Hay que traer a unos cuantos camareros de bares de tapas andaluces que saquen las tapitas de chipirones con ritmo, porque sino uno se muere de hambre. Y aunque están intentando aumentar el cupo de copas de vino que sirven, todavía me parecen pocas (además deberían poner las botellas a la vista para hacer publicidad de los vinos españoles que todavía son poco conocidos en la India).
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Febrero 25, 2009 a 12:15 pm
· Archivado en Festivales, Hinduismo, Peripecias, Varanasi

Quería escribir ya sobre como ha llegado el calor a Delhi, pero no puedo dejar de rememorar en breve el viaje de fin de semana que me ha sacado de la capital, por primera vez desde que aterricé. La historia de como conseguí los billetes ya ha sido contada. Llegar a la estación fue mucho más fácil y además la lectora de BHU se vino conmigo. El viaje, largo de por sí, lo hice en un vagón de tercera con aire, que es lo mismo que uan sleeper pero 3 veces más caro. El resultado es que los usuarios son algo más refinados, la compañía te ofrece sábanas y mantas y las ventanas tienen cristales adecuados para aislar a los compartimentos del frío, el calor, el polvo y demás agentes externos. Tuve que pedir a los civilizados compañeros de vagón que se callaran a la 1 de la noche, después de comprovar que su promesa de pasarse la noche hablando era cierta y que la luz fluorescente me cegaba incluso con los párpados cerrados. Se callaron y me dormí. El tren llegó a Benarés con unas 3 horas de retraso. Nada especial.

En la ciudad, después de esperar otro tanto conocí a la lectora de Mumbai con quien pasaría el fin de semana. La ciudad de Benarés estaba algo más sucia de lo que la recordaba. Los guiris eran más pordioseros, más dettached, estaban más drogados, tenían pints más colgadas por momentos… hasta el punto que fui a un concierto de sitar, en el que me dejé caer por unos minutos antes de descubrir que el sitar me aburre, para descubrir que era el único blanquito que iba CON TEJANOS! A destacar que no había apenas indios entre la audiencia y sí una marabunta de occidentales envueltos en andrajos y mantas escuchando medio idos las notas vacilantes de un sitar. Los ghats de noche no daban miedo porque iba con gente, aunque en el Manikarnika, el de las incineraciones me topé con unos borrachos drogados que resultaron ser los franceses con quien estaba viviendo en casa de Cristina. Vaya, digamos que montarse una fiesta delante de un montón de cuerpos en combustión es algo gore, para que después vengan a decirte que Benarés te cambia. Lo que hace es que pierdas el sentido común.

Esa noche, vimos el aarti delante del Ganges. Como todas estas cosas, una vez visto, ya te lo sabes y es difícil mantener el aura de sorpresa del que visita la ciudad por primera vez. Las barcas surcaban el río buscando la mejor posición para robar cuantas más instantaneas mejor. Lo cierto es que este espectáculo, originalmente algo puramente sacro sin valor coomercial alguno, se está volviendo cada vez elaborado. Las luces, los vestidos, el magnífico mundo de negocios que envuelven a Benarés y en especial a esta puja, incluye los vestidos de los brahmanes que ahora son bonitas camisas de tela brillante y naranja. Ese día noté cierta falta de harmonía entre los integrantes de la puja, tampoco hay que culparlos, soplaba el viento y la presión del público se sentía a flor de piel.

Al día siguiente no conseguí sacar a la comitiva de la casa hasta el anochecer. Alguien puede pensar que es una pérdida de tiempo tumbarse en unos cojines y no pegar ni sello. Lo cierto es que la casa de Cristina invitaba a relajarse y los dem´s se relajaron. Por un día me dejé llevar por la holgazanería, pero reconozco que a media tarde ya me estaba poniendo frenético. Salimos sin luz y nos metimos en una tienda donde estuvieron debatiendo sobre el sexo de los ángeles durante dos horas. A la salida ya cerraban todo y nos fuimos a cenar entre la multitud drogada de peregrinos que venían a celebrar Shivaratri y que se convirtieron en un peligro acechante a la salida de la cena, en un lugar con pizzas de horno del bueno, aunque con demasiados mosquitos. Como digo la multitud daba tanto miedo a la salida que tuvimos que irnos pitando de los ghats. Cristina incluso fue levemente agredida por un chalado colocado. Y para estar a tono, nos tomamos un bhang lassi, yo medio, y nos reímos en un local mugriento que podría sere una tasca manchega si le quitamos la horrenda luz de los fluorescentes.

