Archivos para Noviembre, 2008

Siesta sui generis

Cuando uno va desde East of Kailash hasta New Friends Colony a pie, puede coger un atajo que cruza las vías de la estación de Okhla para luego seguir por una zona de slums hasta Mathura Road. Pero la primera vez, no me atreví a tentar a la suerte y seguí por Lala Lajpat Marg o algo así, hasta Outer Ring Road. Allí, en lugar de cruzar el flyover con todos los coches, observé, como buen dillivala, que la gente seguía otro camino y por allí me fui. En efecto, hay una especie de cruce ilegal de las vías, o sea paso a nivel sin ninguna barrera, ni señalización, que permite evitar la cuesta arriba y abajo del flyover.

En el camino hacia el paso a nivel ilegal, hay diversas tiendecitas que venden desde productos de higiene personal a calzoncillos marca no-t’hi-fixis. Justo cuando llegué a la vía pasaba el tren de mercancías más largo del mundo, más que el metro de Tokyo. Una cosa larguísima, así que tuve que esperarme un buen rato lo que siempre da para observar que pasa a tu alrededor. A mi izquierda, al alcance de mi mano, un hombre dormía en una especie de pedestal con hierrajos salientes retorcidos. El espacio de su cuerpo se balanceaba sobre la nada, porque el dicho pedestal no tenía la superfície necesaria para cobijar su cuerpo. Pero si esta siesta funambulista ya me sorprendió, lo que me dejó boquiabierto fue que el hombre, digamos pobre, había puesto su cepillo de dientes en un equilibrismo entre los hierrajos y este se sostanía impasible, casi deslumbrante, ante el paso del tren y la espera de la multitud.

Como en casos anteriores no fui suficientemente rápido como para sacar la cámara, así que no ha quedado documento gráfico de esta proeza de la India.

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La cigarra y la hormiga

Seguro que todos recordáis la fábula de la cigarra que en verano tocaba la guitarra y en invierno se moría de frío. Pues no la saco a colación por el frío que hace en Delhi, sino por las hormigas, que si os pensábais que solo trabajaban en invierno, estábais equivocadísimos. Ayer me dejé una bolsa de plástico minúscula con una bola dulce (algo parecido a un ladhu, pero distinto) en el suelo de la habitación. Esta mañana, cuando me he levantado sólo había un papel de periódico y no me he acordado que dentro estaba la bolsa con el, digamos, ladhu. Total que me he ido y al volver he vuelto a ver el periódico y he pensado que era un desordenado por no haberlo recogido esta mañana.

Sorpresa, sorpresa. Debajo del papel de periódico había miles de hormigas de un tamaño considerable, pues ya se sabe que los ladhus engordan, y del ladhu solo había quedado el papel… en un día se han fundido un ladhu! que cabronas las tías… lo que no entiendo es que seguían buscando bajo el papel de diario, porque ya no había nada que llevarse a la boca.

Moraleja: no hay que dejar comida en el suelo.

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Zomsa

Ladakh Buddhist Vihar, Delhi

Una vez descubierto que el mítico Amdo ha desaparecido de las calles de Monastry, o sea Ladakh Buddhist Vihar, y ha sido substituído por una tienda de zapatos y zapatillas de plástico o de polipiel, es una ardua tarea encontrar un local que pueda substituir esos momos y esos thenthuks, el tingmo mojado en salsas especiadas, la luz quebrada que levemente iluminaba la foto del Dalai Lama mientras una mujer se desentendía de todo tras el mostrador. No había lavabo, así que tenías que ir preparado, y si la necesidad acuciaba igual te dejaban subir a una cosa que tenían arriba y que nunca logré descifrar si era una casa o que?

Hoy he cenado en Zomsa, que siempre me había parecido la versión más decente del restaurante tibetano en el barrio. En efecto, la luz era algo más clara y el aspecto de las mesas e incluso de la salsa de soja que acostumbra a almacenarse en las salseras durante semanas y espesa inevitablemente, parecían menos mugrientas, de hecho no eran nada mugrientas (la salsa de soja, bueno, tal vez tenía algunos días). Otra cosa es que la carta incluía todos los platos tibetanos que uno debe probar en Delhi y alguno que otro que no se podía tomar en Ambdo, como el Kothay, momos fritos por la base, de pollo y de cabra.

Algo maravilloso de los restaurantes de Majnu ka Tila y de Monastry es que la clientela es fundamentalmente tibetana, y aunque uno tenga la intuición que lo que se sirve es una interpretación india de la comida tibetana, la continua afluencia de locales exiliados da a entender que es lo suficientemente buena como para recordarles a su hogar. Lo cierto es que a mi no me recuerda a Barcelona, aunque me sirve de pausa entre thali y thali, entre picante y especiado… El estómago lo agradece y el bolsillo más, pues Zomsa como sus vecinos del barrio se puede catalogar de más que económico.

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Desi girl

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Dry Day

Después de cenar, Marc, un periodista amigo de un amigo que ronda por Delhi, y yo nos hemos dirigido a CP para tomar una copa antes de irnos a dormir. Recordemos que hoy es viernes… Sólo se trataba de una cervecita, no teníamos más pretensiones. A la entrada de Spirit me ha parecido ver un cartelito que ponía Dry Day, pero no le he prestado mucha atención. Hemos seguido caminando y en Friday’s también había lo mismo, luego en Blues y así en todos los locales del Inner y Outer Circle que ibamos cruzando. Finalmente hemos sacado en claro que es eso del Dry Day.

