Archivos para Diciembre, 2008

Bon Nadal – Feliz Navidad – Merry Xmas

 

Xmas

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Falsa despedida

Me voy de Delhi sin mucha melancolía. La ciudad está tomada por la niebla y la contaminación, por las noches refresca. Mi nuevo piso en Bhagwan Nagar está casi vacío y el edificio medio en construcción. Hoy, subido en un taxi privado de esos que hay desde hace poco más de un año, veía pasar la ciudad que quiere ser una World Class City. Desde luego, vista hace 6 años y vista ahora, Delhi ha cambiado una barbaridad. Es cierto que todavía se convierten dos carriles en tres o cuatro según la proximidad que decidan arriesgar los vehículos que pueblan las avenidas y carreteras de la ciudad. Delhi es un gran atasco, el mayor atasco nunca visto. No hay un solo rincón de la ciudad que se salve de los contundentes sonidos de los pitos de coches, autorickshaws y camiones. Sin embargo, los autobuses se llevan la palma. La contaminación que debía recortarse gracias a las medidas que obligaron a todo el transporte público a usar CNG, un gas menos contaminante que la gasolina, a menudo adulterada, llevaron a una mejora notable de los niveles de aire, que con la oleada de riqueza han sido vapuleados por el auge del coche privado. A muchos delhitas les va bien en la vida y se nota. Casas de fachadas ostentosas y guardias privados en la puerta nacen aquí y allí, la ciudad entera es un bosque en construcción. Invertir en ladrillo es la consigna, invertir en tierra es la alternativa. La elevada inflación no deja mucho hueco a los ahorradores que ven como el banco nunca les da suficiente para que su capital no pierda valor año tras año.

Pero volvamos a la ciudad. Aquí y allí se ven obras que uno no sabe si se estan llevando a cabo por los Juegos de la Commonwealth del 2010 o porque de verdad se ha decidido convertir esta ciudad en algo parecido a una World City. El metro se está construyendo a pasos agigantados, sobretodo si lo comparamos con la lentitud de la línea 9 de Barcelona. Pronto habrá un tren expreso al aeropuerto, que por cierto brilla con luz propia en el interior (luego salimos de las terminales y nos encontramos con la verdadera Delhi, la polvorienta, la ruidosa, la amable y la desagradable, todo en una). Un par de centros comerciales se jactan de vender las mejores marcas europeas y americanas, mientras diseminados por los principales mercados crecen como setas en otoño cafeterías de Barista, Café Coffee Day, Costa Café y cadenas de comida rápida americana o india a imitación de la americana. Las cosas pasan muy deprisa en esta Delhi, que en el día a día parece tomarse su tiempo. Si hace 4 años Nirula’s era la quintaesencia del fast food indio que triunfaba con sus helados, comida india y continental, ahora parece haber caído en una decadencia absoluta y sus locales están apenas ocupados. Nuevos negocios nacen y mueren cada día en la capital india con una velocidad propia de una ciudad floreciente. Con todo, por las calles siguen durmiendo cientos, miles, cientos de miles tal vez de mendigos, obreros, rickshawalas, conductores de autorickshaw, familias enteras… En la soledad y el falso silencio de las frías noches de invierno en Delhi, mucha gente se enrolla una manta y se tira sobre las aceras, las más altas del mundo según mi observación, experiencia y conocimiento. Las más polvorientas, tal vez. Mientras South Ex brilla, el nuevo Citywalk mall deslumbra, mientras se construyen parques de atracciones, se limpia la cara de los principales monumentos y se organiza el tráfico con enormes viaductos sobre la Ring Road, Delhi también toma en cuenta a sus desheredados. Este invierno habrá albergues para cientos de miles de personas por un precio minúsculo en diciembre y gratuitos en enero y febrero. No será suficiente para erradicar a la multitud que duerme en las calles, pero al menos alguien toma en cuenta que una ciudad global tiene que encontrar soluciones para todo tipo de problemas, no sólo para los que afectan a la clase media.

Me voy de Delhi sin melancolía. Voy a volver y, esta vez, voy a llegar a tiempo, preparado para lo que venga.