Al día siguiente me tuve que ir solo, porque los efectos secundarios aparecieron y mis compañeros de viaje dejaron de responder a la lógica de los acontecimientos. La ciudad estaba sucia, el río bajo, la resaca de la noche de colocón había dejado a algunos peregrinos tirados por las escaleras interminables que deban al río. Los demás, lo que no se habían drogado, merodeaban bajo un sol de justicia. Era frebrero pero en algún momento me sentí en pleno verano. Los lugares que había conocido, donde nos encontramos a Florence, donde charlamos y reímos con otros amigos, otras conversaciones recordadas ahora bajo la música del iPod y el silencio del que viaja solo. Cuando revisito los lugares me gusta abandonarme por unas horas a la melancolía, a recorrer en silencio calles donde viví momentos agradables, no creo nada nuevo, solo rememoro, pero me gusta, me transmite sentido, significado. Me transmite dulzura.

Esa tarde me escapé también solo hasta el tren con algunas prendas propias de extranjero dettached en Varanasi. me las pondré cuando sea verano, siempre atento a que su uso no conlleve irremediablemente la conversión en un ser del que quiero escapar en la medida de lo posible. Espero pasar por la India, dejando que me atraviese, pero no que me arrolle. Hablan las reservas de mi sentido común.

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Febrero 19, 2009 a 7:25 pm
· Archivado en Decepciones, Misterios, Peripecias
… no puedo reservar los billetes de tren en la oficina de turistas extranjeros de New Delhi Trains Station. Esperé durante unos minutos en la cola, para que me dijeran sin ningún tipo de miramientos que no podía reservarlo allí porque tenía un visado de trabajo. Eso me lo olía yo des del primer momento. Lo que no podía esperar es que fueran tan bordes. Además me mandaron a una cola de indios que duró unos 30 minutos y que me llevó ante una ventanilla tras la cual el señor Kumar me informón que allí no era, que debía ir a la 31. Después de hacer la cola en la 31, otros 30 minutos, el señor de la ventanilla, otro Kumar, me dijo que allí no era, que fuera dos edificios a la izquierda. Como había muchísimas ventanillas decidí descartar a todos los Kumar, al menos la mitad de los oficiales que trabajan en ese lugar, y me decanté por un Verma. Este apenas hablaba inglés pero me informó que mi tren estaba lleno y que podía coger otro, que n o me iba demasiado bien, estando en lista de espera 68, con lo cual si no conseguía asiento siempre podía hacer las 12 horas de viaje de pie… no reservé, está claro. Me fui a comer, a buscar vuelos para Varanasi y meditar sobre qué hacer. Cuando ya tenía decidido volar, resultó que tuve que volver al edificio de reservas para la vuelta. Entonces otro hombre, de cuyo nombre no quiero acordarme, entregando el mismo papel que al señor Verma me anunció que era el número 1 en la lista de espera en el tren que yo quería, y me animó a continuar con la reserva. Así que después de aproximadamente 4 horas volví a casa con unos billetes de tren que tal vez me lleven a Varanasi o tal vez me dejen en tierra…
Y la pregunta es, porque ninguno de los primeros señores de trenes de la India me dio la información adeucado, y en cambio se regodearon en mi merodeo por la estación abarrotada… ¡qué crueles!