Desde el 27 a las 17.00 hasta el 29 a la misma hora, está prohibida la venta y consumo de alcohol en la ciudad. Motivo: las elecciones regionales de mañana en la ciudad de Delhi. Hay que tener la cabeza fresca y para que los votantes no se emborrachen, los extranjeros, por un par de días también harán abstinencia. Como se puede imaginar el docto lector, dentro de estos locales no había nadie. Y cuando digo nadie, quiero decir cero personas.

 

Dry Day

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Atentados en Mumbai

Las informaciones que tengo desde fuera son algo contradictorias, así que os cuento lo que está pasando en Delhi: NADA.

En Delhi, la gente escucha las noticias atentamente y sigue lo que está ocurriendo en los hoteles de Mumbai. Los ataques terroristas son una desgracia a la que los indios estan ya demasiado acostumbrados. Pero ante la gente que me ha preguntado si estamos bien, si hay histeria por la seguridad, si nos repatrian… Sí, estoy bien, y no, no ha aumentado la seguridad ni nos repatrían.

Trabajo en la universidad musulmana de Delhi. En la India solo hay otra universidad musulmana, en Aligarh. Aquí no ha aumentado la seguridad, ni hay controles, ni nada parecido.

La Embajada no se ha puesto en contacto con la gente que reside permanentemente aquí para informarnos de nada, así que supongo que cualquier rumor o información sobre repatriaciones se refiere sólo a la gente de Mumbai.

Así que por mi parte tranquilos… intentaré dar más datos de lo que está pasando pronto.

P.S. http://www.elpais.com/articulo/internacional/interpretar/ataques/elpepiint/20081128elpepiint_4/Tes

Este analisis de El País no está mal, pero ojo, como siempre se olvidan de los grupos radicales hindúes.

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Beach

PVR Annupama · Saket, Delhi

Uno de tantos locales donde tomarse una copa y comer algo antes o después de la película, Beach es conocido por sus precios moderados (que no regalados) y una luz oscura tamizada por neones azules y una bonitas peceras. Como este tipo de locales, tiene asientos más de restaurante que de lounge bar, pero lo cierto es que la atmosfera, la música, el servicio y la clientela eran agradables. Un lugar para repetir en las noches no muy trasnochadas de Delhi.

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¿Existe la dote?

Después del Sangeet, la novia volvió para casa y los miembros de la familia fuimos a una carpa donde nos esperaba el novio y toda su familia. En el centro del espacio había un montón de electrodomésticos, cestas de fruta y frutos secos, regalos varios y un pandit (brahman) controlando las idas y venidas, sin olvidar al camaraman tristemente famoso por su bolso de enchufes. Por suerte, me habían reservado un lugar preferente para observar como el representante de la novia, su hermano mayor, mostraba los presentes más valiosos y algunos con significados religiosos especiales al novio mientras el pandit daba el visto bueno.

La dote está abolida por ley en las bodas indias, pero la ceremonia donde la familia del novio recibe estos regalos es, de hecho, la misma por la que se entregaba la dote. El novio dió el visto bueno a lo recibido y prometió no exigir nada más a posteriori. En medio de las idas y venidas familiares, algunos ancianos de la familia de la novia se sacaron anillos de oro y se los pusieron a un novio que visiblemente estaba incómodo con la escena (oí que la familia del novio era bastante reticente al ceremonial tradicional y que habían insistido en no recibir más que un intercambio de presentes simbólico).

 

la dote

En una ceremonia posterior, la novia también recibió regalos de la familia del novio, bastantes menos, básicamente saris y otras piezas de ropa.

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Curiosidades del camaraman

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Mehndi, Sangeet y otras ceremonias

El dia previo al gran bodorrio se produjeron en la casa de Shilpi diversas ceremonias en las que participa sólo la familia de la novia. Cuando yo llegué, estaban poniéndose el mehndi, para que todo el mundo lo entienda, la henna. En otras regiones eso por si sólo supone un festejo de una noche, como sucedió en la boda de Divya (creo que hubo festival porque lo unieron con el Sangeet), pero aquí simplemente trajeron a un par de profesionales que se lo hicieron a todas las mujeres que lo solicitaron en una de las terrazas de la casa. La novia, Sruti, llevaba decoradas las manos, los antebrazos y los pies hasta media pantorrilla. Los dibujos son complicadas espriales y curvas que recuerdan formas florales y animales como el pavo real o el pececillo. La verdad es que es admirable la paciencia general tanto de los mehndi-vallas como de las señoras y señoritas que estoicamente estan sin moverse durante un buen rato, la novia durante horas… En momentos como este, se descubre la feminidad y coqueteria de las mujeres, sean de la edad que sean, de las más jóvenes a las más mayores, todas, querían un diseño de lo más bonito posible y competían mostrándose las manos y esperando que el mehndi se oscureciera lo suficiente. Dicen que si el mehndi de la novia no se oscurece los suficiente, significa que el marido en realidad no la quiere.