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IGI Airport

A Indira Gandhi le hicieron un flaco favor al ponerle su nombre a este aeropuerto. Al menos se lo hicieron hasta hace poco. Las instalaciones del IGI han dado un salto cualitativo impresionante en los últimos dos años. En el 2006 se estaba discutiendo el traspaso a manos privadas de la gestión del aeropuerto y finalmente salió adelante. Dios mío, que le den la India entera a esas manos privadas, porque ha hecho una maravilla. Los baños son Roca, con un diseño elegante, una iluminación impecable, papel en todos los baños, un grado de limpieza muy razonable (siempre a pesar de la educación de algunos pasajeros)… Sin embargo, el que pensó en como convertir este lugar inhóspito en un aeropuerto con estándares internacionales, tomó demasiada nota de las malas prácticas de los grandes europeos y americanos y se olvidó de las buenas de algunos asiáticos. El wifi a precios desorbitados, los cafés al triple que en la ciudad, los regalos de las tiendas con precios en dólares, apenas indios… ¿No sería genial poder comprar milk cake para nuestros familiares dentro del aeropuerto? Pues lo primero que uno se encuentra en el estante de productos indios de las tiendas Tax Free es… TE VERDE DE LA CHINA. ¿Porqué? ¿Porqué? ¿Porqué?

Sin embargo, como pasa siempre en Delhi, la fachada de limpieza y orden, topa con la dificultad de domesticar a la población local. No es que deban ser domesticados, sino que a pesar de la perfecta organización de los mostradores de facturación y la pronta apertura de los mismos para agilizar los embarques, topa con la costumbre de muchos indios de llevar bultos y bultos de equipaje de forma desmedida. Topa con la necesidad de revisar y reconfirmar cualquier extraña que suceda en nuestro pasaporte. Mi carné de la FRRO sólo es válido para un mes. Está escrito, lo escribió un oficial, así que no tiene nada que ver conmigo, sino con la propia burocracia india. Preguntas, porqués, explicaciones, preguntas a supervisores. Que voy a hacer a Taiwán, soy residente allí o voy de turista, donde esta mi visado para Taiwán, cuanto tiempo estaré, donde me quedaré, donde vivo en Delhi, porque no tengo el Undertaking… blablablablablabla. Al final, tanta pregunta para nada. Nadie toma nota, nadie tiene potestat para hacermelas, pero al final consigo mi boarding card. Pena que entre tantas dudas y preguntas se hayan olvidado darme las etiquetitas del equipaje de mano, cosa que me recordará un estúpido soldado en el securtiy check, para hacerme volver a pedirlas y dejarme pasar sin más. Pregunta: ¿de verdad las etiquetas querían decir algo? El tipo que me las dio ni tan solo volvió a mirar que yo fuera pasajero del vuelo que dije tomar.

Y ahora toca esperar. Como en todo vuelo que se precie… y esperemos no tener retrasos. Eso minaría la imagen que este renovado y privatizado aeropuerto ha dejado en mi retina. Incredible India.

P.S. Muy recomendable el Segafredo que está un poco escondido cerca de la fila de mostradores de facturación A. Por primera vez, un café con verdadero sabor a Europa.

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Mi nueva casa

parco en muebles2F, 65, Bhagwan Nagar • 110014 Delhi

Este no es un restaurante, sino mi apartamento. A día de hoy una escalera en construcción, polvorienta y llena de trabajadores que suben y bajan, dan martillazos con ritmo sincopado, y repasan las capas de pintura que alguien ha dado ya. Las voces del propietario se oyen por el agujero del patio de luces, el olor de su comida sube por el agujero de la cocina y por la noche se pelean todos cerca de los fogones sobre qué comer, supongo. Mi preciosa habitación con vistas a un parque ha resultado también atraer el silbido de los trenes que salen de Nizzamuddin Train Station, ya que entre la estación y nuestra colonia hay apenas edificios. Lo cierto es que ya me he acostumbrado, pero el primer día da un poco de impresión, es como si el tren te fuera arrollar mientras estás en el balcón de tu casa.