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Febrero 19, 2009 a 12:01 am
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Febrero 18, 2009 a 5:02 am
· Archivado en *Delhicias, Café, South Extension
South Extension II, Delhi
Cuando llegas a South Ex te parece que el único lugar donde hay algo que se pueda comer es el Barista. Realmente no es un buen mercado para venir a comer, aunque hay buenas tiendas y está muy concurrido. Los clientes de South Ex se contentan con el Barista y el McDonalds, supongo. Pero buscando buscando, se pueden encontrar pequeños locales como el Java Green. Una especie de self-service de café y bocadillos de dimensiones modestas, dentro de una tienda de Reliance. Nada de lujos. Los vasos son de cartón y te traén la comida en una bandejita. No caben más de 20 personas y estarían demasiado apretadas pra disfrutar del momento. Pero como no es fácil encontrar el lugar, apuesto a que las multitudes no hacen cola por esta capuccino, que francamente no está mal.
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Febrero 18, 2009 a 4:24 am
· Archivado en I love my India, Misterios
El otro día me referí a una francesa que había violado mi espacio vital mientras me preguntaba repetidamente por el mercado immobiliario en Barcelona. Bueno, pues para hacer justicia a los franceses voy a contar lo que pasó ayer en el departamente, que deja a los españoles “dettached” en el lugar que se merecen.
Estaba yo discutiendo con el Sr. Kidwai, el secretario del centro, para que me pusiera un toner nuevo en la impresora, porque necesitaba unas impresiones para mi clase, cuando un hombre cadavérico entro por la puerta. Hablaba muy deprisa, pero entrecortado. Me recordaba a un tipo que hace cosas increibles en la televisión en España y que ahora no me viene a la cabeza, pero con 30 kilos más. El Sr. Kidwai que apenas entiende el inglés, se quedó perplejo. El hombre vomitaba literalmente palabras sin sentido en inglés, lo que hacía la comunicación imposible, excepto cuando dijo I need somebody in Spanish. Y ahí se giró el Sr.Kidwai y su ayudante hacia mi que estaba frente a la pantalla del ordenador. No tuve más escapatoria que aguantar el chaparrón del tipo, de cuyo nombre no quiero acordarme, pero que me dejó 6 páginas sobre su vida, que resumiré en breve, porque seguro que no tienen desperdicio.
¡Según él, atención, sólo se alimentaba de zumos! Primer dato escalofriante, ¿no? Era experto en nutrición y quería dar charlas en la universidad, cobrando, supongo… ¿Por qué? Pues resulta que él había visto que en 25 años habría un cataclismo alimenticio y él se sentía en la obligación de educar al mundo sobre el tema ya que era experto en nutrición y había trabajado con un médico de la NASA (él utilizó el verbo he seguido, lo cual podría dar la idea de que lo ha seguido por la calle).
Y en este siglo las potencias serían Estados Unidos, China y la India, y como su inglés era muy pobre había decidido expandir la buena nueve sólo en China y la India, donde ya se sabe que el español es ámpliamente conocido, vaya lengua franca… A parte de otras tantas chorradas, me insistió de una manera un poco delirante sobre si en la cantina preparaban alguna bebida india como el zumo de naranja y zanahorias, lo más indio que te puedes echar a la cara. Y cuando le dije que no, al hombre no le pareció bien mi respuesta e insistió que entonces qué bebían. Pues agua y te o café… pero el quería un zumo. Estaba claro que me estaba pidiendo el menú de bebidas de la cantina porque como él no podía tomar ningún alimento sólido, ya debía verse falto de nutrientes. Lo siguiente fue comentar que no tenía dinero y que unos españoles le habían dado 100 rupias cada uno el día anterior, con lo que calculo que se podría haber tomado de 6 a 10 zumos durmiendo bajo un puente, por supuesto. Asentí ante tal muestra de generosidad patria, pero no le solté ni una rupia, pero lo indiqué con mucho gusto el camino más fácil para irse de Jamia, el autobús 507.
Los últimos coletazos del personaje fueron geniales. Me preguntó si la universidad daba alojamiento gratuito a investigadores de talla mundial, como él. Me explicó que tenía un problema en la pierna, o sea que era medio cojo. Me informó que la cantina de DU (según él la única cantina de DU) era asquerosa. Y afirmó que ahora iba a IIT (Indian Institute of Technology) a explicar su proyecto. Todo ello con unos ojos pérdidos en la nada, un rostro enjuto y una calva reluciente.