 

mehndi

 

Durante el resto del día, las mujeres estuvieron haciendo algunas ceremonias privadas y cantando en la noviael cuarto reservado para la novia. Uno de los momentos culminantes del día, al que no pude asistir, es el de ponerle el “primer” sari a la novia, que simboliza el paso de niña a mujer adulta. Desde el piso de abajo escuchaba los cánticos algo tristes de las otras mujeres e imaginaba a Sruti con su pose modesta aceptando resginada la transición. La novia extrañamente parece feliz por todo lo que está pasando, al contrario de las nuestras que son las reinas del mambo y estan super nerviosas. Al terminar, subí y la descubrí en este sari naranja de algodón que se ve en las fotos dandose con un cuchillo en la henna, para ver si se iba quitando ya… no era ningún intento de suicidio claro! Allí se quedó un largo rato, mientras las más veteranas de la familia empezaban con el sangeet, que tenía un aire algo triste. Dice Shilpi que en Bihar es así, y me lo creo bastante, porque hasta que no llegaron las vecinas que son mayoritariamente de UP no empezó a animarse el cotarro. En el sangeet los hombres estaban fuera, de hecho yo me quedé a un lado todo el rato, mientras ellas cantaban algunas letras que atacaban a la familia del novio, especialmente a la suegra y las cuñadas. ¿Porqué será que la suegra siempre pilla?  Cosas del tipo, “y tendrá un marido que le preparará el te y la comida, y le hará la cama, y le planchará los saris…” jajajajajaja. ”O reservaré un buen hotel para la novia y el marido, y a la suegra le daremos un catre al lado de una montaña de estiercol…” algo así! Así que el tono fue subiendo hasta que fue la hora de la siguiente ceremonia. Con todo, hay que remarcar que ahí se vio quien quería divertirse de verdad: los vecinos! Estos traían sus mejores galas para una ceremonia doméstica, mientras que la familia que llevaba días con preparativos y ceremonias tenía un aire algo más cansado.

 

sangeet

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Boda bihari

Es temporada de bodas en Delhi y supongo que en toda la India. Con el frío, parece que llegan tiempos casa de celebracióauspiciosos y se producen muchísimas bodas. Durante todo el año es fácil encontrar carpas aquí y allá para celebrar la recepción, el acto público principal del matrimonio, donde él llega y “conoce” a la que será su esposa, se realiza una puja y él, con toda su familia, se lleva a la novia a su nuevo hogar. Es lo más similar a una boda europea que, por supuesto, no incluye todas las ceremonias anteriores y posteriores (aunque no exime a los familiares de algunos dolores de cabeza). Pero, como decía, si durante el año es bastante común ver carpas de celebración aquí y allí, estas semanas se amontonan y crecen como setas por toda la ciudad. Hay calles con grandes espacios abiertos que acumulan cinco y seis bodas dispuestas consecutivamente con luces, música a todo volumen, decoraciones extravagantes, apoteósicas, elegantes… depende de cada cual. Siempre es interesante ver como son estos festejos familiares y colarse, fue la primera opción que tuve para verlo, pero ahora que ya conozco a algunas personas en la ciudad, he conseguido ir más allá. Ser invitado a una recepción e incluso a las ceremonias privadas ha sido el siguiente paso. En los próximos posts os cuento como ha ido esta boda bihari en Vasundhara, Gazhiabad, donde se casaba una prima de Shilpi, mi amiga, con un chico residente en Gujarat (Delhi les resultó un punto medio de encuentro).

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Atasco en Jamia Nagar

Ayer se estropeó un autobús en medio de Jamia Nagar, en una calle que diríamos tiene dos carriles por sentido. Pero los responsables del vehículo tuvieron la poca delicadeza de aparcarlo medio atravesado en la calzada de manera que nadie podía pasar. Lo mejor es que el bus estuvo allí parado por lo menos 5 horas, según pude comprovar empíricamente entre mi  ida y venida a la oficina del CELAS. Los coches pitaban sin parar y muchos optaron por soluciones algo arriesgadas. Os imagináis ir conduciendo por una calle de dos carriles, con sus bicis, autos, rickshaws, carros tirados por bueyes, personas y demás vehículos y que de golpe un autobús amarillo de escuela, vacía, haga un trompo salte la mediana y se ponga a conducir en contradirección. Un enorme autobús viniendo hacia tu coche, con intención de arrollarlo todo.

Los rickshaws intentaban ir por la acera, ya que hay una especie de mediana que la separa de la calle, pero luego está a la altura de la calzada. El camino es pedregoso e irregular, pero se atrevían incluso los autos. El problema ha sido cuando entre todos han empezado a subirse a la acera, digamos, los camiones… Los árboles de la acera han ido sistemáticamente perdiendo las hojas y las ramas, pero a algun que otro trabajador de transportes le ha ido de un pelo de perder la cabeza, ya que muchos van montados en el remolque y sacan la cabeza para ver lo que pasa…

Y qué decir del atasco de rickshaws a la salida de clase… Pero ese lo dejo para otro día.

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Ultrajes

India tiene tantos nombres que alguno debía terminar por ser ultrajado. O bien India, o Bharat, o Hindustan. Y resulta que le ha tocado a el último. El señor Roca de aquí nunca pensó que poníendole Hindustan a su urinario iba a promover la continua micción sobre el sacrosanto nombre de la nación… Así que muy a mi pesar, hoy en lugar de apuntar a la mosca que dibujan en algunos urinarios para señores en España, he apuntado a unas letritas donde estaba escrito Hindustan… para despues cerciorarme que el tubo que desagua la orina no me había salpicado los zapatos nuevos. Siento un gran respeto por este país, pero a veces me asombra.

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Eat n Joy

Enfrente de Batra Glitz Cinema, Community Center · New Friends Colony, Delhi

Esta es una de esas dhabas (restaurantes callejeros) que no tienen una dirección muy clara. Al llegar me han preguntado qué quería, como si un cliente en un restaurante lo que esperara no es comer. Pero hay que reconocer que me han preparado un biryani de cordero bastante razonable. Por menos de cien rupias he cenado casi diría que demasiado. Este local es uno de los más recomendados por los estudiantes, que obviamente no se gastan su dinero en los restaurantes de más categoría que hay en la zona y que, según mi experiencia, no son tan excelentes.