Otro elemento destacable de mi nueva casa, es que han celebrado una boda justo detrás, en el parque-jardín al que da. Esta mañana a eso de las 6 estaban los músicos de la banda despertando al vecindario para celebrar algo, creo que relacionado con la estruendosa música de anteayer por la noche. Es temporada de bodas hasta en el barrio de Dios.

Y a parte de eso, mi casa, ahora medio vacía, quedará poblada por el eco de sus puertas al cerrarse tras habitaciones vacías, deseosas de ser llenadas de recuerdos, de voces y sobretodo de vida.

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Eid Mubarak

La cabra, las cabras que me han venido acompañando en este mes y medio desde que llegué a Delhi no tuvieron tan buen final ayer como hubieran deseado. En Eid, los musulmanes celebran el cambiazo que Dios le permitió a Abraham cuando iba a sacrificar a su hijo en nombre del Altísimo. La verdad es que Dios le echó una buena mano a Isaac, porque le fue del canto de un duro de desaparecer de la faz de la tierra por el capricho de un Dios, que al menos en aquellos tiempos estaba un poco presente entre los hombres. Así pues, los musulmanes sacrifican una cabra y, suponemos, se la comen en sus casas. Este rito que levantó ciertas ampollas en España porque algunas familias lo hacían en casa, sigue siendo muy casero en la India y hay todo tipo de familias, aunque aumenta el número que deciden recurrir al tan honorable carnicero para que la sangre no corra por el mármol de sus nidos de amor familiar. Así que después de ver a la cabra alimentada encima de una moto, la cabra pasajera de un autorickshaw, la cabra jugando con los niños y viceversa, las cabras atadas a un lado de la carretera para ser vendidas al mejor postor, la cabra encabritada… pues cabe decir adios a la cabra.

Un hecho muy significativo de este día es que muchos musulmanes creían que nosotros, cristianos, suponiendo que yo pudiera ser calificado con tal adjetivo, también celebrábamos Eid. Muchos se sorprendieron al darse cuenta que no… porque al fin y al cabo soy la voz de la cultura española allí donde voy. Que yo sepa no se ha celebrado nunca Eid entre los cristianos ni católicos, ni ortodoxos, ni, por supuesto, protestantes. Aunque reconozco que tienen su parte de razón. Si nos reivindicamos, judíos, cristianos y musulmanes, religiones abrahámicas, no le hacemos un gran honor al olvidar el clímax de su historia bíblica. El hombre debió pasar unos nervios en el momento de la decisión… lo mato, no lo mato, lo mato, no lo mato… Porque al final no era una margarita la que decidía, sino que Dios mismo iba a pasarle cuentas. Pobre Abraham. Deberíamos reclamar la restauración de esta figura fundacional de la religión que, a trancas y barrancas, sigue siendo dominante en la Península Ibérica.

Total, otro punto interesante que cabe destacar es que casi todos los hindúes a quien felicité por Eid insistieron en decir que no es su fiesta. A mi me parecía lo más natural que puesto que alguien celebre, pues los demás nos desearamos feliz Eid, aunque no fueramos musulmanes. Pero parece que no todo el mundo comparte mi punto de vista. Tal vez no ayudó la derrota del BJP en Delhi, que cubría todas las portadas con la cara burlesca o ridícula de Sheila Dixit a todo color.

Me sorprendió ver a varias mujeres musulmanas con un velo de color violeta o rosáceo. O sea, lo mismo que a diario cubre en negro todo su cuerpo y solo deja ver una parte de los ojos, esta vez adoptaba un color más festivo. Puede ser el efecto de la fiesta o simplemente la casualidad que se cruzó conmigo cerca de Jamia Millia Islamia. También encontré a varios musulmanes con sus mujeres comprando móviles en la tienda de Tata, como si se estuvieran haciendo un regalo de Navidad. ¿Misterioso Eid? A parte de eso, algunas tracas se oyeron por aquí y por allá y me pregunto como mis estudiantes musulmanes pasaron el día.