Está claro que el vegetarianismo es una opción que no me atrae, pero el zumismo parece tener graves perjuicios para la salud física y mental.
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Febrero 16, 2009 a 3:21 am
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El día de San Valentín, ya conté que había sido muy polémico en la India. Después del ataque de mujeres en un pub de Mangalore (Karnataka) empezó una campaña contra los ultraconservadores que consistía en mandar braguitas rosas a la sede de la asociación. Aquí más detalles.
http://thepinkchaddicampaign.blogspot.com/
Sobre San Valentín, hay que decir que al final sucedieron algunas cosas un poco anómalas. Creo que un par de personas murieron en altercados, algunas parejas fueron obligadas a casarse (bueno, según el diario consintieron después de ser encontradas con gestos afectuosos en la calle), unos hermanos que iban por la calle fueron atacados pro brigadas ultraconservadoras. La polícia moral patrulló por los parques y los lugares más populares entre los enamorados para asegurar la moralidad pública, pero también para proteger a las parejas de los posibles incidentes. Amigos que fueron a los centros de la clase media de Delhi me comentaron que la presencia policial era abrumadora… ¿y todo para proteger el amor! Pero creo que lo más interesante es esta noticia del HT, donde se ve que la India tiene muchas caras y que Delhi, que es su capital, alberga las mismas contradicciones concentradas en unos pocos kilómetros cuadrados.
http://www.hindustantimes.com/StoryPage/StoryPage.aspx?sectionName=RSSFeed-India&id=c98d5672-7721-4351-93b7-8c087d5c2df6&MatchID1=4924&TeamID1=4&TeamID2=2&MatchType1=1&SeriesID1=1244&PrimaryID=4924&Headline=A+wedge+too+wide+in+these+two+worlds
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Febrero 16, 2009 a 12:01 am
· Archivado en Noticias
La lepra es una enfermedad que está inevitablemente vinculada a la imagen que muchos extranjeros tienen de la India. Es un lastre, heredado de generaciones de desconocimiento y marginación, que a día de hoy podría erradicarse fácilmente, pero sigue provocando en los que la sufren, en mayor o menor medida, una situación de marginación social que no sólo tiene que ver con la actitud de los ciudadanos hacia los enfermos, sinó con las mismas leyes que los discriminan. El artículo de Hindustan Times en el Día Mundial de la Lepra trae un poco de luz sobre la situación de la enfermadad y sus enfermos en la India.
http://www.hindustantimes.com/StoryPage/StoryPage.aspx?id=e71ffccf-0765-4b67-abe7-f26ba78489a0
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Febrero 15, 2009 a 12:01 am
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10 de febrero, Journée France en el centro. Que nadie me pregunte porqué pero estuve colaborando en su preparación, con una visibilidad nula el día de la ejecución, pero bueno… A mediodía me presenté a la comilona con mi portátil, por si lo necesitaban para las charlas de la tarde. Al final todo fue un poco desastre, porque había tantísimos alumnos que decidí volverme a la cantina y comer cualquier cosa menos comida francesa (de hecho, el catering no era comida francesa tampoco). Pero en el breve intervalo en que me pasé por el centro conocí a una mujer digna de ser presentada a la mismísima Florence, una pirada que conocimos en Benarés en 2006, que se había tomado demasiadas drogas en su vida, se había convertido al islam, se había marchado a vivir a Turquía en una antigua casa griega ortodoxa y llevaba invariablemente una camiseta de Cacharel rosa desteñida con agujeros por doquier. Pues esta nueva Florence urbanita también era francesa y me entró como todos los franceses hacen, preguntando si era alemán y cuando descubrió que hablaba español me avasalló con su español afrancesado, porque según ella tenía antepasados españoles (no vaya a ser que fuera hija de exiliados de la Guerra Civil). Así que siguió sin presentarse siquiera preguntándome de donde era, y al saber que era de Barcelona, se saltó la distancia reglamentaria de educación y respeto y a un palmo o menos de mi cara empezó a ametrallarme con preguntas sobre el mercado inmobiliario en la ciudad y mis expertos consejos sobre si los precios de la vivienda seguirían bajando, si debía esperarse para comprar un gran piso, porque ella no quería nada pequeño, uno grande para compartirlo… y, bueno, le contesté lo mejor que pude, un poco inseguro por la situación de este es mi espacio y este es tu espacio adulterada por la señora francesa que debía rozar los 50. Y en cuento consiguió la información, se giró y se fue sin despedirse… Raro, raro, raro…