Seguiré investigando la carta de este lugar, porque creo que va a tener algunas sorpresas. De momento, a la vista de mi piel blanca, me han preguntado amablemente si debían reducir la cantidad de picante, cosa que siempre se agradece.

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Daichi

Cerca de McDonalds · South Extension II, Delhi

El primer restaurante japonés que veo en Delhi, aunque según anuncia a su entrada existe desde 1975. Lo cierto es que a parte de un camarero y un par de platos, no me pareció nada japonés. Claro, empezamos mal si decimos que era chino y japonés, pero lo cierto es que tenían un sukiyaki con tan poca pinta de sukiyaki… Según mis parcos conocimientos de cocina nipona, el sukiyaki es como un shabu shabu donde los manjarse se cocinan en salsa de soja, en lugar de dentro de la sopa. Bueno, a nosotros nos trajeron un montón de verduras, tofu y pollo dentro de una cazuela con caldo y un poco de soja. Tenía un gusto bastante soso y por supuesto no pudimos hacer shabu shabu shabu con los trozos de carne, que eran de pollo! Por supuesto, los platos japoneses se reducían a el susodicho sukiyaki, ebi tempura y gyoza. El resto de la carta era más bien chinesca…

No recomendaría el lugar ni para los que tengan mono de Japón, pero en el tiempo que estuve allí quedó claro que bastantes japoneses que visitan la ciudad se pasan por allí, lo que siempre indica que a ellos no les debe parecer tan mal. También algunas familias de clase media alta de Delhi y algunos jovencitos aventureros en busca de nuevas sensaciones. Una clientela discreta, entre semana.

Supongo que lo que me hizo demonizarlo fueron los palillos de plástico… ¡Qué horror!

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21 LOVE

No se si fue porque tenía 21, la primera vez que llegué a la India o si por la perfecta combinación de la vainilla con grandes trozos de chocolate con leche, que este se convirtió desde 2002 en mi sabor favorito de Nirula’s. No tengo la menor idea de quien le puso este nombre al sabor, ni si en otros establecimientos también lo sirven, sólo lo conozco de Nirula’s. Que nadie se confunda con la Stracciatella, el 21 LOVE tiene verdaderos trozos para atragantarse, y se sirve en un waffle delicioso, todo por 60 rupias. Siendo sinceros, los sabores de Deluca’s estan mucho más elaborados, pero Nirula’s es un clásico del fast food que se encuentra en casi toda la ciudad.

nirulas

Así que si tenéis 21, si queréis sentiros como un jovencito de 21, si estáis enamorados, si os gusta el chocolate o si no os decidís por ningún sabor, probadlo. No os defraudará, si no es que morís atragantados por uno de los cachos de chocolate.

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Mi casa, teléfono

El día de hoy estaba dedicado enteramente a la búsqueda de casa. En Incredible India, el hecho de que tu tengas un horario programado con diversos propietarios y property dealers no significa que se vaya a cumplir en ningún caso. Así que ni corto ni perezoso, en mi día libre, me he levantado a las 8, me he puesto en marcha para llegar a las 10 a la primera visita. El hombre, Jate, no se ha presentado. Primero le he llamado y ha dicho que venía, luego ha llamado un tal Atul o Amur o algo así y me ha dicho que cuando quedábamos. Como tenía varias citas hoy, pues le he dicho que a la 1 y cuando he vuelto a llamar a Jate, se ha puesto A*** y me ha dicho que si habíamos quedado a la 1 porque le llamaba ahora. Total que no he entendido nada, pero finalmente Jate no se ha presentado y A*** ha quedado delante de una gurudwara conmigo. Tonto de mi, he pensado que el tal A***, era el property dealer Arvinder, el sikh, que tiene su oficina delante de la gurudwara. Así que he ido directamente a la oficina, en lugar de a la gurudwara. Allí el tipo sorprendido me ha preguntado si quería ver la casa, y le he dicho que, pues claro! Y entonces he visto que me estaba equivocando. Arvinder me ha insistido si había visto la casa antes… y yo diciendo que no, pero claro, es que hablábamos de casas diferentes. Total que he tenido que librarme de él como he podido, ante la inminente llegada de A*** a la gurudwara. Mientras esperaba a este tipo, el sikh ha vuelto con un par de ofertas, porque me veía desde su oficina… mierda!

Cuando A*** ha llegado no tengo ni idea de quien era, pero ya en pleno apogeo de mi desespero me he subido a su moto y me he paseado por NFC, básicamente. Después de mucho paseo hemos llegado a un callejón lúgubre y cutre donde una mujer detrás de una puerta metálica, enseñando parte de sus carnes, ha manifestado su desagrado porque un extranjero ocupara su casa y no me ha dejado ni entrar a verla. O sea, ocasión perdida.

A las 12 tenía que revisitar una casa que me había gustado pero que descarté por el ruido, ya que hace casi esquina con Outer Ring Road y Mathura Road, dos de las peores arterias de la ciudad. Pero, ante mi desespero actual, quería volver a verla. El propietario vive en Bangalore, demasiado lejos para controlar qué hago, y me parecía recordar que el lugar estaba bien y la colonia es posh. Así que ya tenía la visita concertada y el property dealer Mitlesh va y me dice que por la noche. Bueno, al final no ha sido ni por la noche porque no ha llamado. A cagar!