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Peggy’s and Pints (PnP)

Aunque el lugar reivindica un estilo latinoamericano, cuando traspasas la puerta tienes la impresión de estar en cualquier tugurio de mala muerte donde suena música horrenda de esos que no se llenan en toda la noche, malgastando tu dinero otra noche más de aburrimiento. Lo cierto, es que el local se llena tarde, pero se suele llenar cualquier día de la semana, martes, jueves, sábados… la multitud abarrota una pequeña pista de baile y hace cola para entrar en los baños. Los camareros, que llevan siendo los mismos desde hace años, sirven con cierta agilidad a los clientes que pueden encontrar, incluso a altas horas de la noche, algo para picar. Un altillo algo más pequeño concentra la zona con sofás y mesas para relajarse aunque la música está a un volumen que dificulta tener una conversación relajada.

Así pues, uno no viene a PnP por sus precios, que suelen ser un poco caros, sino porque la clientela es bastante elegante, en comparación con otros clubs y discos. Chanakyapuri es el barrio diplomático y se nota tanto en la proporción de indios que pueblan el lugar, como en el destacable número de extranjeros que acuden a mover el esqueleto. Tampoco hay que engañarse, no es Londres, los indios superan con creces a los firangi, pero aun y así uno tiene la impresión de ver a más guiris que en un paseo por cualquier lugar de Delhi. La música que tendía a ser bastante hindi, últimamente ha cambiado un poco para incluir más hits (algo pasados de moda) de house y dance. La verdad es que entre algunas versiones de canciones tipo Give more de Britney Spears dejan mucho que desear y mejor volvieran a los originales. Y luego estan los hits en hindi, esos sí que de verdad dan ganas de ponerse a bailar, pero parece que cada vez los tienen un poco más marginados. Será el DJ o tal vez el nuevo manager… Sea como fuere, si esperamos escuchar algo que suene latino, lo máximo que sacaremos es un refrito de reggaeton, Hips don’t lie de Shakira y a veces un viejo éxito de Enrique Iglesias.

Con todo, seguimos viniendo, porque la competencia da ganas de llorar.

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Al-Bake

22, Community Center Market . New Friends Colony, Delhi

En la carta que te dan a la entrada pone bien grande que este restaurante, con pinta de cutre, fue seleccionado por Hindustan Times en 2007 como uno de los 50 MUST de la ciudad. Lo cierto es que ya habia estado aqui hace unos anos y tenia muybuena fama. Sirven shawarmas, algo indianizados, sin apenas verduras, que hacen las delicias de los comensales. Si uno no es carnivoro mejor que no venga a este local, que como ya he dicho parece un restaurante de baratillo, sobretodo si te metes en Al-Bake el cutre… que a veces apesta y no tiene ni una mesa libre nunca. Al Bake el limpio esta un poco mejor, con varias mesas libres siempre, aunque de hecho la comida es la misma.

Es muy recomendable tomar cualquiera de los biryanis que sirven acompanado de raita. El afgani chicken, en cambio, me parecio algo reseco. Siempre queda la opcion de decantgarse por cualquiera de los platos de pollo y cordero que ofrecen, desde recetas hiperpicantes hasta las mas suaves, para todos los paladares. La carta de comida vegetariana es un poco corta, y la verdad no creo que mucha gente venga aqui para comer patatas con verduras.

Seguire explorando la carta!

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Sheila Dixit. Jai Jai Congress Jai

En las elecciones de Delhi del pasado 29 de noviembre, si no me equivoco, ha ganado el Congress. Menos mal que no ha salido el BJP porque ya me estaa dando la urticaria… Sheila Dixit que tiene 70 anos y parece que esta a puntito de palmarla, por cierto muy intima de Sonya Gandhi, la italiana, sera por tercera vez la Chief Minister de Delhi, con mi aprovacion clar

Espero que estas elecciones, consideradas la antesala de las generales, sean realmente un anuncio de que el Congress va a ganar las proximas elecciones, sino casi que me voy del pais. Conclusion: no me gusta el BJP.