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Febrero 15, 2009 a 12:01 am
· Archivado en Dulces, Greater Kailash, New Friends Colony
GF58 · India Mall, Community Center · New Friends Colony, Delhi · 41672747
E564 · Greater Kailash II, Delhi · 41639939
Siempre hay gente en las mesas que tienen delante de la pequeña tienda en el India Mall. Esta pastelería debió de ser uno de los primeros locales en abrir dentro del centro comercial semivacío, vecido del cine Batra Glitz. Los pasteles tiene una pinta muy apetitosa y después de probar su tarta de almendras y miel tengo que decir que saben muy bien. Además, a diferencia de otras tiendas similares, tienen unos precios bastante asequibles, lo que explica la multitud que acostumbra a sentarse a charlar con un brownie como Dios manda o una tarta de arándanos… Lástima que no sirvan cafés.
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Febrero 14, 2009 a 3:21 am
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Y ayer, me fui al cine a ver HE IS NOT THAT MUCH INTO YOU… Para autocelebrar San Valentín y la soltería
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Febrero 14, 2009 a 3:01 am
· Archivado en Cristianismo, Noticias
San Valentín está por todas partes. Hace un año me dedicaba a difundir el mesaje de LOVE DOESN’T EXIST en un barco donde la gente se había vuelto loca con el día 14 de febrero, pero en la India tengo poco que hacer. La prensa, la televisión, la radio… todo habla del amor, en un país donde el amor es un tema bastante problemático. El colmo de la polémica ha llegado recientemente porque en varias ciudades han ocurrido ataques a mujeres que se comportaban de forma “occidental”, o sea vestían tejanos y tomaban una copa en un bar, hablaban con un chico en el autobús. ¿Quien perpetra tales ataques? Grupos de hindúes radicales bajo siglas como el Shiv Sena o el Shri Ram Sene o el Bajrag Dal. Estos grupos han amenazado con severas acciones contra las parejas que sobrepasen la decencia pública en San Valentín, lo que vistas las últimas acciones puede significar desde darse la mano, a simplemente hablar. Advierten a las mujeres que sus comportamientos no estan siendo los adecuados en la cultura india, en cambio dicen poco del comportamiento de los chicos. Una vergüenza en general, un celo conservador exagerado y una cohartación de la libertad individual que roza el ridículo y da miedo. Por supuesto, desde dentro de la India ya han salido múltiples voces diciendo que celebrar el día del amor no es nada malo, aunque sea una fiesta importada, o que se debe dejar a cada uno que decida lo que quiere hacer con su vida. Con todo, estamos a la expectativa de si se cumplirán las amenazas. En Delhi, uno de estos grupos radicales ha amenazado con filmar a las parejas que se besen en público y luego colgarlo en Internet puesto que si quieren celebrar una fiesta global deben hacerlo de la forma más global posible. Eso que parece una pataleta infantil puede causar más de un problema a los actores del beso, sobretodo con sus familias, pero además estoy casi seguro de que la filmación iría seguida de algún tipo de violencia física. En otras ciudades, se ha amenazado con llevar ante un brahman para que los case a los novios que muestren suu afecto en la calle o directamente se ha dicho que se entrará a los parques, donde las parejas suelen ir para tener un poco de “intimidad” y se arrasará con todo lo que huela a Occidente.
De aquí quiero sacar dos conclusiones. La primera es que la prensa y el mundo, en general, nos fijamos demasiado en el Islam como fuente de actitudes retrógradas, pero éstas están por todas partes y habría que denunciarlas con la misma fuerza. Lo segundo es lo enraizado que está el sentimiento de libertad y la voluntad de liberación de las ataduras culturales (que también se puede leer como la aceptación tácita del imperialismo cultural) en las ciudades indias. Porque a pesar de todo, la juventud india sigue ilusionada con San Valentín.