Luego he ido al centro y me han dado trabajo y más trabajo por si me aburría. Con un poco de suerte y después de rogar he conseguido un papel que dice que trabajo en la universidad, primer paso para conseguir el certificado que vivo en la Guest House, primer paso para registrarme como extranjero residente en Delhi, cosa que debería haber hecho en los primeros 14 días de estancia en la ciudad… alguien da más? En la Guest House, básicamente, me he deprimido, porque el señor con la barba teñida de henna me ha dicho, como siempre, vuelva por la tarde. Y eso que he estado batallando y esperando un rato. Por la tarde, cuando he vuelto, estaba rezando… :S

En el intervalo entre este acontecimiento desastroso y las visitas vespertinas a propiedades de la zona, he dado una vuelta por tres barrios que no había considerado, por ser un poco pobres y congestionados: Gaffar Manzul, Jamia Nagar y Jor Bai. En ninguno de los tres he conseguido dar con un property dealer, cosa que convierte en casi imposible dar con una casa vacía. En el caso de Jor Bai, he corroborado que allí no podría vivir yo, ni que fuera el protagonista de La ciudad de la Alegría, pero en los otros dos casos, podría haberse considerado.

Por la tarde-noche, he ido a ver un piso zulo, donde 2 de las 3 habitaciones no tienen ventanas. Pero el precio es razonable, el area buena, y el desespero crece, así que lo estoy considerando. El otro piso que tenía que ver ha sido un fracaso, porque el API no ha conseguido la llave. Y lo hemos aplazado hasta el viernes.

Los otros dos property dealers, uno de los cuales el ya famoso A***, no han dado señales de vida. Así que he insistido con el teléfono hasta que el de Bharat Nagar me ha dicho que no podía enseñarme nada porque no tenían las llaves, pero que tenía tres lugares. He ido a su oficina; ninguno de los tres cumplía las condiciones que le dije… un desastre. A*** no ha dado señales de vida hasta más tarde, cuando me ha informado que MAÑANA ME ENSEÑARÍA LAS CASAS. Pero es que yo mañana trabajo todo el día…

Así que ante tal fracaso absoluto, he decido cenar lo que me apeteciera, compararme un poco de crema hidratante que se me está poniendo la piel reseca e irme a casa a contar mis penas en este blog. Y cuando termine, me pondré a corregir todos los textos que me han pasado. Hoy, no me siento afortunado. Quiero volver a casa!

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Casa veg!

Los que hayan estado en la India sabrán que aquí los restaurantes se dividen en veg y non-veg según si sirven o no carne. En muchos locales, incluído el McDonalds, hay un simbolito verde para las cosas que no tienen nada originario de animales y un simbolito rojo para lo que sí que tiene carne. como se deduce de esta doble señalización, se ha adjudicado el rojo, color de alerta, al non-veg,  por lo que adquiere también cierto matiz negativo. Lo que uno no sabe, es que a parte de decidir si va a un restaurante vegetariano (puro) o a uno mixto (porque solo carnívoros no existen), pues también le va a afectar en su vida privada.

Hoy he estado viendo casas en East of Kailash, un barrio con una bonita sonoridad, que además tiene cierta buena consideración, sin ser posh. Desde East of Kailash se puede ir casi a pie a la universidad y queda muy cerca del Lotus Temple y el Iscon Temple, dos de las grandes atracciones del sur de Delhi. Así, que como opción para vivir, no me parece del todo mal. Hay que pasar por algo que, cuando se va a la uni desde East of Kailash, se tiene que cruzar Okhla Railway Station, y un enorme montón de basura y barracas, viendo niños cagando por la mañana o jugando con la basura, mientras un par de vacas mean y roen plástico a dos pasos. O sea, ideal para las mañanas en ayunas.

Pues, allí estaba yo buscando casa en East of Kailash y he encontrado, por primera vez en la India, estos cartelitos de “Se alquila” lo que me ahorraba trabajar a través de API’s que se quedan la comisión de un mes de alquiler. He entrado a un par de casas de estas, y en la segunda, un pisazo, incluso para los estándares de Barcelona, me he topado con la cruda realidad. La propietaria ha esperado a ver si me gustaba para informarme que en esa casa no se podía cocinar carne, que según su opinión huele mal. Claro que me daba permiso para comerla fuera, en el restaurante cuando quisiera, a lo que no sé si debería haber respondido con un “le agradezco la licencia”. Además ha añadido que no podría llegar después de las 10,  si lo hacía debía notificarselo con antelación. O sea, mi pregunta es… ¿me iban a cerrar la puerta por las noches con un candado diferente? Si por una mierda de casa tengo que pasar por la supervisión de una controladora propietaria con el olfato sobreexcitado, mejor me quedo en la residencia.  Ante historias truculentas como esta, es comprensible que la búsqueda de casa, que en España ya se considera una pesadilla, haya sido bautizada en inglés como house hunting. No hay para menos.

Mañana, de nuevo, saldré a la caza.

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Kidwai Nagar

Esta tarde, en lugar de coger el autobús en el cruce de INA con Ring Road, me he puesto a caminar por un barrio medio a oscuras por donde ponia South Extension. ¿Porqué? Pues por nada. Al principio me han llamado la atención los dos camellos y el elefante que esperaban en la oscuridad. Parecían de una boda, pero no había celebración alrededor… extraño.