Por cierto, como anecdota cabe decir que el MLA que ha ganado en Jangpura, la circumscripcion bajo la que cae la posh colony de Bhagwan Nagar se ha estado paseando por el barrio en unos todoterrenos descapotables, con todo tipo de estruendosos instrumentos anunciando su paso. Ha montado un cristo considerable en las estrechas calles que dan a Ring Road, pero todos parecian prestarle una curiosa atencion. Recomiendo a nuestros politicos que si quieren ver el respeto y la simpatia que los ciudadanos les tienen, se atrevan a pasearse asi por las circumscripciones por las que han salido elegidos, a ver si la gente reacciona de alguna manera particular.

http://timesofindia.indiatimes.com/delhipoll.cms

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Mister india?

El mejor vestido… está claro, no? Y la envidia es muy mala!

otra boda

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La soledad

metafora

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Mejban

JNU East Gate · Delhi

Por fin, después de tanto hablar y hablar, he ido al campus de JNU. Creo que no debo haber llegado a la mejor hora posible, porque estaba muy oscuro y desolado. No me ha parecido un lugar donde pasearse por la noche en busca de un delhicioso bocado. Pero, en fin… dicen que está es la univerisdad con más vida de Delhi y según he aprendido hoy las cantinas tienen su mitologia y todo. Me han abierto las puertas de las tinieblas de JNU, dos alunnos de Jamia y el exlector de mi universidad que ahora es estudiante de máster en JNU. Para darme la bienvenida, me han llevado a este lugar que no podría volver a encontrar sin preguntar unas doce veces a los viandantes con carpeta de la universidad (si existiera) que se cruzaran por mi camino. Sólo sé que he comido mucho pollo, en sus diversas formas, con ajo, tikka, con una salsa anaranjada…  que todo estaba muy bueno y apenas picante, que he recuperado la tradición de pedir lachcha paratha con la comida y que los bengalíes hablan con la O donde la gente dice la A; ejemplo, Borista y Gulob Jomun… o algo así! Me han invitado así que no puedo ni tan solo comentar sobre los precios, pero la comida estaba buena, el café milagrosamente también y el helado de frutas, yo diría que era solo de papaya. Tal vez le de una oportunidad a JNU a la luz del día, porque de noche me ha parecido un pueblucho de mala muerto perdido entre U.P. y Bihar.

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Saravana Bhavan

46, Janpath · CP, Delhi · +911123317755

Tampoco he descubierto la sopa de ajo, este local, único en su especie en Delhi (la misma compañía tiene muchos en Chennai y otras ciudades, pero en la capital solo se encuentra otro en el mismo CP) es una de las formas más faciles de zambullirse en la auténtica comida de Tamil Nadu. Ya he hablado algo de Kerala, así que cuando se habla de comida del sur, creo que se debería aclarar que mucha de esta se refiere a Tamil Nadu y no a otros estados. Buenos idlis y vada sambar, uttapams y dosas. Los zumos de frutas recien exprimidas son una delicia, aunque algo caros comparados con los que se toman por la calle. Eel café, servido en un vaso dentro de un cuenco, parece indicar que hay que tomarlo vertiéndolo y sorbiendo del bol, tal y como se hacía en la antigua Persia, para así enfriarlo. Una apuesta segura para locales y firangi.

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4s Bar & Restaurant

A26, Defence Colony Market · Defence Colony · +9141664316

Uno de esos bares de Delhi, o sea restaurantes, donde te puedes tomar una copa sin pretensiones. No he probado la comida china y thai que prometen, así que sólo opinaré sobre el gintonic que estaba bien, ni muy barato ni demasiado caro. Cierra a las 12, un poco pronto para segun que animales nocturnos… Aunque para lo que se estila en la noche delhiita, me ha parecido un poco digno de estar en Kamla Nagar, más que en Defence Colony.