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Febrero 14, 2009 a 12:01 am
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Febrero 13, 2009 a 7:36 am
· Archivado en I love my India, Misterios
Entras a una tienda después de leer con dificultad el cartel de la entrada. En hindi está escrito tienda de charpoy (camas de cuerdas y bambú típicas de Punjab y, en general, del norte de la India). En el hueco que sirve de tienda hay largos palos de bambú, trozos de madera para las patas y metros y metros de distintos tipos de cuerda. Todo indica que has encontrado el lugar donde te harán el deseado charpoy (léase charpai) para tu terraza. Preguntas al propietario que te mira extrañado porque un guiri entra a su tienda. El hombre con una indiferencia supina niega que en su tienda se elaboren este tipo de muebles y te indica una tienda que nunca encuentras. A la vuelta de sus indicaciones, miras con languidez el cartel y confirmas que está escrito en devanagari “charpoy”. ¡Bien clarito!
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Febrero 13, 2009 a 7:16 am
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Febrero 13, 2009 a 12:01 am
· Archivado en Mi gente
Aquí empieza una serie de fotos con la gente con la que paso mis días. Nikhar y Mayang son dos estudiantes de Turismo con los que de tanto en cuento comparto comidas en el Castro Café.

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Febrero 12, 2009 a 12:01 am
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Febrero 11, 2009 a 12:01 am
· Archivado en Maharani Bagh, Minucias
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Febrero 10, 2009 a 2:53 am
· Archivado en *Delhicias, Continental, Copas, Italiana, South Extension
E-12, Main Market · South Extension II, Delhi
Entrar en un local decorado como un pub, con música de pub y gente que parece la clientela habitual de un pub, algo posh, no es muy común en Delhi. Como en todo lugar que se precie, se sirve comida de varios orígenes: india, china, italiana, árabe… y aunque la lasaña tenía una extraña pinta, la comida estaba buena. En algún momento de la noche la gente se anima a bailar delante del DJ, algo tímidamente, pero a bailar en definitiva. Los éxitos del rock menos estruendoso de los 70, 80 y 90 van sonando, sin concesiones al romanticismo. Algunos sofás incluso tienen muelles sueltos para adentrarse más en la atmósfera del pub decrépito, aunque, repito, aquí sólo hay extranjeros y gente guapa.
Bueno para conocerlo y para darse un paseo en un día en que se tiene nostalgia de casa.
P.S. Supongo que no será común la fiesta de karaoke que habían montado en la planta superior. Aquello sí que fue un espectáculo delirante donde los haya. Las canciones, totalmente desconocidas para mi, eran cantadas por un público entregado, a la manera que lo están los invitados a una fiesta particular donde no hay demasiada gente. El presentador ponía energía y algunos espontáneos salían a bailar al escenario. Con las románticas algunas parejitas se atrevieron a bailar pegadas poniendo las manos donde la espalda pierde su nombre… Pero lo mejor es que en lugar de ser un karaoke donde uno elige las canciones, el presentador las ponía y luego buscaba un voluntario que las cantara.
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Febrero 9, 2009 a 6:28 am
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Febrero 9, 2009 a 4:43 am
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A menudo cuando alguien hacía obras en su casa, yo, muy oportuno, sacaba a colación la referencia pedante a Montaigne y su ensayo donde renunciaba a hacer reformas en su casa para evitar las molestias. En realidad, yo nunca he leído ese artículo de sus obras, ni tan siquiera sé si existe. La referencia la saqué de una clase de lengua española de Domingo Ródenas, donde él comentó que Montaigne vivía en un castillo o algo así allí en Francia y tenía una torre con su biblioteca y pensó en hacer un balcón para ver sus dominios entre lectura y lectura, y luego decidió que era demasiado trajín. De donde sacó el profesor Ródenas la referencia, es algo que todavía no he conseguido averiguar. Pero el caso es que yo le he dado valor de dogma de fe y la he incorporado a mi universo de pedanterías que uno debe decir.