Las casas bajas se sucedían en esta colonia con montones de vendedores de verduras callejeros. La verdad es que hubiera sido un paseo anodino (aunque tengo que confesar que si Kidwai Nagar no estuviera tan lejos de Jamia, no me importaría vivir en una de esas casas desconchadas), sino llega a ser porque de golpe, justo detrás de South Extension I, me he topado con unas carpas de boda que rodeaban un parquecito que realmente eran unas ruinas musulmanas. En lo alto de un pequeño cerro, una tumba flanqueada por cenotafios medio derruidos en las esquinas de un cuadrado, cobijaban a niños jugando, adultos charlando y alguna que otra pareja. Era un monumento de dimensiones discretas, pero por lo insólito e insospechado, me ha cautivado durante un rato… Es algo que a menudo pasa en Delhi. Te topas con la historia de tal manera que te da una bofetada de realidad sobre como reaprovechar las ruinas para espacios públicos.

Y, la verdad, es algo que me encanta de esta ciudad.

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Deluca’s Gelato Italiano

6 G13, Community Center · New Friends Colony, Delhi · 01146520857

¿Los mejores helados? Italianos… no? Pues lo cierto es que esta pretendida tiendecita de helados italianos, pero bastante indios, con un toque americano, me ha sorprendido gratamente por su pequeña, pero exquisita variedad de sabores, servidos en conos waffle, tarrinas o conos waffle cubiertos con chocolate y algo parecido a lacasitos… Dioooooooooooooos… orgásmico. Chocolate blanco con avellanas… No digo más… El sabor del día está a un precio especial, aunque el total no baja de las 60 rupias, que ya es un dinero. Aunqué, en este caso, es un dinero bien gastado.

No hay que caer en la tentación de acaparar todo lo que venden, porque la bollería no está a la altura de los helados (especialmente el croissant, que es de esos que se hace una bola imposible de tragar y provoca una sobredosis de grasas saturadas).

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Annas Hotel

205, Mohan Singh Market · INA, Delhi · 9868453097

Cutre, cutre, cutre. Seguro que a cualquiera que le apetezca comer algo de Kerala nunca se le pasaría por la cabeza cruzar la calle desde Dilli Haat y adentrarse en la zona más sucia de INA (Indian National Army) Market para comer una ración de curry de pescado. Dilli Haat es el mercadillo donde se pueden probar manjares de toda la India, aunque algo prefabricado, es un buen lugar para pasearse, comer algo y comprar alguna pieza de artesanía. Al otro lado, INA ofrece todo tipo de productos, lo que lo ha convertido en uno de los mercados más conocidos de la ciudad.

Allí, en el centro del barullo, yo recordaba un restaurante keralí pequeño pero bastante limpio. Justo en su lugar, ya no hay nada, pero dos locales más allá continua existiendo un negocio que ofrece lo mismo, exactamente, pero con una pinta más cochambrosa. Por 50 rupias, un suculento plato de curry de pescado en su punto de picante, es decir, aceptable, y tapioca hervida con trocitos de coco. Una delicia para los sentidos, por un precio irrisorio (lo que cuesta un café en la mayoría de cafeterías de la ciudad).

Annas marca el retorno a los lugares cutres, donde se encuentran verdaderas joyas gastronómicas. En mi opinión aquí se come mucho mejor pescado que en el puesto de Kerala de Dilli Haat y, por una vez, la comida del sur va un poco más allá de la dosa, el uttapam y el idli. La carta tiene cangrejo, pescado, gambas, banana frita y otros platos de la llamada tierra de los dioses.

Por cierto, en ningún caso el Annas Hotel es tal. Sólo un restaurante.

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Yo como Shah Jahan

El sábado dia 15 empezó de manera bastante surrealista, haciendo honor al eslógan de Incredible India.

Durante la semana me habían pedido que asistiera a una grabación de teatro, gente de JNU. Me había intentado escaquear, ya que la búsqueda de casa, house hunging, me lleva de cabeza. Al final, no sé cómo el Prof. Chattopadyay me lió para que fuera y me vino a buscar de buena mañana en un taxi. En lugar de ir a JNU, me llevaron a un estudio de doblaje profesional de Safdarjung Enclave. Nada que envidiar a los estudios de Barcelona… al menos por lo que he visto hasta el momento.

De golpe, un hombre con los pelos largos, un poco de científico iluminado, empezó a dar instrucciones por un micro mientras me encerraban en un cubículo como los de Operación Triumfo, casco en las orejas y micro enfrente. Resulta que el de los pelos era un gurú del sonido de Bollywood que habían traído de Mumbai para llevar a cabo este proyecto de traducción a 8 lenguas. El texto colgaba de un clip a mi lado, un texto larguísimo. Resulta que me habían elegido, sin casting, obviamente, para doblar a Shah Jahan en la obra de teatro que explica la historia de la construcción del Taj Mahal cada noche en Agra. A partir de ya, todos los turistas españoles que vayan a la actuación recibirán unos auriculares con la traducción de los textos en hindi y el emperador, seré yo… Lo cierto, es que pasó de ser una situación embarazosa, a una experiencia genial. Al final me divertí, que es lo que el científico loco esperaba… pero tuve que llorar por la muerte de Mumtaz Mahal, ilusionarme con la visión de la obra terminada, mandar a mis criados y cosas por el estilo.

Y de propina me llevé 7000 rupias… que aún no he cobrado.