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Room 33

Vivir en una habitación de hotel no es nada romántico. Cuesta crear un espacio propio en un lugar por el que sabes que pasó antes que tu y seguirá pasando después gente y más gente desconocida. Personas que haran cosas buenas, cosas malas, que miraran por la ventana con melancolía o dormirán a pierna suelta roncando y babeando sobre la almohada. Mucha gente ha pasado y seguirá pasando por esta habitación 33 con vistas al Castro Café, donde por la noche un par de mosquitos me revolotean por la oreja, donde el agua caliente solo está asegurada por un hervidor de agua que me he comprado para evitar las duchas gélidas de buena mañana. La habitación 33 es mi primera casa en Delhi, hasta que encuentre la definitiva y aquí un sofá con una pata medio rota acumula mi ropa medio usada, las toallas se secan colgadas de la puerta del armario y el cable de la televisión cuelga permanentemente a dos centímetros del suelo para que pueda conectar el ordenador a la corriente. Desde el balcón, como digo, se ve el césped delante del Castro Café y por las tardes se escuchan los cánticos de las mezquitas que rodean Jamia. A lo lejos, los cláxons resuenan sin parar hasta bien entrada la noche… Esta es mi habitación, la que echaré de menos cuando esté fuera, de la que quiero salir cuanto antes.

P.S. Ya tengo la llave. Me mudo este fin de semana!

 

room 33

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La leche

Vivo sin vivir en mi, después de muchos años de preguntarme porque la leche india tenía más sabor y llegar a la lógica conclusión de que nuestra leche estaba aguachirri porque era todo industrial, he descubierto que la leche que se vende mayoritariamente en Delhi es… DE BUFALO! ¿Será verdad? Me lo ha dicho Divya, a quien le han aconsejado que tome leche de vaca para su salud… y yo pensando, ah pero lo que tomamos no es de vaca?

Y ahora la pregunta es obligatoria: ¿sirve Barista café con leche… de búfala?

Pronto en lugar de paneer, van a vender mozarella…

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Shut up & Bounce

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Medias verdades

En Delhi no hay ningún tipo de movilización respecto al gobierno, aunque estoy de acuerdo con la noticia de que hay una tendencia hacia el BJP en mucha gente que conozco…

http://www.elpais.com/articulo/internacional/amenaza/terrorismo/pone/Gobierno/indio/cuerdas/elpepuint/20081204elpepiint_4/Tes

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Buenas noticias a medias

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Lizard Lounge

South Extension II, Delhi

No vale la pena dar la dirección completa de este local recomendado por Lonely Planet. Ya hace tiempo que tenía la intuición que como sucede con la guía de Taiwan, la de la India no daba la talla y, en efecto, llevados por los sabios consejos de esta guía para mochileros nos fuimos a este tugurio a tomar una cerveza. Si South Extension es todo luces y brillos y mirajes de primer mundo, el Lizard Lounge era la caspa del primer mundo.

Para entrar te cacheaban, como si fueramos unos vulgares terroristas que se iban a tomar una copa a un lugar chic. Luego abrían un portalón que daba paso a, sorpresa, una sala vacía donde los camareros casi se asustaron al vernos entrar. Estaban como en las películas cómicas, uno limándose las uñas otro mirando las telarañas y cosas similares. Su atuendo tampoco daba para estar feliz en una mezcla de los peores vestuarios de la Extraña Pareja y Arturo Fernández, con su pañuelo al cuello incluido.

El local se organiza en dos alturas, con sofás bastante cómodos, pero con unos estampados de otros tiempos. Las paredes de un color granate intersante dejan ver momentos de histeria colectiva que llevaron a los clientes a arrancar partes del mismo en lugares estratégicos. Y las cortinas, oh, que cortinas, deben estar allí desde que se inventó la cortina…

Así que en esta especie de tugurio años 70, con camareros de corte Aruturo Fernández y música con los hits romanticones de los 80 uno quería morirse. Y, de hecho, el siguiente cliente que entró, se quedó tan profundamente dormido sobre su silla, que cuando los camareros fueron dos o tres veces a preguntarle si estaba bien, no se immuto. Entonces fue cuando nos dimos cuenta que había muerto… de aburrimiento.

Así que no lo recomiendo, ni por la estética, ni por el servicio, ni por los precios… Mateus Rosé… ese gran vino, a 2000 Rupias, casi 40 euros. Qué vergüenza… Cosmopolitan con gusto de chicle de fresa ácida. Suerte que no se me ocurrió pedir un mojito.

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