Pues ahora, tras la experiencia, lo haya dicho o no Montaigne, puedo afirmar que las obras son un engorro. Me explico. He alquilado una casa bastante vieja en Delhi, en un buen barrio… ¿Otra casa? Sí, otra casa. Está en South Ex un barrio que es posh de por si, aunque si vieráis la casa, se os caería el alma a los pies. Como la renta es muy barata y aquí las reparaciones también he pensado que será un buen recurso en caso de que me confirmen el trabajo de guia en verano, para tener un hogar sencillo, en lugar de irme siempre a un hotel. Tengo que reconocer que la casa es pobre, pero pensé que después de una mano de pintura y cambiar grifos y enchufes, daría al pego. Ayer vinieron los pintores y dejaron la cocina y el baño blanco impoluto. El fontanero vino a cambiar los grifos DE PLÁSTICO, por grifos de metal. Lo hizo en un plis plas, aunque me sentí timado porque me pedía más de lo que pensaba. Pero bueno, se lo di y en paz.
Antes de irse, observé que había un poco de agua goteando, pero él insistió que era normal. Dejó de ser normal cuando después de dos horas seguía goteando y le volví a buscar. El tipo me dijo que ya venía y no apareció en las siguientes dos horas. Le volví a buscar, bastante mosca (aparentandolo) y lo traje conmigo diciendole que yo le había dado lo que me pidió y que si había roto mi tubería ahroa la arreglaba él. Luego me aflojé y le pagué los materiales, y al final me derretí y le di algo de pelas, porque le llevó un curro considerable y la casa no está como para echarle la culpa a nadie por su estado.
Hay dos cosas de la historia que son impagables. La primera es que el hombre, tras ver que yo no entendía el hindi fluidamente, optó por no abrir la boca en todo el tiempo y expresarse por señas, lo cual hacía la comunicación muy dificultosa. De tanto en tanto lo arranqué alguna palabra en hindi que daba sentido a sus subidas y bajadas de clavícula, a sus movimientos de mano y demás gestos extraños. Lo segundo es que destruyó un paño de pared, de la blanca, que acababan de pintar por la mañana, el otro paño de pared quedó todo empapado y está por ver como quedará al final y el suelo lleno de cemento y barro… Y en un detalle de lo más dulce me trajo un saquito de polvo para mezclar con agua y hacer pintura blanca, por si me decidía a repintarlo…
P.S. La otra minucia del día fue encontrarme a un vendedor de calcetines en medio de la Ring Road, entre los pitos, el humo y otros pitos distintos a los anteriores, poniendo cuidadosamente los pares sobre un plástico, con un cariño digno de unos cristales de Swarowski, en un ambiente digno de un slum. Y me sacó una sonrisa.
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Febrero 7, 2009 a 3:06 am
· Archivado en CP, Minucias
Muchas películas de Bollywood han aprovechado este escenario de Delhi para dar una explosión de color a su ya de por si colorista estética. De noche el mercado de churis de Hanuman Mandir brilla entre los destellos de los brazaletes de plástico, metal y vidrio alumbrados por bombillas desnudas, y el trajín de las mujeres que buscan la combinación perfecta para sus saris y salwar kamiz. De día, mucho más relajado, deja ver a unos tenderos holgazaneando, mientras alguna turista se derrite ante la irresistible belleza de estos puestos callejeros.


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Febrero 6, 2009 a 6:54 am
· Archivado en CP, Minucias, Misterios
Estoy enseñando español aquí. Tal vez no sea el mejor profesor de la India, pero seguramente muchos pensaban que con el aterrizaje del Cervantes en Delhi el nivel iba a aumentar. Lo cierto es que el mastodóntico bloque blanco nuclear en el centro de Delhi, detrás del Templo de Hanuman en CP impresiona. Sorprende por los monos correteando por sus muros, el brillante color de sus paredes, las cristaleras impolutas… Encajado entre el mercado de churiya (espero haberlo escrito bien) con sus coloridos puestos que brillan por la noche y el transitado templo de Hanuman, que si no es uno de los más bellos de la capital, si que goza de cierta popularidad, el Cervantes viene a erigirse en un símbolo de la cultura española en la India. Por todo ello, más que nada, sorprende que a nadie se le hayan puesto los pelos de punta ante la primera y aberrante falta de ortografía que cuelga de sus puertas. ¿No?