En el entreacto, o sea en un descanso de mi grabación que duró desde las 11 hasta las 6 de la tarde, más o menos, vinieron unos del Congress que estaban en campaña a grabar el anuncio del candidato de Palam. No entendí mucho, sólo me di cuenta que la campaña electoral implica a mucha gente, y que los anuncios tienen un estilo totalmente contrario al nuestro. Un tipo con una cara muy amenazadora gritaba VIVA EL CONGRESS VIVA EL CONGRESS (Congress Jai, Congress jai) y luego VIVA SONIA GANDHI, VIVA SHEILA DIKSIT y un grupo en segundo término decía VIVAN VIVAN… Más tarde gritaban una larga retaíla de no sé qué, donde se podía entrever que hacía referencia al candidato para la circunscripción de Palam y decía algo contra la oposición. Después le pidieron a una chica, que estaba allí, pero no venía con ellos, que leyera una frase pero con acento de Haryana; el caso es que la pobre no era de Haryana así que no le salía demasiado convincente… ¿Porqué de Haryana? Ni idea… Se llevaron la grabación, a la que el científico loco, gurú del sonido en Bollywood, dio su aprovación, en un CD-ROM cutre cutre cutre… sin ni tan siquiera una caja!

Cosas de la vida… pensó el Emperador Shah Jahan en su papel de Enric por un sábado.

P.S. No os perdáis el espectáculo, no por mi, sino por la voz de Mumtaz Mahal, la Emperatriz, que cada vez que habla parece que vaya a tener un orgasmo…

Taj Mahal

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Comesum

Nizzamuddin Station Parking Square · Hazrat Nizzamuddin, Delhi · 01132934964

¿Quién dijo que en Delhi no hay vida nocturna? Alguien que no salía por la noche… obvio. En Delhi hay vida nocturna, aunque no sería la meca de la fiesta, no nos engañemos. Y cuando uno sale de fiesta y ha bebido un par de cervezas, bailado sin control dos horas y tiene que volver en un autoricksaw a su casa en la otra punta de la ciudad, lo que de verdad apetece es poder tomarse algo de comer. Un dulce, un café, un bocadillo o un biryani de cordero. Cualquier cosa por el estilo… Pero ¿donde? Hace años que los jóvenes más in, o sea, los que salen por la noche, terminan reuniéndose en el Comesum de Hazrat Nizzamuddin Railway Station. Por allí pasan buena parte de los fiesteros que no han pillado cacho, y alguno que otro hambriento a secas. He presenciado como la gente se recomienda el biryani de cordero, así que no es extraño ver a veiteañeros ponerse las botas a las 3 o 4 de la madrugada. Siempre cae alguna anécdota, una pelea… Terminar la noche en Comesum siempre tiene un algo de especial.

Y para volver a casa, una flota de autoricksaws y taxis esperan a la salida, preparados para cruzar la oscura ciudad cortando el frío aire hivernal.

 

P.S. El café tiene muy mala fama aquí, pero no me parece que esté especialmente malo…

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Spirit

34, Block E · Connaught Place, Delhi · 01123320600

En el Inner Circle E Block de CP, este local que me encantaba por sus hookahs de melocotón, ha dejado este pernicioso hábito desde la ley que prohibe fumar en casi todos los lugares de Delhi. Así que ahora solo se puede disfrutar de sus cócteles, 2×1 hasta las 8, entre los cuales se encuentra el tan preciado Peachy Martini, servido con unas cerecitas en conserva (que tienen hueso) y una piel de limón elegantemente anudada.

A la entrada tienen una buena biblioteca, por si se nos ocurre leer un poco con un mojito en mano. Al fondo, a la izquierda, una zona más desenfadada con sofás y mesas más bajas, el lugar ideal para una hookah, que ya no podrá ser. La música suele combinar pop, dance y rock, todo bastante europeo. Es uno de los lugares donde se pueden oír los últimos hits en el continente y donde la música hindi brilla por su ausencia. También sirven comida, a la europea, o ellos creen que es a la europea… Así que para los expats que buscan un momento de desconnexión puede ser un recurso fácil en el corazón de Delhi.

Con todo, lo mejor es que después de dos años, al entrar, el camarero veterano me dijo “Otra vez por aquí, hacía mucho que no venía…”. Después de dos años… ¿o iba mucho o dejé huella?

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La cabra, la cabra

 
Cuando conté a algunas personas cercanas el episodio de la cabra, me pidieron fotografías para demostrarlo. Lamentablemente llevaba mi cámara pero el barullo del  momento no me animó a parar y hacerle fotos. Ya se sabe la seguridad personal es lo primero.

Cerca de la universidad está el barrio de Batla House, mayoritariamente musulmán y recientemente famoso porque murió un policía en una batida antiterrorista donde parece ser que los vecinos se acarnizaron con los polis. El lugar parecía tranquilo, con una mezquita en construcción, y casas bastante apiladas cerca de la orilla ennegrecida del Yamuna. Pero fue girar una calle, y como siempre pasa en Delhi, el barullo se hizo realidad.  Y allí estaba ella, en medio del barullo, alimentada por su noble amo, la cabra Manuela, porque la llamaremos así, subdia en una Honda deportiva, como si de motorista profesional se tratara, mascando sus hierbajos mientras el propietario de la cabra, que no sabemos si de la moto, charlaba distraido con otros transeuntes.

Como digo, el tráfico era de locos y tuve que mirar por mi seguridad, pero bien merecía una instantánea.