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Febrero 4, 2009 a 12:01 am
· Archivado en Sarojni Nagar, Shopping
En Delhi todo son siglas y el mercado más fashion y tirado de precio tenía que encontrar las suyas. No me terminé de creer la historia de un amigo que afirmaba que una modelo noruega en una entrevista con Times of India había dicho que ella en Delhi iba de compras a Sarojni Nagar porque allí podía encontrar cosas que realmente valía la pena comprar.
El mercado está en el medio de la oscuridad. Llegue spor donde llegues, al atardecer, cuando hierve de actividad, todos los accesos son oscuros, para contrarrestar las lentejuelas que brillan en la mayoría de establecimientos. Zapatos imitando a las grandes marcas, bambas de marca defectuosas, ropa de Zara, Mango, Desigual… Lo que apenas ningún indio pijo conoce, se vende aquí simpre con la duda de su autenticidad (la cual mejor ignorar), pero con el atractivo de un precio hipnotizante.
Compré un cinturón por 50 rupias, calcenites a 20 rupias el par, unas botas de piel por 599 rupias y casi consigo un jersey Reebok por 150 rupias. Si contamos que una rupia es igual a 2,6 o 2,7 pesetas, las cuentas salen muy rápido. Me gasté una miseria y me fui a casa con un subidón de autoestima.
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Febrero 3, 2009 a 12:01 am
· Archivado en Minucias, Nizzamudin
Al fondo de un cyber café en Nizzamudín, un sexólogo.

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Febrero 2, 2009 a 12:01 am
· Archivado en Mehrauli, Minucias
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Febrero 1, 2009 a 12:01 am
· Archivado en I love my India, New Friends Colony, Peripecias
En Delhi, hay que tener una buena red de contactos. Al parecer no me está constando mucho conseguir algunos excelentes, que me hacen quedar como un maharajá de la vida social, cuando apenas salgo fuera de los límites de Jamia. El otro día me visitó la lectora de Varanasi con dos amigas recién llegadas de Madrid y Salamanca. El deseo de la primera era ver la India más moderna, donde los jóvenes van con ropa “normal” y hacen lo que los jóvens en España o en cualquier otra gran ciudad del mundo. Salen, bailan, bebes, se besan… Pues se lo serví en bandeja, con un poco más de lo que ella podái esperar. Tras menear el esqueleto en PnP, el DJ se acercó a mi tras la sesión y me ofreció ir a una post party en NFC, New Friends Colony. La fiesta era una copia exacta de su sesión en la discoteca. Una mezcla de éxitos hindi y americanos, con un montón de jovenes de clase media alta, tirados por las habitaciones, de pie sobre el sofá de piel blanca, bailando en el comedor decorado muy estilosamente con unas Venus de Milo sobre el suelo cubierto de restos de cerveza. Unos sirvientes iban preparando cosas para picar hasta las 4 o 5 de la noche, mientras los ilustres invitados se entretenían en copar su sed de alcohol e intentaban ligar un poco por allí un poco por allá. Y así estuvimos un buen rato bailando, charlando con este y con aquel, bebiendo algo y pensando que la India, a veces te puede sorprender tanto que ni el Incredible India da para expresarlo.
El final de la fiesta fue algo más sórdido, con un tipo pidiendome que intercediera para tirarse a una de las tres españolas, la mitad de la población alcoholizada hasta no poder decir biblioteca, los sirvientes de la casa limpiando el desastre que habíamos dejados los participantes en la fiesta y el DJ ofreciéndose a llevarnos a casa con una de las chicas tiradas sobre nosotros, apretujados en un cochecito casi de juguete. Too much!
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