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Keventer’s

Lo mejor de la gastronomía de Delhi tenía que empezar con un clásico. Si hablamos de delhicias, no hay nada mejor que los milk shake que sirven en este local, algo envejecido en la esquina del inner circle con el N Block en Connaugh Place. Los batidos se sirven en una especie de botellas de cristal que recuerdan fácilmente a las que el lechero les llevaba a los dibujos animados japoneses de nuestra infancia. Una multitud de gente se está de pie o deambula levementa alrededor de la tienducha, algo cutre, pero siempre abarrotada. Por 25 rupias se puede probar una amplia variedad de sabores y aunque también sirven algunos snacks, lo cierto es que nadie conoce este local por su comida, sino más bien por sus batidos. Una delhicia con solera para empezar. Recomiendo el milk shake de piña, mango y fresa.

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Viendo pisos

Ayer tuve un encontronazo con la diferencia cultural… llamémoslo una mutua incomprensión. Fui a ver un piso, lo cual puede convertirse en breve en mi actividad de ocio gratuita predilecta. Un chico, con buenas intenciones, de quien no revelaremos el nombre, me mostró el edificio de su familia. Tenía libre el 2º piso y no pedía demasiado, por lo que me animé a verlo sin dudar, aunque el lugar estaba en una calle llena de pedruscos, con poca pinta de ser lo que buscaba.

Entramos al piso, que para empezar, tenía una gran reja en el recibidor de manera que al cruzar el recibidor-distribuidor los vecinos de arriba y abajo te veían en calzoncillos!!! el chico me dijo que podían cubrir el de mi piso, pero claro el de arriba, estaba a disposición de aquellos inquilinos… mal comienzo.

El resto del habitaculo estaba formado por un baño indio de aspecto repugnante, una cocina minúscula y oscura, dos cuartos sin ventanas y… la suite nupcial con un balconcito. Según el propietario el balconcito daba a un jardín y lo abrió orgulloso de mostrarme las vistas. Cual fue mi sorpresa al descubrir que lo qu el consideraba un jardín “garden” era una cabaña de barro, un bufalo atado con un acuerda y una montaña de estiércol… creo que me cambió la cara… y él lo notó, porque luego me pegó la charla de que ese era un alojamiento first class y que no debía buscar más… y me dijo afligido que sentía que a mi no me había gustado.

Tal vez, simplemente, es una diferencia de criterios. Pero a mi no me pareció first class.

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Minucias

Hoy, al salir de clase, han pasado un par de cosas de esas que te gustaría compartir con alguien, porque sino pierden la gracia. En India, estas minucias pasan continuamente y se convierten en la salsa de un día que ha sido bastante picante.

Salía del aula con mis alumnos, uno de ellos guaperillas, cuando nos hemos cruzado con un grupo de musulmanas, casualmente ataviadas de arriba a abajo de negro. Cuando uno ve a estas chicas con pañuelos en la cabeza, que solo enseñan su cara o solo sus ojos se imagina lo peor sobre su vida. No sé… es como el lado oscuro de la adolescencia, no? Una castración social o familiar o lo que sea… pues una del grupito, regordeta y con la cara al descubierto, pero de arriba a abajo de negro, com he dicho, le ha soltado al guaperillas de mi clase, que por cierto es hindú… “hey, sexy”… y se ha ido entre sonrisas con sus amigas. Da que pensar.

La otra minucia es algo más recambolesca. A mi llegada a la guest house, después de cenar, me he topado con un búfalo blanco enfrente de la puerta, en la calle. He intentado esquivarlo pero me he dado cuenta que arrastraba algo muy largo que no me dejaba bordearlo por ese lado, y he tenido que ir por el otro. Un hombre flacucho le tiraba del morro. Sólo cuando el animal, que se mostraba bastante reticente, ha empezado a andar, me he dado cuenta que llevaba una especie de remolque con ruedas de coche y encima una biga de hierro que debía medir tranquilamente unos 10 metros. Al intentar girar el animal se ha quedado atravesado en medio del tráfico abundante, las bocinas no paraban de sonar, porque en la India, conduciendo, se pita mucho… Y cual trailer de Japic Petit, la empresa de transportes de mi pueblo, ha ido haciendo maniobras hasta liberar a los conductores del obstáculo y seguir su camino hasta quien sabe donde. A eso se le llama tracción animal.

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Captatio benevolentia

Cae la noche en Delhi. Cuando la tarde pierde su nombre, el sol aterriza tras los árboles que circundan mi residencia con un rojo eléctrico, difícil de ver en Europa. El cielo se pone del tono de la verguenza, mientras el círculo solar arde incandescente con un rojo de herrería. A medida que desciende, el círculo se enturbia  por los humos y la contaminación, mientras revolotean pajarracos, casi todos cuervos, sobre jóvenes desenfadados, tirados por el césped de la universidad. Es el momento en que Jamia parece más tranquila. Las bocinas se oyen a lo lejos, apaciguadas por el súbito silencio que precede a la inauguración oficial de la noche. Quien haya estado en un país islámico tal vez pueda entenderlo. Todas las mezquitas de Jamia Nagar, consabido barrio musulmán de la multiétnica Delhi deciden llamar a la oración. Escasamente coordinadas, primero unas y luego otras rompen el silencio al grito de Allah es grande “Allah ho Akbar” y el cielo pierde sus tonos cálidos, se vuelve gris y llega la noche. El almuédano canta un poco más, quien sabe cuantos fieles ocuparan el espacio para la pregaria en este atardecer… lo que es seguro es que estoy en Delhi y que este momento, que siempre me ha parecido tremendamente sublime, me convence de que este es el lugar donde debo estar.

Atardecer

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